Mi historia de la teta. Nuestra primera lactancia.

Cuando arranqué con el blog tuve muchas tentaciones de escribir sobre mi primera (y en aquel momento única) lactancia. Después de un año largo de blog, las personas que seguís de cerca esta bitácora ya conocéis de sobra mi historia. Supongo que por apuro, vergüenza, miedo… O simplemente por intimidad, en los inicios no tenía previsto que terminara siendo mi rincón de catarsis, no me pareció oportuno hacerlo. Sin embargo, Vanesa, Orquídea dichosa, nos brindaba en su blog la oportunidad de compartir nuestra historia. De aprender unas de otras, de llorar y reír juntas, de desahogarnos, de vaciar la mochila, y así fue como empecé a escribir mi relato. A fecha de hoy me apetece que esa parte de mi historia esté en el blog, por lo que le planteé a Vanesa la posibilidad de copiar y linkar parte de la misma. Ella me dio la posibilidad de “llevarme” el post completo, pero lo cierto es que ese relato fue escrito para su blog, y lo justo es que permanezca en él. Por ello, aquí sólo encontrarás parte del mismo…
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50 cosas sobre mí… ¿Secretos inconfesables?

Retomo el blog después de unas vacaciones muy intensas y lo hago sumándome a una iniciativa que realmente no sé muy bien de donde partió, (parece que me chivan que es cosa de Zenapatch) pero que he visto en varios blogs amigos y me ha parecido fresca y divertida. Cincuenta cosas sobre mí. Aunque después de más de un año y cerca de trescientos post muchas ya me váis conociendo de sobra, hoy os voy a hacer alguna que otra confesión, ¡vamos allá!

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Anecdotario. Sabe más el diablo por viejo…

A todos y a todas nos molesta o nos escuece al menos un poquito que nos digan con voz categórica y con algo de suficiencia quizá también, aquello de “Te lo advertí“… Pero es que, qué leches, nos lo advirtieron.

Dijo alguien una vez que la curiosidad mató al gato. Y desde luego matarlo no sé si lo mató, pero teñirlo en nuestro caso, lo tiñó. De amarillo limón concretamente. Monísima y graciosa estaba la felina, las cosas como son. Pero observar con mis propios ojos el desaguisado que el pequeño animal peludo ocasionó en un abrir y cerrar de ojos… O mejor dicho, en un entrar y salir de un cubo, fue poco menos que apoteósico. Sigue leyendo

Anecdotario. La que no tiene cabeza…

A lo largo de nuestra vida, ¿Cuántas cosas nos ocurren que luego dejamos en el olvido? ¿Cuántas anécdotas vivimos con nuestros hijos e hijas, incluso nosotros y nosotras mismas que acabamos relegando en el armario de las vivencias olvidadas? Por eso, he decidido abrir este pequeño huequito en el blog, (No sé si da para tanto como para llamarlo sección) donde iré recogiendo todas aquellas que me apetezca recordar en el futuro. Y por qué no, reírme de mí misma, que es muy sano. Sigue leyendo

Balanceando… Me ¡Hasta la vista 2013!

Un año más que dejamos atrás, o un año menos… Según la perspectiva con la que lo mires. Y las gafas de “ver” que te pongas.

Siempre decimos y en realidad es un hecho, que el tiempo vuela. Pero cuando paras, miras atrás, afilas el hacha y haces balance es cuando realmente te das cuenta de todas las cosas que has hecho, de todos los momentos que has vivido. Buenos, malos y regulares. Pero todos y cada uno de ellos forman parte ya de ti, de tu bagaje personal, de tu piel, de tus arrugas, de tus cicatrices. Que un año a fin de cuentas son 12 meses, 365 días, 8.760 horas, 525.600 minutos y 31.536.000 segundos. Y que todos y cada uno de ellos los has vivido, con mayor o menor intensidad.

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Si fuera… Esta soy yo…

Todos somos una suma de cosas, algunas nos gustan y otras no. Y todos soñamos con lo que nos gustaría ser. Así, con esa idea nació esta iniciativa de la mano de la Srta. Ruthenmeyer. Durante cerca de seis meses he intentado buscar un momento para hacer mi presentación, nunca he encontrado tiempo para hacerlo. Hoy lo hago, y lo hago así…

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YoSi fuera una estación sería verano. Porque adoro los días de luz, la calidez del sol y las calles llenas de vida.

Si fuera un color sería el rojo. Pasión, corazón, sangre, fuerza, intensidad…

Si fuera una flor sería una rosa blanca. Perfectamente imperfecta, con una belleza discreta, única e irrepetible, aromática, auténtica.

Si fuera un mes sería junio. La unión del resto de los meses. Los días más largos, las noches mágicas de cielos estrellados.

Si fuera una profesión sería médico abocado a desaparecer, porque mi mayor empeño y lucha sería buscar el fin de las enfermedades.

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