Hay vida después de los seis… Mentir u omitir para no afrontar

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Bueno… Quizá me haya excedido un poco al titular el post, pero siendo rigurosos e intentando sintetizar en un encabezado el tema de este conflicto creo que tampoco andamos muy alejados de la realidad. En esta ocasión os expondré cómo hemos vivido y gestionado esta cuestión que, aunque a priori pueda parecer cosa de niños, considero que como madre y (su) educadora que soy no podía dejar pasar de largo.

Voy a intentar sintetizar lo máximo posible, primero, porque creo que se entenderá mejor y segundo, porque no quiero hacer una entrada eterna que nadie termine de leer.

Nano es un niño como ya he dicho en muchas ocasiones (soy su madre, pero es una opinión objetiva, lo juro) muy inteligente. Piensa mucho las cosas, les da vueltas y cuando algo se aleja de lo que él puede llegar a comprender, pregunta, investiga, indaga y saca sus propias conclusiones. A veces acertadas, otras no lógicamente. El problema llega cuando algo no es de su agrado, no le interesa o le aburre. El peque siempre prioriza cualquier otra cuestión. Y la obligación se convierte en una gran losa sobre sus espaldas. En ese momento se desvincula de toda responsabilidad y claro… En algún momento tiene que aprender a asumir que en esta vida hay que afrontar las decisiones que uno toma.

En casa nuestro talón de Aquiles ha sido siempre sin duda el orden y la limpieza (También obedecer a la primera, pero esto lo dejamos para otro post), que se han convertido en los “Luego lo hago” menos hechos de la historia. Aquí, la que suscribe (Mariordenadilla), primera lección de lo que no se debe hacer, por no ver el desastre y no tener la paciencia suficiente, ya os suponéis quién era o quiénes éramos los que reorganizábamos el desastre, ¿verdad? ¡Bueno, pues es un error!

Este año en el colegio, en la asignatura de pentacidad, tanto los niños como los padres nos llevamos tarea para casa, trabajar la competencia del gusto por el orden y la limpieza. Debíamos hacer un registro diario de aquellas acciones que realizadas de manera natural eran merecedoras de ser visualizadas. Nuestro papel, reforzar al niño en todas aquellas acciones, dándole la enhorabuena e incluyéndolas en el registro… Pero mi niño que pensó que en esta ocasión también podría vivir de las rentas lo que no sabía era que en casa no registraríamos nada que no fuera un trabajo real. ¿El resultado? Llegó el día de llevar las fichas al colegio… No tenía ninguna casilla rellenada.

La profesora, extrañada de que no llevara las fichas a clase le preguntó… Como digo, Nano es un niño muy participativo, que aporta mucho al grupo y se divierte aportando su experiencia al resto era de extrañar que el niño no llevara la tarea hecha a clase. Sin embargo, en esta ocasión, su respuesta fue “Es que ama no lo ha hecho aún” Engaño… Además de dejarme a mí en evidencia delante de la profesora, el niño no fue consciente de que esa solución sólo sería momentánea, y que ni yo ni la profesora teníamos intención de dejar correr el asunto. Pasados los días yo misma le mandé un email para comunicarle el asunto e interesarme por el tema. Ahí fue cuando descubrí todo.

Como todo en esta vida, nuestras acciones tienen consecuencias y esa lección es la que el niño tendría que aprender. Llegó el momento de hacer un trato. Como la finalidad de este trabajo no era otra que reforzar e interiorizar la competencia del orden y la limpieza, decidimos “darle otra oportunidad” para trabajar sobre ello y rellenar las fichas. Y así fue como durante dos semanas nos concentramos en trabajar en casa cuidando de que las cosas estuvieran en su sitio, asumiendo nuevas tareas que antes no hacíamos y convirtiéndolas en una nueva responsabilidad. Han sido pequeñas cosas como recoger y doblar la ropa después de quitársela, guardar los juguetes después de jugar, retirar su cubierto de la mesa tras las comidas, pero que en casa han supuesto todo un avance. ¡Enhorabuena Nano!

De esta experiencia hemos aprendido:

Que engañar y responsabilizar a un tercero no soluciona el conflicto, sólo lo oculta temporalmente y además no es justo para con esa persona.

Que cuando uno toma una decisión, ha de asumir las consecuencias y hacerles frente.

Que es mejor trabajar una vez bien, que dos y mal. El esfuerzo es doble.

Que trabajando en familia y en equipo todos aprendemos.

Que siempre hay que dar una segunda oportunidad.

Y así es como hemos hecho frente en casa a este conflicto. No debemos perder de vista que el peque sólo tiene siete años. Que situaciones como esta seguirán dándose de diferentes formas y con diferentes grados de importancia. Que hemos de restarle la importancia que le sobra y no dramatizar, pero en ningún caso dejarlo pasar. Como digo anteriormente, ésto sólo conseguiría nublar el asunto… Con cariño, paciencia y comprensión todo tiene solución.

Seguimos teniendo mucho trabajo por delante. Aunque vamos mejorando sigue siendo nuestra asignatura pendiente. ¡A ver si aprobamos con buena nota en septiembre!

Hay vida después de los seis… Y los niños de hoy, serán los adultos de mañana.

15 pensamientos en “Hay vida después de los seis… Mentir u omitir para no afrontar

  1. Que bien! Yo a veces creo que soy un poco estricta con estos temas (teniendo en cuenta los casi 3años de los mellis) solamente. Pero luego me alegro cuando veo que se les derrama agua y van a por un papel para limpiarlo. Ojala sigan así jiji

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  2. Bravo, una manera estupenda de enseñarles y comprender a la vez. Los padres estamos no sólo para educar sino para enseñar valores que tienen que ir desarrollando a medida que se hacen mayores.
    Felicidades 😉

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  3. Son cosas que es interesante trabajarlas lo más pronto posible. Hay niños que les cuesta más y como tú dices para acabar antes recogemos nosotros. No diré que no lo haya hecho muchas veces, si lo hiciera mentiría. Pero si que he enseñado o al menos intentado enseñar que tienen ciertas responsabilidades y cuando digo a recoger lo hacen. También es muy acertado trabajarlo ahora y no dejarlo para más adelante. La psicologa de Terremoto siempre me decía que estos hábitos debían trabajarse cuando aún puedes manejar a los niños. Si pretendes entroducir ciertas cosas cuando los niños ya son adolescentes, que están pasotas y te sacan al menos un palmo bueno de estatura… la cosa puede ser muchíiiisimo más compleja por no decir imposible.
    Un beso a vosotros y al nano campeón, que recuerde que en vacaciones también se recoge.
    ¡Ah! lo de mentir, no estoy de acuerdo, pero entiendo que es un mecanismo de defensa de los niños que implica mucha picardia. Es algo que también se debe trabajar, pero vayamos poco a poco y consolidando cosas antes de empezar otras. Un beso.

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  4. ¡Uy qué rapidito te estas manejando como mamá por partida doble ! ¡Enhorabuena! Sigo todos los posts y blogs que participáis en esta iniciativa y tiemblo al ver lo deprisa que se nos hacen grandes los bichillos y las tácticas de guerrilla que pueden llegar a utilizar para salirse con la suya. Como a mí me quedan años para verme en esta situación ¡seré toda una experta cuando me llegue el día de afrontar estos conflictos familiares!

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  5. Que.bien lo trabajáis!! Lo de engañar será pasajero y cosas de la edad yo no le daría demasiadas vueltas aunque debe aprender que está mal
    …mucho ánimo y un abrazo guapa!

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  6. Desde luego que nunca es tarde!!! Lo que es cierto es que, cuanto antes cojan determinados hábitos y entiendan que hay cosas de las que son responsables, mucho mejor. Lo de recoger es algo que hacemos muchos padres cuando son pequeños porque así vamos más rápido y lo hacemos mejor, pero como bien dices, es un error… Es cierto que con 7 años todo tiene solución pero es mejor aún que aprendan desde bebés. A mí el pequeñajo, con 20 meses, me ayuda a recoger algunas veces, pero bueno, sólo algunas,jaja…

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  7. Creo que es mejor para ti pensar en que oculta información por miedo a las consecuencias. Es totalmente comprensible. No digo que este bien, pero no es lo mismo ocultar que mentir. Tendrá que ir aprendiendo a afrontar… Mucho ánimo!!!

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  8. Lo has explicado perfectamente. Yo tengo en mente una entrada parecida, acerca de la autonomía personal y de como a veces las madres, por falta de tiempo, nos equivocamos haciendo tareas que ellos podrían afrontar. Sí, son pequeños, pero hay detallitos que sí deben ser su responsabilidad, sin que eso interfiera en su infancia, no?
    Te enlazo, ok? Muchas gracias por participar en el #hayvidadespuesdelos6

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    • Sí… Así es. Son cosas que no se pueden interiorizar de la noche al día. En eso estoy de acuerdo. Y es un trabajo largo. Cada peque lo interiorizará a su ritmo.

      Lo que llevo francamente mal es que me engañe… ¡Arg! No puedo con ello… Supongo que a esas cosas también tienen que aprender, pero yo lo llevo fatal.

      ¡Ahí seguiremos al pie del cañón!

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