No te pongas bragas de lunares bajo las mallas

Llega un momento después del embarazo en el que ya no hay excusa. Casi un año después de dar a luz sigo en fase en ensanchamiento. Mi posparto se está alargando tanto que ya, seamos sinceras, no engaño a nadie. Esto parece el puerperio de mamá elefanta. El flotador que tengo por barriga cada vez está más prominente y abultado. “Las mollas” sobresalen del sujetador por doquier, cual abuela con cruzado mágico. Que por otro lado, sigo sin entender qué tiene de mágico un sujetador que hace que tus tetas parezcan conos en forma de arma arrojadiza, estilo Madonna. Pero bueno, aunque el tema del erotismo de algunas prendas interiores también daría para hablar largo y tendido, no es el que hoy nos ocupa.

wpid-wp-1427059847900.jpegEn un ataque de derroche de sinceridad, que sienta a cuerno quemado, las cosas como son tus amigas te dicen, mira sí, tienes bastante barriga, pero tranquila, ¿eh? que tú cuando te pones lo consigues… Malo. Si te dicen eso… Malo. Coño, ¡la próxima vez mentidme un poco, leñe! Ese día te miras al espejo como si no hubieras tenido ninguno para mirarte hasta la fecha, y ves la realidad. La cruda y enorme realidad. Giras la cabeza de un lado a otro intentando buscar la simetría de tu cuerpo, esa que antes tenías, pero que se esfumó el mismo día en que el predictor dijo “sí, quiero”. Insensatas líneas rosas que vinieron a desbaratar tu cuerpo.

Después de un duro trabajo de concienciación, de lunes tras lunes (bis) comenzando la dieta, me decido. Voy a dar el primer paso. Voy a apuntarme al gimnasio. No, mal pensadas. No soy de las que se apuntan y nunca más vuelven. Me apunto para volver. Es en ese momento cuando algo hace “clic” en tu cabeza… ¿¡Y qué narices me pongo!? Si cuando yo iba al gimnasio, si cuando yo hacía deporte, si cuando yo, era mortal, ¡pesaba veinte kilos menos que ahora! Pues está complicado el asunto… Vamos a ver qué se cuece por el armario.

En un arranque de entusiasmo y positivismo, pobre ilusa de mí, saco las montañas de ropa licrada by Decathlon y me despeloto frente al espejo. Vamos a empezar por las mallas… Sudores fríos recorriendo mi frente. La cara desencajada cuando intento meter el pandero dentro… Para mi sorpresa, después de hacer “un poquito” de esfuerzo, te ves dentro de ellas. Primera fase superada, han entrado. Acto seguido hago ese pequeño giro de cintura que toda fémina que se precie hace cuando se prueba algo. Me giro y me miro el trasero. ¡Horror! Todas la fibras piden socorro, agarrándose las unas a las otras antes de reventar las costuras. Me quedan tan justas que se podrían contar sin problema los puntos azules de las bragas que llevo puestas. (Nota mental: Me sirven para salir del paso… Acuérdate de llevar SIEMPRE bragas negras).

Y llega el momento camiseta. En casa eres realista y no te molestas en meter tripa… ¿O sí? Decides que sin duda el color más sufrido es el negro. Nada más que decir.

Y llega el día. El temido día. “Cariño, ¿me acompañas? Tengo miedo”. Me depilo. Paso importante. Cojo la Venus… Cojo la Gillete sensor sensitive de cinco hojas dobles del maromen y me hago el apaño (Nota mental 2: Depilarme más a menudo). A pesar de todo, reúno el valor suficiente y me voy solita… Con la cabeza bien erguida entro, me dirijo al vestuario a cambiarme, segura de mí misma. Y a cada paso voy perdiendo firmeza. Sólo veo cuerpos Danone, fibrosos. De esos que solo se ven en la tele, y en los gimnasios, por lo que veo. Intento buscar a alguien de “los míos“, pero nada oye. Ya en el vestuario, me pongo frente al espejo, con el uniforme de faena. Meto tripa, sale pecho. Meto pecho, sale trasero. Glúteos duros, pareces tonta. Déjalo… Sal y sé valiente.

Después de una hora interminable de cardio, de terminar con los pies palpitando de dolor (nunca os compréis unas easy tone), me dirijo al vestuario. No tengo chanclas, ¡bien, minipunto para ti! Me vuelvo a mirar al espejo. ¡Por el amor de dios, así no puedo salir a la calle! Con los goterones aún de sudor, me pongo la ropa, el abrigo, la dignidad y me voy. Pero  juro por los elastiquillos de mis bragas, que volveré.

Moraleja. No te pongas bragas de lunares bajo las mallas.

15 pensamientos en “No te pongas bragas de lunares bajo las mallas

  1. ¡Jajaja! Eres rompedora niña. Con bragas de lunares o con otras más discretas. Por lo menos has sacado la fuerza de voluntad necesaria para volver al gimnasio. Yo debería hacer un pensamiento en este sentido, porque aunque peso menos que antes del embarazo, sigo estando hecha una vaca-burra ¡y fofa por todas partes!

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  2. Jajajajjajjaa exageraaaaa!!!!! Lo que me he reído. .
    Suelen decir que al año es cuando se empieza a recuperar el peso…. luego pasa como a mi. Lo recupero y ahora…6 años después del último embarazo engordo. …tocate los pies!!! No hay excusa…toca ponerse a plan…joder..toca ponerse a plan…repitelo!!! (Me lo digo a mi misma eh?) En fin….que volverás al gym seguro y te odiare cuando pongas tus fotos de cuerpazo y yo repitiendome :toca ponerse a plan!!

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  3. Ja ja ja…7 años tiene el mayor, 7 años sin hacer nada más el período embaracil…Por fin me decido…y ahí están mallas, camiseta, cortavientos, zapatillas desde las navidades, pasadas, no estas, las anteriores…Admiro tu fuerza de voluntad pero niña, bragas de lunares? Si las mallas no dejan nada a la imaginación corazón!! Me he pasado un rato estupendo (y la verdad imaginándome en dicha situacion, todo hay que decirlo) Un beso

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  4. Que risa, bueno de la risa al llanto poco, pero si no es para tanto (dicen las amigas) ahí es el foco rojo, me lo pensare un par de veces y de una vez voy sacando la ropa deportiva para embarazadas (que siempre use de pijama) que seguro esa si me queda.
    Las bragas de rayitas que tal? Saludos!

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  5. ajjajajajaj aysss que me meo de la risa que he empezado el gimnasio esta semana… el otro día se me olvidó el gorro y me recorrí todos los pasillos en bañador con toalla y chancletas hasta la recepción para que me vendiera uno! me meaba de la risa yo sola!

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  6. Yo lo del gimnasio siempre lo he llevado fatal… me gustaba más aerobic y ahora que llevo más de 2 años en pilates por fin he encontrado algo con lo que no sufro y que me ayuda a mantener las carnes firmes.
    Mucho ánimo y mucha fuerza de voluntad, que yo a pilates voy de 21 a 22 y me cuesta un montón!

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  7. Jajajaja, pero Vero, así estás??? No había un paso intermedio antes del gimnasio?? Yo no he vuelto a pisar uno desde antes de nacer mi hija mayor, y como que no me apetece pisar ningún otro… Ahí va! Que me he apuntado a clases de zumba, a ver si consigo poner firmes los glúteos. (siempre he querido poner esa palabreja)

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  8. Jajajaja yo me rio por no llorar!! te comprendo perfectamente, nunca he estado esquelética más o menos me mantenía pero después del embarazo….. mis kilos se quedaron para apoderarse de mi cuerpo!! (y eso que no cogí mucho peso unos 13 kilillos dentro de lo normal vaya) Este finde fui a buscar unos pantalanes para mis clases de danza y todo eran mayas, horror!!! que mal me veía con todo he decidido que con una camiseta larga no se nota nada juas!!
    Me propuse correr pero se quedó en eso una propuesta haber si antes de semana santa me animo porque veo que llega verano y voy a la piscina con el bañador de la de invierno 🙂
    Mucho ánimo lo difícil ya lo has echo que era empezar lo demás va rodado o eso dicen.
    Besos.

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  9. ajajajajajaa.. ayyyym, me he reído un montón, pero también porque me veo reflejada…
    yo no tengo ánimo para ir al gimnasio… Esto es un pueblo y todos nos conocemos y me da vergüenza…
    Tras casi 4 años, sigo odiando el cuerpo que me ha quedado… Dónde quedaron aquellas medidas perfectas? Hago zumba en casa, media hora cada día pero llega el fin de semana y aunque el viernes me da sensación de estar algo mejor, el lunes vuelvo a hundirme en la misera…
    En fin…

    Nota mental para mí: No ere sa única que lleva bragas de topos ni de ositos panda, ajajajajajajaja

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  10. Jajajajajajjajaja buenísimo!! Qué risa! Momento amigas sinceras es tan real! Digan lo que digan te va a molestar. Si te dicen que estás estupenda, piensas para tus adentros:falsonas de mierda, quieren que me quede gorda y si te dicen la cruda realidad piensas que ya podian tener un poco de tu tacto.
    Aquin no hay tu tia que valga, o vamos al gimnasio y empezamos a comer lechuguita o reventamos. . Mientras tanto y hasta que el clic hhaga acto acto de presencia sigamos disfrutando de la vida😉, porque el momento clic siempre llega.

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  11. Jajajajaja, lo que me he reído! Los gimnasios atentan gravemente a la dignidad de las personas, siempre lo he pensado. Mucha suerte y oye, que los lunares están de moda.. y enseñar las bragas también! Besitos fifiles

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