Querido diario… Julio

wpid-wp-1406492543042.jpegCuando te conviertes en padre o madre aparte del giro que sufre tu día a día (hora a hora, segundo a segundo…), hay otras cosas que cambian por completo en tu vida. Entre ellas las conversaciones de pareja.

Sí, pasas de hacer planes sobre lo que harás el fin de semana, o sobre el color del deportivo que compraréis, que por supuesto finalmente terminará siendo una monovolumen, coche familiar en su defecto, a hablar de cosas trascendentales… Como el color, el número o la consistencia de las cacas de tu bebé: Sigue leyendo

Hay vida después de los seis… Somos diferentes

Hace tiempo que quería contaros esta situación que nos tocó vivir con Nano. Hace tiempo que sucedió y mucho he pensado sobre el tema. Sobre lo importante que es nuestro papel en las relaciones sociales de nuestros hijos. La influencia que nuestras actitudes y miedos pueden tener sobre ellos. Un hecho aislado que me ha llevado a reflexionar sobre varias cuestiones y que hoy voy a compartir con todos y todas vosotras. Como hay otros niños implicados y por nada del mundo quiero hacer públicos sus nombres, los que aparecen a lo largo del post son ficticios. (Por si acaso…)

Me gustaría que tras leer la situación que os planteo, reflexionárais sobre el trasfondo de la misma:

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Daños colaterales de la maternidad

Mi vida se ha convertido en una entrega por fascículos prácticamente para casi todo. Y no es que me queje, no es eso. Pero sí es cierto que empiezo a necesitar algo de espacio para mí.

Me agobia pensar en las cosas que tengo que hacer. No puedo planificar nada, ni siquiera a corto plazo. Hay días que sin habérmelo propuesto hago media casa y otros que ni aun madrugando consigo hacer una cama “seguida”. Entre llanto y llanto, entre llamada y llamada del mayor, a duras penas consigo terminar de hacer nada. Y me siento una inútil (No en el sentido literal de la palabra).
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150 palabras… Tú

Son tus pasos al caminar los que llenan mi soledad cuando con sus susurros se acercan.

Son tus suspiros los que llenan mis silencios con la huella del aire exhalado en mi cuello.

Es el eco de tus besos y caricias el que me hace sentir viva cuando no estás conmigo.

Es tu huella dactilar la que tatua calma a mi llanto cuando limpias mis lágrimas con tus dedos.

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#DuérmeteConmigo Duerme feliz

Yo misma suelo decir que es peligroso escupir mirando hacia arriba ya que corres el riesgo de que te venga de vuelta al ojo… O como diría mi madre ¡Ningún cagao’ se huele su mierda! Yo, soy la misma que hace ya algún tiempo era de las que miraba de reojo a las mamás que dormían con sus hijos. Entonces ni siquiera sabía que aquello tenía un nombre… Ya os conté aquí la forma en la que por puro desconocimiento, o tal vez dejándome llevar por los patrones que marcaba mi entorno, me parece demasiado hablar de sociedad… Crié de una manera totalmente diferente a mi hijo mayor. Hoy lo veo distinto… Algunas personas lo llaman apego, otras maternidad consciente, respetuosa… ¡Qué más da cómo se llame! Las etiquetas nunca han gustado demasiado. Hoy, simple y llanamente me dejo guiar por lo que quiero hacer, lo que me nace desde mis padentros, por aquello que creo que es lo mejor para mi familia y para mis hijos. Hoy soy la misma mujer con una forma de ver y vivir su maternidad completamente diferente.

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