Daños colaterales de la maternidad

Mi vida se ha convertido en una entrega por fascículos prácticamente para casi todo. Y no es que me queje, no es eso. Pero sí es cierto que empiezo a necesitar algo de espacio para mí.

Me agobia pensar en las cosas que tengo que hacer. No puedo planificar nada, ni siquiera a corto plazo. Hay días que sin habérmelo propuesto hago media casa y otros que ni aun madrugando consigo hacer una cama “seguida”. Entre llanto y llanto, entre llamada y llamada del mayor, a duras penas consigo terminar de hacer nada. Y me siento una inútil (No en el sentido literal de la palabra).

Darme una ducha rápida se ha convertido en una cita concertada. Siempre la última para todo. Cuando estoy sola con él, me veo con una hamaca y un bebé fuera de la ducha, asomándome a cada segundo para hacerle saber al peque que estoy ahí, que no he huido por la ventana. Y hablo… Sí, hablo porque no vaya a ser que con el jabón en la cabeza no me reconozca y se ponga a llorar y la liemos. Canto… Los lobitos, la Mariquilla, Garbancito y hasta la Traviata si es menester… Y mientras me seco el pelo meneo rítmicamente la hamaca con el pie.

A todo esto le sumamos la imperiosa necesidad del mayor de llamar mi atención. Con todo. Cada vez que me dirijo al pequeño, él reclama su “porción de la tarta”, por lo que me veo a dos bandas prácticamente todo el día. Con el agobio que eso supone para mí. Sé que él necesita saberse escuchado. Sé que él necesita que le atienda y le mime también, sobre todo ahora. Es un niño, sólo tiene siete años… Pero yo, no puedo evitar a veces sentirme agobiada. Es como si en todo momento tuviera que ser un monstruo de dos cabezas, con cuatro manos, cuatro pies y veinte ojos.

Ir al cuarto de baño es una auténtica odisea. Últimamente he vivido allí una de las imágenes que jamás pensé que viviría… Sentada en el WC dándole el pecho al niño ¡Menuda estampa!

De verdad que no me quejo. Estoy disfrutando de mi bebé como nunca lo hubiera imaginado. Anteponiendo mi criterio al de aquellos que no comparten mi/nuestra forma de hacer las cosas con el niño. Le cojo porque quiero. Duermo con él porque me da la gana. Le pongo a la teta porque le relaja, aunque no sea para comer. Me la dejo fuera porque le gusta apoyarse. Porque me agrada sentirle y me reconforta no guardarme absolutamente nada dentro. Nada de lo que mañana pueda lamentar no haber hecho. Pero también necesito tiempo para mí.

No aspiro a grandes momentos de ocio, o noches de copas de locura y desenfreno (Que no estaría mal tampoco). Me conformo con un par de horas tumbada en cualquier lugar. Sola. Sin que nadie interrumpa a mi mente mientras vuela libre con un ¡amaaaaaa! Me conformo con una ducha sin reloj. Bajo el grifo sintiendo cómo el agua calentita me recorre. En silencio. Una hora en una hamaca bajo el sol con una cerveza fresquita a mi vera y el murmullo (ajeno a mí, sino no tiene gracia) de la gente alrededor, mientras yo con los ojos cerrados noto cómo los rayos del sol penetran mi piel.

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Después de tener estos pensamientos en los que casi llego a tener ganas de huir, a veces llego a sentirme mal. Parece que reniego… No es cierto. Ellos son lo más grande para mí. Son lo primero sin ninguna duda. Pero mi mente está agotada. Supongo que esto es normal, que a todas nos pasa y que es sólo una fase más del post-parto. Sentimientos encontrados. Mi yo madre con los sentimientos a flor de piel que lucha con mi yo mujer independiente y sin horarios. Estoy aún en fase de aclimatación a la nueva situación y pronto pasará esta sensación. De eso estoy completamente segura. Mientras tanto, seguiré soñando amargamente con esa hora de relax que algún día llegará y esa playa desierta o la ducha silenciosa de mi casa.

55 pensamientos en “Daños colaterales de la maternidad

  1. Cómo te entiendo!!! a mi me ha costado 5 años, ya sé que es mucho, pero cada uno tiene su ritmo y a mí me ha costado. Ahora cuando la mayor ya tiene 5, he empezado a pensar un poco en mí, a aprender a no sentirme culpable si me dedico algo de tiempo… pero realmente me siento identificada. De hecho voy a empezar una nueva etapa en el blog (www.caputxetacreativa.com) sobre lo importante que es también invertir tiempo en nosotras mismas. Un beso y muchos ánimos, “lo malo” de esto es que no dura siempre, y luego seguro lo echamos de menos. Muacks!

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  2. Pues a mí ese post parto me dura dos años todavía y se acentúa ante ausencia de vacaciones, jajaja. Pero es verdad que vivo a tope para sobrevivir, y que tiro adelante siempre para no pararme a pensar mucho. El otro día el profesor de inglés me pidió planes de futuro… Una caravana! Mi esfuerzo de hoy vale por una caravana para mañana! Los dejaré segura de que sabrán cuidarse y cuidar a otros y me pillarán por el mundo! Jajaja

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  3. Todo llegará tarde o temprano, pero si, te entiendo perfectamente y comparto la idea de que debemos tener y aspirar a tener nuestro propio espacio, aunque queramos con locura a nuestra familia y atenderles sea siempre lo primero para nosotras, pero esa hamaca al sol la deseamos y nos la merecemos todas. Y seguro que en algun momento, consigues ocuparla
    Mucho animo guapa!

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  4. Cómo te entiendo… Y eso que yo solo tengo una de 2 meses. A mediodía cuando tiene mal día empiezo a mirar el reloj y desear que sean rápido las tres y media para que llegue su padre y me releve un rato, así que teniendo dos como en tu caso… bufff
    Ánimo! Que seguro que después miramos hacia atrás y echamos de menos esta época, así de masocas somos jaajajja
    Un saludo!

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  5. …..sii te diré que lo siento por tu cuñi pero una de esas hamacas..es miiiiiiiaa. 😛
    P.d. mí única esperanza es septiembre.. Cole y guarde #malamadreagotada

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  6. Me identifico al 100% contigo, me he duchado igual, he cagado igual, me dejado la teta fuera igual y también he pasado por ese momento de agotamiento físico y mental en el que solo quieres 1 hora a solas, en silencio, para ti…no te sientas mal, no te sientas culpable, a todas nos pasa…besitos.

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  7. Corazon! Te entiendo y comparto muchas cosas de lo que dices. Tambien me alegro de leerte tan concienciada de que es solo una fase normal en este periodo. No hay q flagelarse por ello. Un beso gigante!!!

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  8. Ay madre!!! Como te entiendo!! Lo de estar sentada en el baño dando el pecho también lo he sufrido…. Pero no pasa nada… El agobio pasa y empiezas a disfrutarlos… Ahora los buenos momentos van a ser dobles!!! Mucho ánimo! Besitos!!

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  9. Hola!, pues sí es agotador, mucho, mucho. El día no da para casi nada, intentas pasar ratitos con el mayor, y te vas a la cama con la sensación de que un día más, no le has prestado la atención que requiere…. El sentimiento de culpabilidad en mi caso era constante. Luego, parece que siempre estás de mal humor porque el agobio te hace estar enfadada, ver que no puedes más, que te encuentras agotada. Afortunadamente, a medida que crece el más pequeño, que duerme menos, podréis hacer más cosillas juntos los tres, al menos así fue en nuestro caso, porque como la peque dormía encima mío las siestas, en ese periodo no podía dedicarme al mayor.
    Ánimo, es normal sentirse así y es muy positivo que lo verbalices.
    Un abrazote.

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  10. Cuanta verdad junta…ains…..y que identificada me siento con tus palabras….eso lo viví cuando nació Pirata Pequeño y ahora …han decidido unirse y es lo mismo pero con dos a la vez, excepto la lactancia que ya no la hay..jaja…pero lo de ir al baño acompañada, es así….desde luego que con los dos guardaespaldas que tengo no me roban , no….ánimo Vero….de verdad que ese momento de relax llegará, no pierdas la esperanza…aunque esos momentos son cortos pero intensos, luego se vuelve a la realidad….pero como dices,pedir un poco de espacio no significa que reniegues de los peques….muacs

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  11. ¡Ay te voy a llamar mi hermana de ducha por lo que se parece tu momento baño al mío! Pero es que después de 8 meses con la bichilla ¡aquí sigo igual! Con los cánticos y las monerías tras la cortina, postergando ese momento tratando de encontrar el mejor horario posible y aún así, o me doy prisa o no me ducho en condiciones. Y el resto de la casa, pues ahí anda, unos días mejor y otros peor, pero tampoco voy a hacer un drama por las pelusas que me persiguen. Eso sí, cuando pienso en una posible escapada a solas para disfrutar del silencio ¡también me remuerde la conciencia! Será que en el fondo ¡estamos encantadas con los bichillos que tenemos!

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  12. Muchas veces termino agotada ¡y es sólo una! Ahora tengo un ratito porque está jugando con el papá, y debería tomarme ésos minutos para darme una ducha… pero os extraño mucho y me he metido a ver blogs, jejeje.

    La verdad es que a veces agobia un poco, pero es maravilloso ver ésas sonrisitas al despertar, o cuando terminan de comer tan felices ♥

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    • Jajajajajajaja Sí… El síndrome de abstinencia del 2.0 es otro de los cantares que darían para escribir, y mucho.

      Sorprendentemente te organizas. No me preguntes cómo lo hago. No lo sé… Pero lo hago. Supongo que el hecho de que el mayor ya tenga siete años algo ayuda. Ayer hablaba con una mamá de tres, y me dijo lo mismo: “Una veces mejor, otras peor, pero siempre terminas por organizarte.” La admiro…

      Las duchas ya he desistido (no en ducharme, claro, 😛 ), y ahora me ducho cuando su padre está en casa y justo después de la toma. ¡Y he llegado a estar hasta diez minutos bajo el grifo! ¡Yeaaaaaaah! Jajajajajajaja #PequeñosPlaceres…

      ¡Un besazo, guapísima! 🙂

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  13. Pues te digo lo que las demás, te entiendo perfectamente y es totalmente normal. Todas queremos un ratito a solas, ya sea para ducharnos, ir a la pelu (yo lo conseguí hace un mes después de un año sin ir..), tomarte un café ó similar con una amiga.. Y teniendo dos es complicado, pero ya lo has dicho, no es imposible. Tú tranquila que lo estás haciendo genial y piensa que dentro de unos años serán ellos los que digan que quieren estar solos..
    Besitos!!

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    • Así es, el tiempo vuela y demasiado rápido además.

      Ir a la peluquería ha de ser un hecho premeditado totalmente, con un estudio de viabilidad y demás, Jajajajajajaja

      Concretamente este sábado pasado tuvimos una boda. Un día antes me saqué leche con el sacaleches, 150 ml para ser exactos, para dejárselo al papá en un bibe…

      Dio la casualidad de que se despertó al tiempo que yo, y le di la toma justo antes de marcharme, por lo que al final no hizo falta. Pero todo ese “run run” de la cabeza ahí estuvo. En la pelu, con la cabeza llena de bucles, metida bajo el secador y sufriendo… ¿Y si no quiere bibe?¿Y si llora y no hay tu tía? ¿Y si con 150 no llega?

      ¡Esto es un sinvivir! Jajajajajajaja Pero sí, estoy de acuerdo, con el tiempo echaremos en falta estas cosas 😉

      ¡Un abrazo, preciosa!

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  14. Afortunadamente los niños crecen 🙂 Y tu eres capaz de identificar y expresar esos sentimientos de agobio. Pero hay muchas mujeres que lo pasan y no lo expresan, por lo que la depresión postparto es mucho más frecuente de lo que nos pensamos.
    Mucho ánimo que lo estás haciendo genial!!!!
    Aquí os dejo un enlace por si a alguien le interesa, sobre las emociones en el postparto y cómo cuidarnos. http://www.enbienestarpsicologos.com/emociones-en-el-postparto/
    Un abrazo!

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    • ¡Muchas gracias!

      El postparto, y la propia llegada del bebé es una revolución total en nuestras vidas. No todo el mundo lo afronta del mismo modo. Y aunque las mujeres nos llevamos la parte más importante, los papás también “sufren” ese totum revolutum en su día a día. Creo que por mucho que te prepares, hasta que no lo estás viviendo es imposible, o complicado al menos hacerse a la idea de todo lo que supone:

      – Cambio en las costumbres y rutinas familiares.
      – Cambio del orden de prioridades. Ahora no soy YO. Ahora SOY ÉL/ELLA.
      – Cambios físicos y hormonales que afectan a la propia pareja y por supuesto a una misma…
      – …

      En fin, creo que expresarlo, pedir ayuda, tomarse las cosas con calma y no desesperarse, es fundamental. Frivolizar y sacarle una nota de humor, también.

      Muchas gracias por compartir el artículo. ¡Es muy interesante!

      ¡Un abrazo!

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  15. Y llegará, Vero, no te preocupes… y no pasa nada por reclamarla. Es agotador pero pasa rápido. Eso a toro pasado por supuesto, que cuando lo estás pasando los días tienen muuuuchas horas, aunque no te cunda ni una!! 😀
    Ánimo que esto es pan comido!!! (es un decir)

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    • Muchas Nuria… ¡Muchas! Jajajajajajaja y hay días que las ves todas, las 24. Porque en eso de cultivar ojera los niños tienen un máster, ¿eh?

      Lo curioso es que tampoco quiero que el tiempo corra rápido. El mayor ha crecido tan rápido que me da tanta pena… Quiero disfrutar de cada momento al máximo. Pero con alguna tregua, eso sí. 😉

      (¿Una party 2?) 😛

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  16. Yo creo que eso nos pasa a todas, el otro día yo hablaba de una hora que me dieron mis chicos, se fueron al parque y yo me quede en casa sola, que hice? Coger una cervecita y a la terraza! Algo es algo.
    Todos necesitamos un poco de soledad, busca un ratito para ti!

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  17. Esas sensaciones y sentimientos que describes creo que las hemos pasado todas. En ciertos puntos te leía y parecía que estabas describiendo mi día a día y eso que yo solo tengo una hija!!
    Fijate que anoche quise darme una ducha tranquila de 5 largos minutos y antes de acabar vino mi marido con la peque embadurnada entera de boli, asi que relax de ducha a la mierd…. Lo de dar teta sentada en el váter creo que es un clásico, más de una vez me ha tocado hacerlo.
    Ánimo guapa, algún día dentro de un tiempo te acordarás de esto y te reíras o incluso lo echarás de menos, ahora nos queda disfrutar y verlos crecer aunque sea lo más agotador que hayamos hecho nunca.
    Besote.

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    • ¡Hola guapa!

      Seguro, fijo además que cuando pase, añoraré a mi bebote pequeñín. Ya me ocurre con el mayor ¡Quién me ha robado sus primeros siete años! El tiempo vuela y eso es un hecho.

      Sin embargo y a pesar de todo es un esfuerzo físico y mental. Yo creo que esos cinco minutitos de aliento son para nosotras una vitamina para retomar fuerza. Lo complicado es encontrar el momento.

      Me has arrancado una sonrisa con la trastada de tu hija. Esas son las típicas anécdotas que se recuerdan toda la vida y te hacen sonreír.

      ¡Un abrazo!

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  18. ¿Y quién no siente -o ha sentido- alguna vez ese sentimiento de estar encadenada y no poder disfrutar de un sólo momento para una misma, sin ojos vigilantes o llamadas de alguno de los hijos o marido?
    Es muy habitual darse a las ensoñaciones, y pensar que otro tiempo fue mejor, jajaja, pero eso no quita que nos derritamos con nuestros peques, cuando vemos cuánto nos siguen necesitando.
    Besos especiales.

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    • Totalmente Marta.

      Cuando esas caritas te miran todo lo demás es secundario. El cansancio se camufla y el “yo” queda relegado a un segundo plano. Pero es humano sentir que necesitamos esos paréntesis sin interrupciones, sin sentirnos culpables.

      ¡Besos!

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  19. Entiendo perfectamente al fase en la que estás, adorando el momento que vives y disfrutando de la maternidad pero a la vez necesitando un balón de oxígeno para respirar. Yo me corté el pelo en esa etapa, no te digo nada más, al menos para poder ducharme y salir dignamente a la calle y no con los pelos mojados y pegados a la cara como la niña de The Ring jajaja. Pero todo pasa, estos bebés crecen enseguida, y cuando te das cuenta son mocos de 3 años que cogen una silla para sentarse en el baño delante de ti y verte cagar jajaja. Si te consuela, yo también he dado la teta sentada en el water. Habrá que tomárselo con buen humor 🙂

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    • Jajajajajajaja Jo Alejandra, lo has descrito perfectamente al principio. Me dejas mucho más tranquila, en breve cambiaremos hamaca por sillita. ¡Vaya gustos más escatológicos tienen estos niños! Desde luego el humor es la mejor forma de tomárselo.

      Con la llegada del chiquitín ha sido cuando he sido realmente consciente de lo grande que se me ha hecho el mayor. Ahora cuando le acuesto y le mimoseo un poco, ¡es que le veo enorme!

      ¡Un besazo guapa!

      (Igual me planteo un paso por la pelu… 😉 )

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  20. En lo de la ducha me has recordado tanto a mi… Hace un montón que no me doy una ducha tranquila!
    Pero pienso que esto nos debe pasar a todas. Espero que llegue un día en el que pueda quedarme solo 5 minutos seguidos en el sofá mirando una peli. Solo 5 minutos por favor, jejeje!!!

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  21. Esta ambivalencia emocional es de lo más habitual (no quiero decir “normal”, porque entonces doy a entender que no sentirse así es “anormal”… y no es así). Entiendo que estés pasando por una etapa agotadora, tanto física como mentalmente. Y me alegra muchísimo leer que las críticas a tu forma de maternidad no te crean dudas ni indecisiones, al menos esa parte la tienes muy bien afianzada 😉

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    • ¡Hola guapa!

      La verdad es que es de las cosas que más claras tenía. Voy a criar a mi hijo a mi manera. Escucharé, porque siempre hay que escuchar, pero luego actuaré y decidiré siguiendo a mi corazón. Lógicamente aunque hablo en singular, me refiero a las decisiones tomadas por su padre y yo.

      La verdad es que es agotador a la par de intenso y magnífico. Yo de verdad que estoy disfrutando mucho. Sé que esto es algo pasajero. Y a pesar de que es duro no quiero que pase. Quiero aprovechar cada momento y disfrutarlo. Supongo que en algún momento podré encontrar esos espacios para mí, aunque de momento no sea posible. No es incompatible.

      Cuando te quieres dar cuenta miras a tu hijo y de la noche a la mañana ha cumplido siete años…

      ¡Un besazo!

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  22. Tranquila, es totalmente normal… Mis dos primeros meses con el peque en casa, cuando el mayor sólo tenía dos años, fueron mortales. La suerte que tienes es que, en cuanto el peque crezca un poco, lo vas a poder dejar tranquilamente con el mayor mientras te das una ducha… yo les dejo y me interrumpen los dos porque se han peleado, o una llora porque el otro le ha quitado no sé qué… en serio, que se lleven cierta edad como los tuyos tiene ventajas y enseguida lo notarás… yo sólo de pensar que en 4 meses entra el tercero en casa con uno q acabará de cumplir 4 y otro 2, uffff… tiemblo!!!!!!!!!!!!!!!!!

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    • Jajajajajajaja ¡Eso decía en un comentario más abajo! No sé cómo tiene que ser la adaptación con tres. Supongo que de igual forma te acabas adaptando. Porque básicamente no queda otro remedio.

      Yo también creo que el hecho de que se lleven tantos años es positivo. Aunque ahora el mayor, aunque poco a poco lo va llevando mejor, lo está pasando mal con el tema de los celillos.

      Yo estoy convencida de que todo esto forma parte de la revolución de hormonas que padecemos, que no colaboran en absoluto en esa adaptación y que efectivamente el esfuerzo físico, el no dormir y demás acaban haciendo mella. Poco a poco…

      ¡Espero que vuestra adaptación sea estupenda con la llegada del tercero!

      ¡Un abrazo!

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  23. Es un cambio brusco, al que amoldarse. Tu tranqui eso pasa en las mejores familias pero pasará o eso espero yo también jajajajaj

    Cuando dices que nos vamos a la hamaca al sol y con la cerveza???????????

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  24. Yo creo que es normal lo que sientes, a mi por lo menos cuando nació mi segundo hijo también me pasó. Pero claro es que tienes a un recién nacido y mi niña mayor tenía sólo 19 meses y también necesitaba toda mi atención y es muy dificil porque además no quieres dejar de dar a ninguno lo que necesita, pero a veces nos descuidamos a nosotras mismas.
    Es muy duro, pero pasará y podrás disfrutar de tus niños y de tiempo para ti.
    Un besazo y mucho ánimo.

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    • ¡Hola guapa!

      En tu caso doblemente duro, ¡tenías dos bebés! ¿Cómo desdoblarse? Al final yo creo que es pura supervivencia. Te amoldas y te organizas sin saber muy bien cómo. Pero es duro y agotador, física y mentalmente.

      De alguna manera y aunque parezca un contrasentido me da mucha pena que pase. Ahora miro al mayor y pienso… ¡En muy poco tiempo será un adolescente! Quiero disfrutar de cada momento y que sus infancias no corran demasiado. Supongo que en un añito, podré disfrutar de esos ratitos de relax que te insuflan energía para poder asumir los momentos duros y agotadores de la maternidad.

      ¡Un besazo cielo, gracias!

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  25. Amiga soñar es gratis jajajaja, qué gustito me ha dado verme en la hamaca dándole el sol, con el murmullo y la cervecita… Mmmmmm. Mi mente lo ha disfrutado por unos segundos jajaja. Mucho ánimo, porque sí, todo pasa y luego solo quedarán los recuerdos de esos momentos de teta, de colecho y de amaaaa XD. Besos y estamos por wassap 😉

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    • Jajajajajajaja Así es guapa, soñar es gratis ¡de momento!

      Estoy segura que lo echaremos de menos. Es increíble lo rápido que se (nos) hacen (hacemos) mayores… Pero el ser humano por naturaleza es reacio al cambio y nos cuesta adaptarnos. Aunque luego estemos tan a gustito. 😉

      ¡Besitos guapa! ¡Hablamos!

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  26. A mí me parece del todo normal, y aunque tengo sólo una, me hace plantearme si de verdad sería capaz de poder con todo teniendo un segundo… Me está matando lo de no llegar a tener la casa medianamente decente, y a pesar de todo llegar agotada a la cama… Pero, ¿sabes qué? Cuando me veo tranquilita en mi hamaca con la cervecita de repente pienso que, en realidad, lo que me encanta es estar con mi enana jajaja. Son sentimientos encontrados pero normales, como tú dices puro agotamiento, pero a la vez felicidad 🙂

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    • ¡Hola Montse!

      Yo creo que la diferencia de pasar de 0 a 1 es que por mucho que te lo cuenten, no te haces a la idea del cambio que realmente supone la maternidad. Ojo, no hablo de bueno, ni malo. Es un cambio tan radical en nuestras vidas que cuesta adaptarse al cambio. Asumir que no llegas a todo y que tu casa “nunca mais” será la misma, todo ello es un proceso. La diferencia que yo veo cuando pasas de 1 a 2 es diferente. Sabes lo que te espera con respecto al bebé, noches de sueño intermitente, pañales, llanto (Ay… Pobrecitos, aquí yo lo paso fatal. No le puedo ver llorar), sin embargo, no eres tú y ese nuevo ser cara a cara… ¡No! Tienes otro ser no tan pequeño del que también has de hacerte cargo, que también requiere de ti y mucho. En mi caso tiene siete y cierta independencia… No quiero pensar si hubiera tenido tres años. El trabajo no se duplica, se cuadruplica. El sueño, ídem. Porque con el primero cuando él dormía, tú lo hacías también, con el segundo no siempre es posible. Todo eso te lleva a una carga mental que no todas y todos (que los padres también se llevan lo suyo, ojo) asumimos igual.

      Yo reconozco que ahora, en este momento sí necesito esa hamaca un par de horas. En realidad tampoco necesito más. 😉

      Es puro agotamiento lleno de felicidad, tal cual lo has dicho tú.

      ¡Un abrazo!

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      • Pues sí, no me lo puedo imaginar y por eso te digo que me echa para atrás no porque no quiera un segundo, sino porque quiero tenerlos en unas condiciones decentes, y ¡no me veo capaz! Por eso os admiro tanto a las que tenéis varios peques en casa, sois mis heroínas!! Un beso fuerte y mucho ánimo!!

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      • Jo, te lo digo completamente en serio. Es increíble la capacidad que tenemos. Yo eso también me lo había planteado muchas veces ¿Seré capaz? De eso no dudes nunca. Tu casa, eso sí, nunca será la misma. 😛

        Recuerdo los primeros días, tenía que llevar al mayor a la parada del autobús del cole y atender al peque. Mil casuísticas se pasaban por mi cabeza ¿Y si cuando tenga que salir por la puerta el pequeño pide teta? ¿Y si justo cuando…? La verdad, no me digas cómo, pero conseguí hacerme con la situación.

        Nunca llegará el momento ideal. Yo creo que el sólo hecho de ser madres, de dar a luz, ya nos convierte a todas en heroínas. 😉

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  27. Jajaja, dar el pecho en el water, un gran clásico de la maternidad que nadie te cuenta. Tranquila, te mando apoyo moral, estamos todas igual, y si la humanidad no se ha extinguido todavía (la especie depende de nosotras, las madres,que lo sepas) es que no lo hacemos nada mal.

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    • Jajajajajajaja ¡Dios no sabes lo que me reconforta saber que no soy la única! Me acojo a tu apoyo moral y me lo guardo en el bolsillo para cuando lo necesite…

      Y tienes toda la razón, si repetimos por algo sera, ¿verdad? 😉

      ¡Un abrazo guapísima!¡Muchas gracias por pasarte! ¡Muak!

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  28. Supongo que nos pasa a todas, es normal, a veces son muchas cosas y con dos…qué te voy a decir!!
    Pero lo haces a tu manera y poder elegir es una suerte, el relax llegará y echaremos esto de menos… pasa siempre y pasa con todo.
    Besos guapa

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    • Sí… Ayer mientras escribía el post, desde el móvil, of course! (¡Hace que no enciendo el pc semanas!) pensaba… ¿Y lo efímero que es todo en realidad? Por eso digo que no es una queja en absoluto. Estoy disfrutando del pequeño lo que no pude hacerlo con el mayor, porque ahí sí mis circunstancias personales me los impidieron por completo. ¡Contenta que no caí en una depresión! Y sin embargo… Pues eso, que como le digo a mamá en Bulgaria 1+1 ya no es igual a dos ¡y lo discuto donde sea! 1+1=5. Jajajajajajaja

      Es imprescindible poder y tener la determinación de elegir cómo quieres criar a tus hijos. Lo tengo tan claro que a mi madre ya le he dicho en más de una ocasión que cojo al niño porque quiero. Luego me he arrepentido de las formas… A veces soy un poco ogra. Pero es que cuando te dicen tantas veces “que se va a acostumbrar” y “luego no te quejes porque pedirá lo que tú le has enseñado” que a veces exploto. Pobre… Mi mamá es más buena que el pan. Lo curioso es que en cuanto abre la boca el niño y dice “Gu!” ella se tira en plancha a cogerle, Jajajajajajaja… En fin…

      ¡Un besazo, preciosa!

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  29. Guapa no te preocupes, creo que nos pasa a todas en algún momento. Yo también estoy escribiendo post sobre algo parecido, y eso que mi hijo pequeño ya no es un recién nacido.
    Esta época pasará y tu podrás descansar a ratos.. 🙂

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    • ¡Gracias guapa!

      La verdad es que está resultando agotador a la vez que satisfactorio. ¿Es posible disfrutar y sentirse agobiada a partes iguales? Pues sí, doy fe de ello. Y de que en la maternidad se rompe por completo la regla de 1+1=2. ¡En la maternidad 1+1=5! Jajajajajajaja. Yo creo que todo forma parte de la adaptación a esta nueva situación en la familia y en mí misma. El totum revolutum interior del post-parto y demás, pero es que se pasa mal, ¿eh?

      Un abrazo preciosa. Muchas gracias por comentar 🙂

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