El día que perdieron la inocencia

Hoy por fin ha llovido. Hemos abierto la ventana al despertar y un gran manto de agua emborronaba el cerezo que alegremente me da los buenos días cada mañana. Me he acercado con una sonrisa a su cama. Siempre es agradable ver cómo duermen, cómo descansa ese cuerpo tan acostumbrado a una actividad frenética, incansables, inquietos y hambrientos de aprendizaje.

Buenos días hijo. ¡Está lloviendo! – Contra todo pronóstico mi tono era de alegría.- ¡Por fin vas a poder estrenar las botas de agua!

Se ha levantado de un respingo a grito de ¡Bien! Y una sonrisa y un gesto de felicidad se ha dibujado en su cara. Como cada día cuando habla de aquello que le ilusiona y le gusta. Como cada día cuando comparte con nosotros todo aquello que le fascina. Sin duda, estaba alegre y feliz.

Ya he hablado en otras ocasiones de cuánto me preocupa y me apena lo implacable del tiempo, de su efímero paso por nuestras vidas. O de nuestras efímeras vidas por su paso, qué más da. El caso es que hoy, una vez más, he mirado a mi hijo y he visto a un niño que crece a una velocidad vertiginosa, y sin embargo, detrás de ese cuerpo y esa mente que crece imparable, cada vez más grande y robusto, sólo hay UN NIÑO.

Un niño que hoy y en estos años va forjando la base del adulto que será mañana. Con sus vivencias, con sus aprendizajes, con nuestro apoyo, con todo el amor que le transmitimos con todas nuestras fuerzas, inculcándole valores como la empatía y el respeto, hacia los demás, hacia sí mismo. Nos esforzamos cada día porque así sea.

Y hoy, que podría haber sido un día cualquiera, de esos que pasan sin pena ni gloria, desayuno un titular amargo que me revuelve el alma:

Dan una discapacidad del 33% a un menor que sufrió bullying.

Le golpeaban y aguantaba en vertical, como un saco de boxeo de los buenos. Le daban y volvía, como esos tentetiesos infantiles que nunca se dejan tumbar.

Un tímpano roto y volvía. El cuello marcado y volvía. Las piernas llenas de moratones y volvía. Los genitales enrojecidos y volvía.

Volvía al colegio porque tenía que volver. Hasta que dijo que no. Y así comienza esta historia: un colegio, un niño y un pasillo interminable.

(…) Fuente Diario El Mundo. Leer artículo completo aquí.

Y yo me pregunto, ¿qué puede llevar a unos niños a actuar así? ¿Qué clase de educación, valores, principios tienen y reciben esos niños? ¿En qué momento perdieron su inocencia para convertirse en verdugos y destrozar la vida de un semejante? ¿En qué momento la sociedad cometió el error con ellos?

Hace algún tiempo, Catalina, Mamá también sabe en las redes sociales, reflexionaba en un post sobre la influencia que tiene la educación que damos a nuestros hijos en los demás. Sobre que SÍ importa cómo eduquen otros a sus hijos, porque esos niños mañana podrían estar con los tuyos. Desde luego es una lectura que no debes dejar de leer.

Y hoy sólo puedo mirar a mi hijo mayor, y siento angustia. ¿Y si algún día se encontrara en una situación similar?¿Me lo contaría? Siempre intento transmitirle que puede confiar en nosotros. ¿Y si fuera un amigo suyo quien sufriera esta situación? ¿Estaría mi hijo preparado para ayudarle? ¿Le estamos transmitiendo bien el valor del respeto, la empatía y la co-responsabilidad?

Somos una sociedad. Una comunidad que convive y comparte oxígeno. Claro que es asunto mío cómo eduques tú a tus hijos.

14 pensamientos en “El día que perdieron la inocencia

  1. Bufff! Se me han puesto los pelos de punta!
    La verdad es que yo también lo he pensado a veces, que pasaría si fuera I,y sólo de pensarlo me pongo a llorar, me da verdadero pánico.

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  2. totalmente de acuerdo que nos afecta cómo otros eduquen a sus hijos… yo ahora estoy en pleno proceso de “control” porque en clase de mi hijo hay un matón que los tiene dominados a todos… sí, con 5 años ya están así. Y yo todos los días pregunto y me intereso por si mi hijo lo sufre. Hablamos y le animo a que me cuente si algún día se siente mal. Que se comunique con la profesora que eso no es “chivarse” (que mal hace esta palabra en los pequeños) y que por favor él no se lo haga a otros compañeros de clase (intento que se ponga en el lugar del niño que lo recibe). Y esta actitud mía, ésta educación que pretendo darle a mi hijo repercute en los demás porque no se convertirá en otro “matón” pero el pasotismo de los padres hacia el comportamiento del niño que sí lo es afecta al resto de los compañeros. Y no me vale con el “son cosas de niños” hay cosas que sí son de niños pero el dar patadas porque sí y amenazar con dejar de ser su amigo si te “chivas” deja de ser cosa de niños de 5 años… Últimamente estoy muy sensible con este tema y me da miedo cómo evolucionaran las cosas si todo sigue igual.

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  3. Me da mucho miedo ver estas situaciones y pensar que pasaría si fuese mi hijo. Creo que todo comienza con la educación en casa, inculcar el respeto, el amor por el prójimo y por uno mismo. Pero sobretodo fomentar la confianza para que si es nuestro hijo el agredido sepa que sus padres están ahí para ayudarlo.

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  4. Vero, lo bueno es que como madres debemos saber concienciar a nuestros hijos de la importancia de ser buenas personas, que la violencia, el acoso, etc, no son los caminos a seguir. Y si a eso, le juntas una buena educación, donde los profesores “del futuro” se dediquen a concienciar a los alumnos, está casi garantizado que este tipo de noticias no se volverán a leer. Pero claro, todo pasa porque toda la sociedad empatice y se conciencie.

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  5. Acabo de comentar precisamente un post parecido en el blog de trimadrealostreinta. Probablemente, en alguna parte de mi blog esté publicado un trabajo de investigación que realicé sobre este tema en 3º de Crimi.
    También estuve a punto de escribir junto a una amiga periodista una guía de prevención para jóvenes, padres y profesores, pero no se llevó a cabo.
    Repito que yo no podría vivir con un hijo tan miserable como para destrozarle la vida a otra persona por su divertimento.
    Besos
    25+4

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  6. Me da pánico pensar que mis hijos puedan sufrir acoso es el cole pero más miedo me da pensar en q fueran ellos los acosadores. Donde están los padres que no detectan el comportamiento de sus hijos, donde están los profesores que no pueden evitar estas situaciones, que clase de vida tienen esos niños que disfrutan con el sufrimiento de otro niño. Como llega un niño a ser tan cruel. Yo sinceramente pienso que sí recibes amor das amor. Por qué hay padres que no se preocupan de sus hijos. Es un tema espeluznante.

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  7. Que alegría verlos estrenar las botas de agua jiji por aquí igual estaban nuevas del año pasado (menos mal que le valían) Y que triste esa noticia…a mi miedo me da que aunque yo intente educarlos lo mejor posible haya influencias a su alrededor de ese tipo …espero que mi educación sea lo suficientemente fuerte como para no afectarles para mal. Bss

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  8. Ay Vero, vi la noticia pero no fui capaz de leerla, qué triste, qué impotencia y sobre todo de saber ¿por qué? ¿por qué esos niños hacen eso? ¿por qué los padres no hacen nada? ¿por qué la sociedad esta así?… ¡Me da mucho miedo! Justo hoy he escrito sobre la crianza con apego también en mi blog, y las cosas que se ven en la calle, tienen a veces muchas respuestas a niños así…

    Me da mucho miedo, ¡mucho!

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    • Yo he acabado con los ojos inundados en lágrimas. Me ha costado terminar la lectura porque no veía y llevo todo el día con un nudo en la garganta… Al final uno lee estas cosas y lo primero que le viene a la cabeza son sus hijos. Figúrate… Niño de siete en el cole, fase preadolescente ¿Para qué quieres más?

      Está claro que esos niños, porque a pesar de todo no dejan de ser niños tienen que tener una falta de cariño, de transmisión de valores en sus hogares, de la pera. La infancia es la base de lo que seremos en nuestra vida de adultos e indudablemente “marca” nuestro futuro. Eso es así.

      Vivimos en una sociedad enferma y llena de envidias y críticas a lo ajeno, más nos valdría hacer un poquito más de introspección y centrarnos en lo que tenemos en casa.

      Un caso que desde luego no deja a nadie indiferente.

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  9. A mí me da pánico que puedan pasar por una situación así y que encima no lleguemos a enterarnos. Procuro preguntar que tal el cole, si ha tenido algún problema o encontronazo con algún compi para que sepa cómo conducir un poco esa situación. No quiero ni pensar que sea ella uno de de los que agredan a alguien de esa manera. Es marcar a un chaval de por vida, terrible…

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    • Es que es lo normal, Bego. Que entre los padres y el con el equipo educativo fluya la comunicación. ¿Cómo es posible llegar a estos extremos? ¿Nadie veía nada? ¿Nadie? Lo siento, pero no me lo creo.

      Y ojo, me refiero a unos y a otros. El profesorado, el resto de compañeros y compañeras de clase, los padres del niño en cuestión. A veces sin decir nada decimos todo. ¿No notaban nada extraño en su hijo? No estoy culpabilizándoles, lógicamente, pero no sé, me parece todo tan surrealista. Más típico de un guión de película de terror que de la vida real. Pero lamentablemente, es real.

      Un besote, gracias por opinar preciosa.

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