Depredadores en la red. Varias maneras de navegar en Internet

Casi ocho años y ya quiere tener móvil, tablet, ordenador, tener acceso ilimitado a Internet… Y yo como la mayoría de vosotros y vosotras solo puedo deciros, ¡No estaba preparada para esto! Sí, soy consciente de que nuestros hijos e hijas han nacido en la era de la información. Son nativos digitales. A diferencia de nosotros y nosotras que todavía tenemos que hacer mil y un cursos de aprendizaje y actualización para estar “a la última”.

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No te pongas bragas de lunares bajo las mallas

Llega un momento después del embarazo en el que ya no hay excusa. Casi un año después de dar a luz sigo en fase en ensanchamiento. Mi posparto se está alargando tanto que ya, seamos sinceras, no engaño a nadie. Esto parece el puerperio de mamá elefanta. El flotador que tengo por barriga cada vez está más prominente y abultado. “Las mollas” sobresalen del sujetador por doquier, cual abuela con cruzado mágico. Que por otro lado, sigo sin entender qué tiene de mágico un sujetador que hace que tus tetas parezcan conos en forma de arma arrojadiza, estilo Madonna. Pero bueno, aunque el tema del erotismo de algunas prendas interiores también daría para hablar largo y tendido, no es el que hoy nos ocupa. Sigue leyendo

{Sorteo} La biblioteca… Hoy leemos y sorteamos en miniatura

Hoy, en colaboración con Boolino, os presentamos estas preciosidades de libro en formato pequeño para jóvenes lectores con un buen nivel de lectura. Son pequeñas joyas adecuadas para niños que ya son lectores y que pueden disfrutar del libro como objeto y apreciar el detalle de la comodidad que supone su pequeño tamaño. Sigue leyendo

El regalo que nunca me hicieron

El regalo más grande que mis padres hubieran podido concederme sin duda hubiera sido un hermano o una hermana. Durante años, pedí y volví a pedir a los reyes magos, que mis deseos se hicieran realidad. Pero lo cierto es que ese deseo jamás se materializó, o mejor dicho, jamás se personificó.

Con los años aprendí o asumí, que jamás tendría esa figura en mi vida. Mirar a otros niños y niñas y ver esa complicidad me daba cierta envidia, no lo voy a negar. Esa compañía en las frías y lluviosas tardes de invierno en las que la soledad de mi habitación era mi única compañera. Tirada en la alfombra con un “Walkman”, o jugando a ser cantante, sola, sin más público que el de la soledad. Sí, es cierto. En muchos momentos añoré tener a alguien a mi lado.
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