Cariño, quiero hacer el cuarenta y cuatro

El cuarenta y cuatro no es una nueva postura, nada tiene que ver con la fiebre de 50 sombras de Grey, ni siquiera la encontraréis en el Kamasutra. Sin embargo, mucho tiene que ver con esos momentos de intimidad en la pareja (la mía).

Hace algunos días cumplimos nueve meses de colecho. Nueve maravillosos meses en los que he podido compartir cada día el despertar risueño de mi pequeño. Sentirle respirar o cómo sus manitas se aferran a mi cara mientras intenta dormirse. Nueve meses increíbles en los que noche a noche la vida ha sido más fácil en cuanto a la lactancia. No tener que levantarme de la cama en cada toma o poder calmar a mi bebé en un mal sueño con sólo girarme, han sido también de gran ayuda, sin lugar a dudas.

Pero también es cierto que echo de menos otros momentos… Esas noches de invierno en las que te deslizas sobre las sábanas y esperas a que unos brazos grandes te abracen por detrás. Sentir el calor de su pecho en mi espalda, y tener la sensación de que nuestros cuerpos son como dos piezas de un puzzle que encajan a la perfección, haciendo un cuarenta y cuatro perfecto con nuestros cuerpos. Hace nueve meses desde la última vez.

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Lo cierto es que necesito de esos momentos… No nos arrepentimos, ni cambiamos a nuestro polizón por nada del mundo, claro que no. El tiempo vuela y el colecho nos está permitiendo vivir cada momento con él más intensamente. Pero acusamos el hecho de no tener que pedir cita al calendario para abrazarnos, para tocarnos y sentirnos piel con piel (sí, porque los papás y las mamás también hacemos piel con piel), o de despertarnos cualquier día abrazados sin tener que saltar una barrera de patadas y tirones de pelo y gorjeos.

Supongo que cuando el tiempo pase y el gorrión vuele del nido, echaremos en falta su calor (no tengo ninguna duda). Pero de momento sólo me queda ser sincera y decir que hoy, vendería mi alma al mejor postor por una noche a solas, de a dos.

23 pensamientos en “Cariño, quiero hacer el cuarenta y cuatro

  1. El 44 es una de mis posturas preferidas…ánimo, es normal que tengas mono de las cosas buenas jeje…aunque ya sepamos que lo que vivies ahora con colecho no se repite así como así y que hay que disfrutarlo….buscad vuestro momento, llamad a alguien que os haga de canguro por unas horas jeje….las suficientes para tu ratito de cucharita

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  2. El papá de mi bichilla estaría completamente de acuerdo con tu post de hoy. Yo soy más pasota en este asunto y reconozco que la maternidad no me deja tiempo para pensar mucho en la relación de pareja. Pero él si que anda algo resentido en este aspecto.

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