Hay vida después de los seis… Somos diferentes

Hace tiempo que quería contaros esta situación que nos tocó vivir con Nano. Hace tiempo que sucedió y mucho he pensado sobre el tema. Sobre lo importante que es nuestro papel en las relaciones sociales de nuestros hijos. La influencia que nuestras actitudes y miedos pueden tener sobre ellos. Un hecho aislado que me ha llevado a reflexionar sobre varias cuestiones y que hoy voy a compartir con todos y todas vosotras. Como hay otros niños implicados y por nada del mundo quiero hacer públicos sus nombres, los que aparecen a lo largo del post son ficticios. (Por si acaso…)

Me gustaría que tras leer la situación que os planteo, reflexionárais sobre el trasfondo de la misma:

  • El papel que cumplimos a veces los padres y el giro que podemos darles a ciertas situaciones “sencillas” al hacer interpretaciones.
  • Cómo la interpretación personal que hacemos de las cosas depende de los ojos que vean la situación.
  • La importancia de una gestión eficaz por parte del profesorado.
  • La importancia y el peso que nuestra actitud tiene sobre nuestros hijos.

Y muchas reflexiones y conclusiones más que seguro que se te ocurren después de leer el caso que expongo. Sería magnífico que compartieras esos pensamientos para darle valor al post. En cualquier momento alguien puede verse en una tesitura similar.

Un sábado cualquiera en un partido de fútbol del peque una de las mamás se me acercó. Quería hablar conmigo sobre una situación que se había estado dando en el colegio. Mi hijo y Juan arrinconaban en el patio e incluso habían llegado a patear (palabras textuales) a su hijo Pablo. Ella me comentaba que había tenido varias tutorías presenciales con la tutora y varios intercambios vía email. Mi cara en ese momento era todo un poema. ¡No tenía ni idea de lo que me estaba hablando! ¡Desconocía desde cuándo, cómo y por qué se estaba dando esa situación! Y eso mismo le hice saber. Ella me comentaba lo grave del asunto muy sorprendida por el hecho de que la profesora no nos hubiera comunicado nada y que con nosotros, los padres de los “presuntos agresores” no se hubieran producido los encuentros, y que ni siquiera hubiera habido comunicación por parte del centro.

Según su mamá, Pablo es un niño con problemas para relacionarse con el resto de niños y manifiesta su nerviosismo y su ira pegando. No le gusta nada el deporte, es más afín a otro tipo de actividades como la música. Sin embargo su madre con el afán de que el niño se relacione con otros niños y aprenda a socializarse, le obliga a ir a la extraescolar de fútbol. El peque no presta ningún interés en los partidos. No quiere acudir. No quiere salir al campo. Pablo no comparte las mismas aficiones con sus compañeros de clase y eso le ha llevado a quedar al margen. Sus amigos sí disfrutan de la actividad.

Estate tranquila. Ya está solucionado. Sólo quería que lo supieras por si tu hijo te decía en algún momento que la mamá de Pablo no les dejaba jugar juntos. Eso fue hace tiempo. Le prohibí a Pablo jugar con Diego y Juan” Me dijo para concluir la conversación. ¿Estate tranquila? ¿Estate tranquila? No daba crédito de lo que mis oídos estaban escuchando. Mi hijo era un matón de colegio y yo era la única que desconocía la situación. ¡Qué desfachatez la profesora! No ponernos al tanto de la situación…

Cuando finalizó el partido y fuimos a casa tuvimos una conversación con Diego. El niño no sabía nada, o eso nos hacía saber (En ese momento cometí el error de no creer a mi hijo). “Ama, en el patio Pablo es el niño con el que más juego. Me llevo muy bien con él“… Estaba hecha un lío. Todo aquello me parecía un despropósito.

Lo primero que hice fue mandar un email a la profesora explicándole todo lo ocurrido. Más con intención de poner remedio en casa y actuar, con la preocupación y la necesidad de saber qué estaba ocurriendo y lógicamente con la duda manifiesta de por qué no nos había puesto al tanto del asunto.

La respuesta de la tutora fue en tono de sorpresa. Aquella situación fue un hecho totalmente puntual entre niños. Que fue solucionado en su momento sin llegar a mayores. Los tres niños fueros castigados durante el patio por su comportamiento. Los problemas con Pablo iban más allá de una simple riña de patio y desde luego sus compañeros de clase, en general, nada tenían que ver con el problema. Por una parte enfadada y por otra asombrada me dijo que no entendía el motivo por el cuál me hacía saber aquello meses después, cuando era algo que ya estaba gestionado y solucionado con los niños.

Para evitar suspicacias y posibles dimes y diretes envió el mismo email a ambas.

wpid-magia-para-ninos.jpg

 

Bien, tras contaros todo esto y tras reposar lo ocurrido, para mí fue un disgusto bastante grande al principio, varias cosas fueron las que pasaron por mi cabeza:

En primer lugar:

  • Desde mi punto de vista obligar a tu hijo a practicar una actividad sabiendo que no es de su agrado con la única intención de “ayudarle” con las relaciones sociales me parece puede llegar a ser contraproducente.
  • Busca cualquier otra actividad que sea de su gusto. Hay cientos de opciones a través de las cuales puedes ayudar a tu hijo a establecer relaciones. La desgana y el poco gusto que el niño muestra hacia esa actividad lo único que puede conseguir es desmotivarle, o otros niños hagan algún comentario desafortunado, y de este modo conseguir justo el efecto contrario.
  • Por otro lado, es lógico que como madres y padres nos preocupemos por el bienestar de nuestros pequeños, sin embargo convertir un hecho aislado, una simple riña entre niños en algo desproporcionado tampoco ayuda. No pierdas la perspectiva. Crear malestar y preocupación en los mayores, pero también en los niños es lo único que sacarás de todo esto.
  • Deja que tu pequeño, en la medida de sus posibilidades y teniendo en cuenta su edad y simplemente observando, empiece a gestionar sus asuntos. Resolver conflictos o establecer relaciones personales forman también parte del aprendizaje de vida. Actúa sólo cuando sea necesario. No se trata de abandonarle a su suerte, hazle saber que estás a su lado, pero no hagas el trabajo por él.
  • Confía en los y las profesionales que a diario conviven con tu hijo en la escuela. Has delegado parte de su educación y formación en ellos. Sabrán cómo gestionar este tipo de cosas. Formáis parte de un mismo equipo.

Por todo esto es muy importante que enseñemos a nuestros hijos a respetar a los demás. Todos somos diferentes, con gustos y habilidades distintas. Ni mejores, ni peores. Sólo diferentes.

27 pensamientos en “Hay vida después de los seis… Somos diferentes

  1. Pingback: Tutoría de padres: Mediar en conflictos - Diario de Algo Especial

  2. Vale tia yo pienso sinceramente que esa mamá esta un poquillo loca eeh, por desgracia hay tantas madres así…. A mi solo me da pena esos pobres niños, tú lo estas haciendo muy bien que es lo que realmente importa.
    Besootes

    Me gusta

  3. Aún me quedan lejos estas situaciones pero creo que es imprescindible que confiemos en nuestros hijos y les apoyemos en sus gustos. No podemos obligarles a hacer algo que les desagrade por mucha buena intención que tengamos, a nadie le gusta hacer las cosas a disgusto. Debemos motivar sus intereses para ayudarles a ser felices. Y en cuanto a los conflictos, si magnificamos las situaciones luego serán ellos los que no sepan afrontarlas y gestionarlas. Creo que los problemas que puede tener Pablo para relacionarse están más en la cabeza de su madre.

    Me gusta

  4. Hola!
    Voy a opinar como maestra de escuela infantil y como madre. La escuela es un microcosmos. Es; junto a la familia, uno de los pilares más importantes en la vida del niño, espejo de la sociedad de la que formamos parte.
    A veces suceden cosas y se dan comportamientos en la escuela que forman parte del aprendizaje de los niños. La resolución de conflictos también entra ahí. Y en el caso de los dos nenes,la maestra lo consideró como un hecho aislado. Conflicto gestionado. A otra cosa.
    Y es lo que os ha ocurrido, a diferente escala a esta mamá y a ti. Ha habido un conflicto, (de intereses, de opiniones o de puntos de vista, llámalo como quieras) que considero tú has sabido gestionar perfectamente bien, buscando el foco de la acusación, yendo a la fuente principal. Conflicto gestionado y a otra cosa.
    Ahora bien, si la otra mamá en discordia, sigue creyendo que hay un problema, eso ya no es cosa tuya amiga.

    Me gusta

    • ¡Muchas gracias por tu aportación!

      Completamente de acuerdo con tu punto de vista. Pero… ¿Puede tener consecuencias sobre su hijo la actitud de esa mamá? ¿No está influyendo negativamente en cómo se relaciona su hijo? Es una pena la verdad.

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

      • Seguramente sí que esté influyendo negativamente, pero aquí ya hemos topado con el modo de hacer de esa madre. Y la crianza de los hijos es un tema taaan subjetivo… Lo que está bien visto para unos, es terrible para otros. Y escapa a nuestro control.

        Me gusta

  5. Deduzco que la madre de Pablo te lo contó a su manera, pero no entiendo bien la intención, podría habértelo contado tal y como fue, un momento puntual y ya está. A veces es más el problema la madre que el hijo, tanto por obligarle a socializarse como por querer tratar a su hijo como una víctima de los demás. Doble daño para el niño.
    Estoy de acuerdo con todas tus reflexiones y sobretodo, ante un conflicto, antes de culpar a tu hijo o al de otro, primero informarse muy bien de los hechos para no errar.

    Me gusta

    • Hola guapa,

      Pues mira, yo creo que en realidad su intención no era mala, en absoluto. Es una mujer muy nerviosa, y realmente se la veía preocupada. Efectivamente fue un hecho puntual y aislado que ya tuvo consecuencias para los tres niños, con lo cual aquella conversación y su actitud prohibiendo a los niños jugar, carecía de sentido.

      Pablo es un niño tímido, le cuesta socializarse… Obligarle a hacer actividades que no son de su agrado no le ayudan nada a integrarse y prohibirle jugar con los niños que habitualmente juega, tampoco. Estoy de acuerdo que en esta historia tiene más culpa la madre que los propios niños… Pero entiendo, como madre que soy, su preocupación. Aunque yo no hubiera actuado así.

      En fin…

      ¡Gracias por tu comentario guapa! ¡Un besito!

      Me gusta

  6. Creo que lo principal es que traten de solventar esos enfrentamientos y diferencias entre los propios niños. Nosotros muchas veces no somos capaces de ponernos en su situación, y al intervenir como adultos acabamos complicando más las cosas, cuando probablemente ellos lo hubieran solventado con un mosqueo puntual y al rato serían tan amigos de nuevo.

    Me gusta

    • Eso es. Tampoco se trata de obviar las situaciones complicadas. Pero que aprendan a solventar pequeñas riñas sin importancia yo creo que es vital. Y si la situación está bajo control por parte de los profesores, ¿para qué liarla de esa forma?

      Yo desde luego me preocupé mucho. Por un lado decía, si la situación hubiera sido TAN grave, lo lógico es que la tutora se hubiera puesto en contacto con nosotros, pero como la otra mamá me lo pintó de ese modo, ¿por qué cuestionar su palabra? En fin… Que ser padres es muy duro a todas las edades, Jajajajajajaja

      Me gusta

  7. Gran entrada esta… Adrián es un niño al que NO le gusta el fútbol, cuando todos sus compañeros de clase niños van a la extraescolar de fútbol y van con equipaciones y demás, mientras el mío va con el uniforme del cole (es opcional,lo lleva por comodidad y es de los baratos, jeje ventajas). Cuando entró en el cole quiso integrarse y decidió ser portero (él solo, sin yo obligarle), pero a la semana lo dejó porque se sentía frustrado a la hora del patio, así que decidió jugar con algún otro niño que tampoco le gustaba y con las niñas a las familias y a más cosas… Y yo,tan contenta… Aún así en el patio también juega con los niños del fútbol aunque cuando es a otras cosas y son muy amigos… Lo apuntamos a natación y también ha hecho nuevos amigos… Si yo hubiese visto que no está cómodo, lo hubiese cambiado… A veces los padres nos empeñamos en que nuestros hijos hagan cosas que no les gustan y hay muchas opciones para socializar…
    De todas maneras si me llega a pasar tu situación seguro que hubiese actuado como tú, con preocupación pero bueno, todo pasó… El mío es más pequeño de edad pero seguro que situaciones de esas viviremos o no…..
    Besos

    Me gusta

    • ¡Es que es así! ¿Qué necesidad hay de obligar al niño a hacer algo que no quiere cuando hay mil actividades que seguro que hace con todo el gusto del mundo?

      Ya sabemos cómo son los niños… Lo único que podemos conseguir es justo el efecto contrario. Yo al menos lo veo así.

      Aunque eso también depende de la educación que tenga cada niño y su propia personalidad, claro.

      ¡Gracias por compartir tu experiencia!

      ¡Un besazo!

      Le gusta a 1 persona

  8. Vaya, menuda imprudencia la de aquella mamá… muchas veces deberíamos revisarnos antes los adultos, porque nos comportamos peor que los niños, y encima, somos su ejemplo.
    Me imagino tu preocupación y me alegro que todo se resolviera favorablemente
    Un saludo!

    Me gusta

    • Así es… ¿Para qué meternos en algo que ya está bajo control? Comprendo la preocupación de esa mamá, pero si te soy sincera, que achaque a mi hijo y a otro niño problemas que su hijo tiene de fondo (así nos lo dijo la tutora) me parece fatal. Flaco favor el que le hace al niño. Prohibirle que juegue con sus compañeros de clase en lugar de propiciar que aprenda a gestionar los conflictos…

      Aunque repito, que en cierto modo puedo llegar hasta a entenderla. Me pongo en su situación y entiendo lo difícil que tiene que ser para ella, pero desde luego se está confundiendo en la forma de ayudar a su peque.

      Hay muchas actividades no deportivas a las que seguro el niño iría encantado, seguro.

      Me gusta

  9. Vaya entrada más completa! A veces los niños tienen que refugiarse en la mentira para evitar una situación que les molesta, como hacer una actividad extraescolar obligatoria por sus padres. Mi hijo aún es pequeño pero siempre he pensado que estas actividades se hacen por placer, no? Ya tienen cosas obligatorias en horario lectivo…
    Aprender a aceptar lo diferente no es fácil pero a veces los padres lo complicamos mucho porque ellos nos miran y somos su ejemplo a seguir. Escuchar al niño es importante y acudir al adulto responsable más. Me ha parecido muy coherente tu entrada! Gracias por compartir tu experiencia! 😘

    Me gusta

  10. Uff la verdad es que tal como esta la sociedad a día de hoy miedo me da que crezcan…. Pero lo que menos entiendo es como puedes prohibirle a un hijo que juegue con unos y no con otros cuando supuestamente tiene problemas de para relacionarse con estos mismos.. Es un poco/muy contradictorio no? Memos mal que algunis aún seguimos siendo coherentes.

    Me gusta

    • Hola guapa,

      Pues no lo sé Mariló… A mí desde luego como madre de Diego, no me gustó ver cómo tachaban a mi hijo de macarra por una situación que no deja de ser una cosa de niños. Y por otro lado, lo que ya he comentado, que me parece un contrasentido, que si el niño tiene dificultades para establecer relaciones sociales, se lo ponga más difícil todavía.

      Lo que me planteo también es cómo lo hubiera gestionado si hubiera sido tal y como la otra mamá lo planteaba. Situación difícil… Algo para reflexionar 😉

      Me gusta

  11. Y lo que ayuda mucho es lo que tú has hecho revisitar las cosas en frío. Uno las analiza con menos emoción y más objetividad y se entiende todo mejor.
    Pero qué complejas son las relaciones humanas ya desde niños ¿eh?
    Confiar en nuestros hijos siempre. Pero por supuesto que si aparecen versiones contradictorias conviene seguir preguntando para intentar acercarnos a una versión lo más cercana posible a la real! 🙂

    Me gusta

    • Así es Nuria. El tiempo siempre te da otra perspectiva de las cosas. Actuar en caliente siempre es peligroso.

      Las relaciones personales son MUY complicadas siempre. Yo creo que porque nos cuesta aceptar lo que es diferente. Y eso hay que trabajarlo desde que somos niños. Ellos serán los adultos del futuro a fin de cuentas, ¿no?

      Respecto a lo otro que comentas, totalmente de acuerdo. En los conflictos no hay verdades absolutas, siempre hay un camino en el medio. 😉

      Le gusta a 1 persona

    • Tan antiguo como el mundo… Hay que dar ejemplo. Somos los espejos en los que se miran nuestros hijos. 😉

      Estoy de acuerdo y matizo. Educar en la igualdad teniendo presente que somos diferentes, pero que eso no nos hace ni mejores ni peores. Y que de esas diferencias también podemos aprender mucho.

      Un abrazo guapa.

      Me gusta

  12. Muy interesante y cierto. A veces creo que los adultos tendemos a complicar las cosas.
    En mi opinión siempre hay que escuchar e intentar entender al niño, hablar con el centro y en base actuar.
    De todas formas muchas veces las actitudes de los padres con sus niños son las que hacen que estos sean así.
    En clase de mi mayor también ha pasado alguna vez.

    Me gusta

    • Créeme que este es el caso… Me da mucha pena, la verdad. Yo creo que el problema lo tiene la madre… Tiene una niña con un par de años más que el crío y le manda vigilarle en los patios. La niña le cuenta lo que le parece y esa es su base para actuar. Tal cual te lo cuento…

      Lo que me da rabia es que al final es el crío el que sale perjudicado. Menos mal que tenemos una tutora excelente y ha sabido gestionar el tema perfectamente.

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  13. Por experiencia propia, debemos informarnos bien antes de regañarles por algo que pensamos que ha sucedido en el cole, confirmar que así ha sido. El año pasado mi marido llevando a Alejandra al cole llega a la puerta y ve que una niña señala a Alejandra y le dice a su madre, ” esa niña es la que me pellizca”. Mi marido de piedra y yo cuando me lo contó también. Fuimos a hablar con la profesora y nos contó que esa madre había pedido varias tutorias por ese motivo, pero me dijo bien claro: Alejandra nunca jamas juega ni esta cerca de esa niña, me dijo que ni siquiera se cruzaban las miradas, cuanto menos podría pellizcarla.
    Es alucinante porque a veces los niños cuentan determinadas cosas, pero también entiendo que la otra madre estaba preocupada pensando que mi hija la pellizcaba.

    Me gusta

    • Yo creo que ahí has dado una clave. Por un lado no debemos NO creer a nuestros peques, pero tampoco hacerlo a pies juntillas y sin cuestionarnos nada. Quiero decir, que en este caso hablar con la profesora fue la actitud más acertada. Y la otra mamá quizá debería haber hecho lo mismo. Nos empeñamos en intervenir cuando a veces ni siquiera es necesario.

      ¡Gracias por aportar tu experiencia! 🙂

      Me gusta

¿Me dejas un pensamiento?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s