El regalo que nunca me hicieron

El regalo más grande que mis padres hubieran podido concederme sin duda hubiera sido un hermano o una hermana. Durante años, pedí y volví a pedir a los reyes magos, que mis deseos se hicieran realidad. Pero lo cierto es que ese deseo jamás se materializó, o mejor dicho, jamás se personificó.

Con los años aprendí o asumí, que jamás tendría esa figura en mi vida. Mirar a otros niños y niñas y ver esa complicidad me daba cierta envidia, no lo voy a negar. Esa compañía en las frías y lluviosas tardes de invierno en las que la soledad de mi habitación era mi única compañera. Tirada en la alfombra con un “Walkman”, o jugando a ser cantante, sola, sin más público que el de la soledad. Sí, es cierto. En muchos momentos añoré tener a alguien a mi lado.

A medida que fui creciendo, fui llenando ese hueco (que por otro lado jamás había existido, porque nunca nadie lo ocupó) con amigas y familiares más allegados. Sencillamente me acostumbré. Sin embargo, este aspecto fue determinante en mi decisión a futuro. Si algo tenía claro en esta vida es que si algún día era madre, mis hijos no estarían solos. Y ese día llegó.

Y llegó el día en que fui madre. Las circunstancias hicieron que la bimaternidad se retrasara quizá más de lo que yo hubiera deseado. Siete largos años entre una maternidad y otra. Pero por fin pude cumplir mi promesa interna. Darle un hermano a mi hijo mayor. Quizá suene un poco místico, pero para mí es pura magia. Ver cómo se buscan sus miradas. Sentir ese instinto de protección que con solo siete años el mayor experimenta hacia su hermano. Palpar todo el amor que tiene para darle a manos llenas. Ver cómo el pequeño, con apenas nueve meses largos, busca a su hermano y le regala una amplia sonrisa. Casi, casi sentir en mi piel las caricias (a veces en forma de tirón) que le hace a su hermano con esas manitas pequeñas y aún torpes. Sólo por estas pequeñas cosas ya ha valido la pena.

wpid-2015-03-16-13-04-45_deco.jpgPero no todo ha sido así de fácil… Qué difícil sentir que en un abrir y cerrar de ojos eres el príncipe destronado. Experimentar que de la noche a la mañana “ya no eres el único” para los ojos de mamá y papá. Tener que aprender que, a pesar de que te lo digan constantemente mamá y papá tienen amor para los dos, inagotable, como siempre.

Los primeros meses fueron duros para todos. Adaptarnos a la nueva situación, acoplarnos los unos a los otros otra vez. Entender que durante algún tiempo volvíamos a ser presas del reloj, tic tac… Aprender que lo que antes era “ahora”, ahora sería, “más tarde” quizá. Comprender que las caricias al otro, no eran caricias robadas, que ésas tampoco se acaban. Todo ha formado parte de un proceso, difícil, comprensiblemente difícil. Pero al final, como casi todo en esta vida hemos salido airosos del paso y hoy podemos disfrutar de esos momentos únicos.

Yo como madre, que por fin tendré la oportunidad de sentir esa “simbiosis” que ya se están forjando entre ellos. Ellos, como hermanos, que recién acaban de empezar a tejer esos lazos que les unirán para el resto de sus vidas.

Y toda esta experiencia que ahora tengo la oportunidad de vivir, que he tenido la oportunidad de provocar, no sustituirá ese vacío que inevitablemente siento, pero sí calma, atenúa y desdibuja la sombra que durante todos estos años me ha acompañado.

“Hay vida después de los seis años” es una iniciativa en la que queremos implicar al mayor número posible de blogs con el fin de hacer más visibles los problemas y situaciones que viven las familias con niños que han dejado ya atrás la primera infancia. Hijos en edad escolar, preadolescentes, adolescentes… todos tienen cabida aquí. Si estás interesado en aportar tus experiencias sobre el tema propuesto, no tienes más que publicar bajo el hashtag #hayvidadespuesdelos6 el tercer lunes de cada mes.

31 pensamientos en “El regalo que nunca me hicieron

  1. ¡Hola Mixka!
    Me ha encantado tu entrada y sobre todo, me alegra que estéis todos disfrutando de que sean dos y no uno. Yo también soy hija única y hace 19 meses le dimos un hermanito a mi hija mayor. Me encanta ver cómo mi hija le quiere y le protege, cómo el pequeño mira a su hermana con verdadera adoración, y observar cómo interactúan entre ellos. Mi hija tiene ahora 5 años y medio y empieza a disfrutar de juegos compartidos con su hermano. Es verdad que también ha habido celos y que incluso, cuando pienso que están superados, me sorprende alguna salida de mi hija – princesa destronada – que me demuestra que todavía queda algo de esos celos totalmente normales, por otra parte. Es difícil hacerle entender que en nada se ha mermado nuestro amor por ella, pero creo que lo vamos logrando. Los comienzos fueron difíciles, pese a que ella siempre se portó bien con su hermano. Veías que no estaba todo lo bien que acostumbraba. Pero, afortunadamente, creo que va comprendiendo que le queremos lo mismo de antes.
    Por cierto, que yo también me considero normal, pese a ser hija única. Me permito dejarte enlace a una entrada sobre este tema en mi blog: https://alasalidadelcole.wordpress.com/2014/12/29/el-estigma-de-los-hijos-unicos-apuntes-sobre-mis-recuerdos-de-infancia/
    Disfruta mucho de tu bimaternidad. Yo también lo haré.

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  2. Ufff, justo yo estoy en ese dilema. Ya leerás mi post y me contarás, pero ahora si cabe me has dejado con más dudas. enhorabuena por esas preciosidades de hijos que tienes! besicos

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  3. Acabo de publicar sobre el mismo tema (¿tendremos telepatía las hijas únicas? sí también soy hija única, la verdad que en mi infancia no lo eché de menos (tenía muy cerca a mi madre-hermana), pero al ver hoy a mis dos chicos…. ohhhhh, qué sentimientos….
    Qué te voy a contar…

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  4. Yo tengo 6 hermanos así que lo que no conozco es eso que llaman “intimidad” ajja. La verdad es que es genial tener hermanos. El mio pequeño tiene 3 mayores (hijas del padre) y yo quiero tener otro para tener al menos dos míos, pero me voy a esperar aún unos años porque no me gusta que sea seguido. Me veo como tu, con 6-7 años de diferencia, pero encantada eh.
    mis hermanos pues van desde los 14 meses que me lleva la mayor, hasta los 29 años que le saco al mas pequeño, no tengo problema con las diferencias de edades jeje.

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  5. Vero, al menos te has desquitado. No es lo mismo, claro está, pero tu has cumplido. Cómo te entiendo cuando hablas de “magia” porque sí, es mágico ser testigo de esa relación. Yo siempre digo que ni besos, ni abrazos ni nada de nada, cuando más feliz me hacen es cuando se aman entre ellas, se ríen, juegan, se defienden… se alían contra tí… Hoy mismo le reñí a la pequeña porque SIEMPRE deja la puerta de la nevera abierta y la mayor me dijo “Mujer, no le riñas, que le puede pasar a cualquiera, no es tan grave!” Hala! y tan pancha! El amor entre hermanas me desarma

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  6. Recuerdo que hace cantidad de tiempo ya, cuando un hamaquero en la playa nos hizo todo el diseño de nuestra planificación familiar, te cité como ejemplo de hija única pero aparentemente normal. ¿Ves como tener un hermano es lo mejor que nos podría pasar? Ya no vamos a hacer sangre con el pasado, pero yo me alegro mucho de que tus peques se tengan el uno al otro. En cuanto pueda y mi cuerpo me deje ¡yo encargaré un hermanito para mi bichilla!

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    • Sí, también recuerdo un post que escribiste hace muchísimo tiempo ya… En el que reclamaba categóricamente el hecho de que los hijos e hijas únicas éramos normales. No sé si lo recordarás, jajajajajaja. ¡Espero no ser la excepción que confirma la regla!

      Estaremos encantadas por aquí de compartir tu embarazo, cuando llegue, claro. ¡Que el tiempo pasa que vuela! 😉

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    • Yo creo que esa relación “amor-odio” forma parte del juego, ¿no? No es que hable por experiencia, obviamente. Pero sí es lo que he visto con mis primos. Que es una relación ni contigo, ni sin ti, pero que gana por goleada el contigo 😉

      ¡Anímate! jajajajajajaja

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    • Me gusta ese término… “Madre-hermana”, jejejejeje. La verdad es que llevándose tanta diferencia no sé si van a disfrutar mucho el uno del otro, en cuanto a juegos me refiero. Pero sólo ver cómo se miran. Bufff, eso no tiene precio. 😉

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  7. ¡Ay, qué duro y a la vez maravilloso que parece la bimaternidad! Cuando os leo me entran ganas de darle un hermanito a Rosquis, pero por otro lado, nuestras circunstancias no son las mejores en estos momentos…besitos y a disfrutar del amor en familia!

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    • Jo, te entiendo y no sabes cómo… Yo que estaba completamente segura de plantarme en el segundo y lo que me entristece quedarme sin la niña… Ahí estamos valorando si en un par de años se puede o no se puede. Al final creo que hay que ser responsables. No es tener por tener… Cada uno sabe lo que tiene en su casa, pero la verdad es que se nota.

      ¡Un besote fuerte! 😉

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  8. es muy bonito! la verdad es que yo no cambio a mis hermanos por nada del mundo (bueno al mayor si quieres te lo presto). Estoy viviendo de primera mano lo que comentas del destrono por mis sobrinos y la verdad es que lo pasan mal, pobres príncipes!!!

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    • Jajajajajaja, gracias, pero a estas alturas ya me he acostumbrado 😛 (Si me lo quieres dar será por algo, no sé yo, eh???)

      Mi mayor la verdad es que al principio lo paso mal el pobre, pero sorprendentemente, se adaptó a la nueva situación antes de lo que nos imaginábamos. Es un campeón. La verdad es que tiene que ser duro.

      ¡Un besote!

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  9. Estoy contigo, un herman@ es el mejor regalo que unos padres pueden hacerle un hijo, pero con diferencia. Yo no cambio a la mía por nada, ni las discusiones, las peleas, nada!!
    Me alegro de que hayas cumplido tu sueño, claro que sí!

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    • Ay mala pécora… ¡Qué calladito te lo tenías! Aprovecho también para darte la enhorabuena en este post, ¡que creo que viene bastante a cuento!

      La verdad es que no puedo dejar de sentir cierta envidia por esas relaciones tan especiales que contáis y transmitís. Muchas veces, y no quiero ponerme demasiado profunda, he pensado que, el día que falten mis padres (ojalá tarde muchos años en llegar ese día), si no fuera por mi marido y mis hijos, qué soledad, ¿no?

      En fin, lo dicho. ¡Que me alegro mucho por vosotros! ¡Muak!

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  10. Precioso! No se puede explicar mejor! Yo he tenido la suerte de tener 2 hermanos y no hay nada más bonito que compartir cada minuto de tu infancia con ellos.

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  11. Para mi las familias numerosas son geniales. Yo soy la segúnda de cuatro hermanos y la verdad es que en mi casa nunca nos aburriamos. Ahora tengo dos hijos y desearía tener otro que no se si llegará porque se está haciendo esperar, pero es increible ver la relacción que tienen mis hijos, como se quieren y se dejan de querer pero siempre sin poder estar el uno sin el otro. No saben lo que es estar uno solo en casa porque cuando nacio Diego, Alejandra era muy pequeñita y ni se acuerda. Me hace tan feliz verles a ellos tan felices¡¡¡¡
    Un abrazo fuerte.

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    • ¡Cuatro hermanos! ¡Qué bien! Desde luego aburriros no creo que os aburriríais. Jajajajajajaja Lo que siempre me ha parecido que tiene que ser misión imposible es la hora del baño. Yo he notado que desde que está Xabier, necesitamos mucho más tiempo para organizarnos antes de salir de casa. En el sentido de arreglarnos, ducharnos y esas cosas. Con cuatro hijos, tiene que ser la pera, Jajajajajajaja

      Los míos se llevan mucho y aún Xabier es muy pequeño, pero estoy segura de que será como tú dices. Como se suele decir, ni contigo, ni sin ti. 😉

      A ver si en breve nos das la buena noticia… 😉

      ¡Un besote!

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  12. Pero tía!!! Qué dices!!! Si yo soy tu hermana perdida!!! Jajajaja, yo también te he echado de menos!!! Pero sí, estoy de acuerdo que vivir con hermanos es genial, poder compartir juegos y confidencias… Ains, a mi también me hubiera gustado tener hermanas de mi edad. Aunque mi independencia, hoy en día, no la cambio por nada.

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    • Sí… Es algo que siempre tendré ahí. Una espinita. Pero bueno, a estas alturas ya… He dejado de pedírselo a los reyes, magos Jajajajajajaja. Ahora lo vivo desde otra perspectiva, como tú dices. Y la verdad es también increíble, porque sabes que en cierto modo tú “eres culpable” de todo eso, y es genial 😉

      ¡Un besazo!

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  13. Que bonito!
    Yo tengo un hermano 5 años menor que yo, y no lo cambio por nada. Siempre hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero al final sabemos que nos tenemos el uno al otro.
    Tengo clarísimo que no quiero que mi hija sea hija única, de hecho me gustaría tener 3 pero eso habrá que verlo!

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    • ¡Hola guapa!

      Bueno, yo es que creo que unos hermanos que no se enfurruñen de vez en cuando, ¡no son hermanos! Viene implícito en el papel 😉 Pero esa complicidad tan especial que existe también, es inigualable.

      Yo tenía muy claro que dos era mi cifra… Pero la llegada de Xabier y cómo he vivido (y lo sigo haciendo) esta segunda maternidad, tan intensamente, me ha hecho plantearme muchas cosas… Osea que si la coyuntura lo permite, quién sabe 😉

      ¡Un besazo!

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