Mi historia de la teta. Nuestra primera lactancia.

Cuando arranqué con el blog tuve muchas tentaciones de escribir sobre mi primera (y en aquel momento única) lactancia. Después de un año largo de blog, las personas que seguís de cerca esta bitácora ya conocéis de sobra mi historia. Supongo que por apuro, vergüenza, miedo… O simplemente por intimidad, en los inicios no tenía previsto que terminara siendo mi rincón de catarsis, no me pareció oportuno hacerlo. Sin embargo, Vanesa, Orquídea dichosa, nos brindaba en su blog la oportunidad de compartir nuestra historia. De aprender unas de otras, de llorar y reír juntas, de desahogarnos, de vaciar la mochila, y así fue como empecé a escribir mi relato. A fecha de hoy me apetece que esa parte de mi historia esté en el blog, por lo que le planteé a Vanesa la posibilidad de copiar y linkar parte de la misma. Ella me dio la posibilidad de “llevarme” el post completo, pero lo cierto es que ese relato fue escrito para su blog, y lo justo es que permanezca en él. Por ello, aquí sólo encontrarás parte del mismo…

Yo lo tenía muy claro desde el principio. Mi niño tomaría teta. Así, sin más, teta. Yo creo que muchas veces es cuestión de convicción. Quiero amamantar a mi hijo. Quiero sentirle, quiero lo mejor para él.

Pero luego, en la vida real, a veces te pasan cosas… que suponen una barrera para llevar a cabo lo que realmente quieres hacer. O eso piensas…

enero-bb-lactando-webMi historia sobre la teta comenzó un 11 de mayo de 2007 a las 12:10 minutos del mediodía, tras veinticuatro largas horas en el paritorio, cuando por primera vez después de 39 semanas en mi interior, mi niño descansó sobre el pecho de su madre, que esa soy yo!! En el momento de nacer me lo pusieron a mi lado, aunque enseguida se lo  llevaron sin sacarlo del paritorio para hacerle las pruebas de rigor. En ningún momento lo alejaron de mí, y cuando finalizaron volvieron a ponerlo en mis brazos. Enseguida le ofrecí el pecho y se aferró a él enseguida. Fue algo  muy emocionante, que difícilmente una puede expresar con palabras… ¡Estaba ahí! ¡Conmigo!, mi niño… mi hijo…

La verdad es que en el hospital no recibí gran apoyo, la planta de maternidad estaba al borde del colapso y a nosotros nos ingresaron en otra planta diferente a la de maternidad, por lo que la empatía y cuidados por parte de las enfermeras, aunque no debiera haber sido así, tampoco fue la deseable. La primera noche incluso, cuando mi niño no dejaba de llorar y yo estaba desesperada porque pensaba que algo le pasaba… la respuesta fue algo así como “Y qué vas a hacer cuando vayas a casa!!”… En aquel momento lógicamente no tenía yo energía después de 24 horas de parto de ponerme a discutir, pero lo mínimo que esperaba era una palabra amable y de ánimo… Al niño no le pasaba nada, a base de probar y ofrecerle pecho y, y, y… descubrí que lo único que lo tranquilizaba era estar sobre mí. Y así dormimos esa primera noche. Me abrí el camisón y lo coloqué sobre mi vientre. Bueno… él durmió, yo poco la verdad, por miedo a que se cayera.

Al día siguiente, nos fuimos a casa. Yo estaba muy agobiada, me hacía muchísimo daño y no podía hacer otra cosa más que llorar y llorar y llorar. Y así pasaron un par de días, hasta que tenía los pechos hinchados, agrietados y con un dolor espantoso. Mandé a mi marido a la farmacia a por unas pezoneras, pero no funcionaron para nada. O no supe ponérmelas o realmente no funcionan en absoluto y ya por último le dije que comprar un biberón ¡No podía más!

Al día siguiente, llamé a la matrona que me había seguido durante el embarazo, no podía darme por vencida. Le expliqué cómo me sentía, y lo que me estaba ocurriendo, más quizá con ánimo de sentirme escuchada y entendida que por recibir la respuesta que obtuve. Gratamente satisfactoria. Me propuso acercarme al centro de salud con el niño. Y eso mismo hice.  Cogí el coche, y allí me fui. Sólo tengo palabras de agradecimiento hacia Gurutze, la matrona que con tanto cariño y paciencia me orientó, me ayudó con las posturas y me dio pautas para corregirlas. En menos de dos horas todo cambió. A partir de ahí todo fue a las mil maravillas, el niño se agarraba perfectamente y cuando no lo hacía corregía su postura, y aun con los pechos destrozados, no sentía ningún dolor. Éstos fueron curando y mi niño creciendo día a día, hasta que…

Un mes y medio después mi marido me dijo que ya no me quería… [Leer historia completa]

Ilustración de Lisa Torske

17 pensamientos en “Mi historia de la teta. Nuestra primera lactancia.

  1. Madre mía yo no tenía ni idea de esta historia!! me has dejado los pelos de punta! me alegro muchísimo de que dieras con esa matrona que te apoyara tanto.
    Una reflexión… cuando me formé como residente, siempre me decían que cuando una mujer pide las pastillas para retirar la lactancia, jamás debemos preguntar por qué o intentar aconsejar lo contrario, porque de hacerlo, estaríamos colaborando a que se sintiera juzgada. Y creo que esto tiene parte de razón y parte de error. Me parece que falla una cosa: la confianza. Cuando verdaderamente hay confianza entre el profesional y la mujer, ella debe sentirse lo suficientemente segura como para no sentirse juzgada por las preguntas y el profesional sanitario debe sentirse lo suficientemente seguro como para saber que no va a incomodar con sus preguntas. Creo que con algo más de confianza mutua, mejoraría enormemente todo… y creo que desde algunos sectores se tiende a fomentar la desconfianza en el personal sanitario. Hay profesionales muy malos, pero generalizando ese rechazo, al final quienes pierden, son las mujeres, me da mucha pena que esto sea así 😦
    No quiero terminar el comentario sin decirte que me pareces una persona muy valiente, debiste de pasar una época durísima.

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Pues mira, me alegra que aclares ese punto. Porque la verdad es que no tenía ni idea. Entiendo el razonamiento… Aunque no lo comparto demasiado. Al final vosotras las matronas y el personal sanitario en general, al menos el que esté en maternidad, debería asesorar o informar. No preguntar con ánimo de juzgar, claro que no. Pero a veces es pura falta de información. En mi caso, y ojo, que insisto que no responsabilizo a nadie que no sea yo, de haber tenido más apoyo, quizá hubiera seguido… O quizá no. Eso no lo sabremos. Las personas tenemos derecho a tomar nuestras decisiones, pero también a que esas decisiones sean informadas. De verdad que me alegro que hayas aclarado ese punto 😉

      Mi matrona fue un verdadero cielo, ES un verdadero cielo. Me consta que sigue en ese centro de salud. Fue quien me ayudó a salvar mi lactancia, aunque luego por las cuestiones que ya he explicado, la cosa se fuera al garete.

      De verdad que no me creo una persona extraordinaria, para nada. Supongo que cualquiera en mi lugar hubiera reaccionado de una manera similar. Qué otro remedio te queda, ¿no? Cuando hay una personita de por medio…

      ¡Gracias por tu comentario, guapísima! ¡Besazo gordo!

      Me gusta

      • Yo tampoco comparto mucho esa idea eh? Hay que saber preguntar las cosas aclarando que no se pretende juzgar a nadie porque seguramente, aunque la mamá no cambie de idea, se resuelvan dudas y se destierren mitos sobre la lactancia materna. La información nunca está de más!
        Entiendo perfectamente tu decisión y, dada la situación, creo que yo habría hecho exactamente lo mismo que tú.

        Le gusta a 1 persona

      • Así es… La información es super importante. Hay mucho camino por recorrer en este tema. Ojalá todos los profesionales estuvieran así de sensibilizados y formados con el tema. Hay mucho tabú y mito entorno a la lactancia.

        Le gusta a 1 persona

    • La experiencia es la mochila que vamos llenando con el paso del tiempo… Y es la que vamos cargando de por vida. A veces se pasa mal, otras mejor, pero lo bonito de todo esto es el aprendizaje que reporta. Lógicamente las heridas (cicatrices) ahí quedan… ¡Pero así es la vida!

      Me gusta

    • Gracias Iván. Así es, duro y gratificante a partes iguales. Y digo duro sobre todo en los inicios. La falta de información, de apoyo, las opiniones que todo el mundo te da sin que las pidas, o que no te dan cuando las necesitas… Y luego, obviamente cada uno y sus circunstancias.

      También te digo, que vuestro papel es super importante. Con el chiquitín el trabajo ha sido de tándem total con mi marido. Parte del éxito y de que todo vaya sobre ruedas, es suyo también.

      ¡Un besazo! 😉

      Me gusta

  2. Esto no es fácil!!! Respeto muchísimo que la gente abandone, y lo entiendo!!! Yo misma abandoné dos lactancias ( y eran mixtas) a los tres meses. Ahora el tercero tiene 1 mes y ahí sigo, intentándolo, esta vez más que nunca, pero sin presionarme, si no se puede, no se puede, el niño va a ser feliz igualemnte… La semana que viene os cuento todo en el blog porque lo que me pasa a mí es más frecuente d elo que parece y no se diagnostica con facilidad! En fin, hiciste lo que pudiste, y ya está , lo importante es que tu hijo es feliz y eso no depende de la teta, sino de su madre en general!

    Me gusta

    • No, no es fácil. Los inicios sobre todo son complicados. Es más, yo creo que da igual que sea el primero, el segundo o el cuarto. Los inicios son difíciles. ¡Busca un grupo de apoyo en tu zona, guapa! Aparte de echarte un cable con la lactancia si tienes algún problemilla, te servirá de apoyo emocional si las cosas se tuercen.

      ¡Un besazo preciosa!

      Me gusta

  3. Ohhh, voy a tener que contar mi historia con l’aînée… Muy mal entendida por la enfermera de la mañana. Le plantaron un biberón. Y al preguntar por los lloros de la peduga, me decía que todas las madres preguntamos lo mismo, pero no me daba soluciones… Qué incomprendida me sentí. Y super mala madre. A los dos días, en casa, subida brutal de la leche. Mandé al mister a por un sacaleches porque salía a borbotones, y me dolía, ay!!

    Me gusta

    • Claro Marta, estaría genial que compartieras tu historia. A veces aparte de lo que ayuda vomitar los recuerdos, podemos ayudar o hacer que otras mamás se sientan apoyadas o comprendidas con estas vivencias. “No soy la única”… Mal de muchos, consuelo de tontos dicen, pero es así.

      A muchas mamás les pasa, que la primera subida es tan brutal que incluso termina en mastitis! Es más, creo que muchas lactancias se van al garete precisamente por no saber cómo hacer en esos casos.

      ¡Besitos alma gemela!

      Me gusta

  4. No te sientas culpable mujer. Con esas vivencias personales… mira, mi madre me dio el pecho sólo una semana porque mi padre llevó a todos sus amigotes a comer a casa y ella tuvo que ocuparse de todo, primeriza, recién parida y hecha una esclava. Dice que con el disgusto se quedó sin leche ¡y luego ya se aborrecieron mútuamente durante 22 años!

    Me gusta

    • Vaya tela… Me recuerda a una anécdota que me cuenta mi madre, que aunque nada tiene que ver con la lactancia, si es un fiel reflejo de lo mucho que han cambiado las cosas en relativamente poco tiempo… Ella siempre cuenta que nada más llegar a casa, con los puntos y todo, hecha una porquería, bajó a hacer las compras al super. Y yo que estuve una semana casi sin salir de casa… ¡Vaya tela!

      Me gusta

  5. Dadas las circunstancias… yo creo que bastante hiciste.
    Vero, reina, lo raro es que no se te cortara de golpe, seguiste lo que pudiste, es que no veas el palo, que yo me acuerdo de cuando lo leí y flipaba en colores!!!!
    Lo bueno es que ahora es diferente y que eres una campeona!!!!!!!!
    Besazos

    Me gusta

    • Sí, en aquellas circunstancias, y en aquel momento, esa fue la decisión que tomé, y la verdad es que de poco sirve darle mil vueltas… Sí que me he planteado muchas veces que quizá me rendí pronto, o que no tuve el apoyo adecuado, o no supe buscarlo, en cuanto a la lactancia quiero decir. Por otro lado creo que en aquel momento lo que mi niño necesitaba y se merecía por encima de todo, era que yo estuviera bien, para poder estar al 100% con él y no sumida en una depresión.

      Al final creo que las vivencias y cómo afrontamos las cosas, nos condicionan mucho, o todo. Y como siempre, la perspectiva del tiempo te enseña muchas cosas. El pasado no se puede cambiar, ni falta que hace, ¡pero nos enseña tanto! En mi caso particular, a tener muy claras muchas cosas.

      Gracias por estar ahí, preciosa. ❤
      ¡Muak!

      Le gusta a 1 persona

¿Me dejas un pensamiento?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s