Y partiste mi universo en DOS. La llegada de Xabier.

No pude evitar emocionarme cuando leí la entrada en la que Orquídea Dichosa describía la llegada de Minchiña a este mundo. Dos mujeres distintas, embarazos diferentes, aunque con un denominador común, la diabetes gestacional, nos hacía abandonar un sueño, nuestro parto soñado, deseado, respetado… Simple y llanamente nuestro parto. Me emocioné y terminé de leer su post con lágrimas en los ojos. El destino quiso que tras tanta incertidumbre su cuento acabara en final feliz, muy feliz. Me alegré, me alegré mucho por ella, pero una tristeza inmensa me invadió.

En la última revisión ginecológica mi niño había seguido aumentando de peso, por lo que el embarazo pasó a tener fecha de caducidad. El día 30 de mayo mi niño vendría al mundo de manera artificial. Me harté a pasear y pasear. Cero contracciones, cero signos que me hicieran sospechar que el parto se desencadenaría sólo. Aunque nunca perdí la esperanza, es cierto que dentro de mí empecé a asumir que sería así, un parto medicalizado y largo. La historia se repetiría por segunda vez. Sin embargo, sabía que mi actitud era clave para evitar que ocurriera lo mismo que en el parto anterior y así fue como comencé un trabajo interno de concienciación.

Empero… El 26 de mayo mi pequeño decidió tomar las riendas. Ser él mismo quien dirigiera su llegada al mundo. Sigiloso, delicado, tranquilo pero firme. Hoy, pienso convencida que esto es una muestra de su carácter.

A las 8:00 de la mañana expulsé el tapón mucoso. Me puse muy nerviosa. No era síntoma de parto, pero sin duda sí un aviso de que el momento estaba cerca. Dejé a mi niño grande en el autobús del colegio y caminé y caminé y caminé durante toda la mañana. Nada… Contracciones suaves, muy suaves, nada rítmicas y en intervalos dispares. No importaba, el primer paso estaba dado y yo comenzaba a recuperar la esperanza. Cuatro días por delante. Aún era posible.

Alrededor de las 15:00 de la tarde la intensidad fue aumentando, el ritmo de las contracciones comenzaba a seguir un compás perfectamente marcado. Pero aquello no era dolor… No tenía una referencia anterior, no sabía cómo reconocer si realmente aquello se estaba convirtiendo en lo que en unas horas sería la llegada al mundo de mi pequeño.

En ese momento me encontraba caminando nuevamente. Mis sesenta minutos de rigor. Como todos los días desde que la diabetes gestacional llamara a nuestra puerta. Maridín insistía en ir al hospital. Una exploración y salimos de dudas. “No. Esto no es dolor“, decía yo… En ese momento pensé en los 75 kilómetros que nos separaban del hospital, ¿Y si efectivamente estaba de parto? ¿Y si por aguantar no llegaba al hospital? Finalmente accedí y nos desplazamos hasta un hospital cercano para que hicieran una valoración de la situación. “Dos centímetros de dilatación y el cuello muy verde“… Me tuvieron alrededor de media hora monitorizada y a las 18:00 de la tarde recibí el alta. Todo estaba bien, pero no estaba de parto. Podría ocurrir en horas… Días… Era imposible saberlo.

El dolor fue creciendo en intensidad. Mi hijo mayor sólo tenía ganas de jugar conmigo, estábamos solos en casa. Le dije que necesitaba echarme, que dolía mucho, y él solito sin decir nada se fue al garaje a meter canastas en el cesto que usamos para recoger los restos de césped recién cortado. De repente vi a un niño que en cuestión de segundos se había hecho mayor. Cogí la pelota de Pilates y me concentré en cada contracción. La silla del salón. El respaldo del sofá… Adopté las posturas que había ido practicando durante las clases de preparación maternal, respirando e intentando conectar con mi cuerpo. Ya no había duda, el momento había llegado. “Juancar, ven a casa. Nos vamos al hospital“. 19:45. (Aprovecho para agradecer al papá de la criatura, a Cris, Carol, Regina y Raquel el apoyo que me dieron en este momento vía WhatsApp. Que sin estar presentes me insuflaron todo el apoyo y cariño que necesitaba)

Fueron sin duda los 75 kilómetros más largos de mi vida. Cada curva, cada adelantamiento me hacían retorcer en el asiento del coche. ¿Cuánto falta? 130/140 Kilómetros por hora, y en algunos tramos las luces de emergencia advirtiendo, para que nos dejaran paso (Yo creo que la gente pensaba que nos las habíamos dejado olvidadas. Yo hubiera pensado lo mismo…)

A las 20:45 entraba por la puerta de urgencias. Me metieron hasta el descansillo de admisión en silla de ruedas, y sin embargo, el protocolo dice que he de cruzar el umbral de la puerta que lleva a la sala de ginecología andando. ¿Puedes andar? Me preguntó la matrona. “No”… Le dije yo. “Lo siento, has de pasar andando. Así lo marca el protocolo”.

21:30. Cuatro centímetros y el cuello del útero totalmente borrado. Las contracciones eran muy fuertes y en ese momento, cuando me preguntaron si iba a querer epidural, no lo dudé, SÍ. Durante algún tiempo valoré la posibilidad de dar a luz de manera totalmente natural, pero el dolor fue más fuerte que yo. No me importa. No me fustigo ni lo tomo como un acto de cobardía. Decidí y hoy estoy satisfecha de esa decisión.

A diferencia de mi parto anterior en el que no noté absolutamente nada, supongo que por el tipo de anestesia, en esta ocasión notaba cómo en cada contracción mi niño empujaba. Yo sentía unas ganas terribles de pujar, una presión muy fuerte, sin embargo la matrona decía que a pesar de haber dilatado por completo, el bebé aún estaba muy alto. En el siguiente tacto, la bolsa de aguas rompió. Treinta minutos de margen. Si el bebé no descendía, me pondrían oxitocina para ayudarle a bajar. Cuando escuché eso, la palabra cesárea empezó a retumbarme en la cabeza… Sin embargo sólo pasaron diez escasos minutos cuando le dije a maridín que llamara a las matronas. Las ganas de empujar eran cada vez más fuertes y a duras penas podía evitar hacerlo. Mi pequeño tenía prisa por abrirse paso a este mundo. ¡Estaba ahí! ¡Ya incluso podía verse su pelito!

Pasamos al paritorio y me tumbaron en el potro. No tuve opción de elegir otra postura, pero en ese momento tampoco fui consciente de aquello. Lo único que quería era abrazar a mi pequeño. Comprobar que estaba sano y bien. Todo lo demás no importaba. Me agarré con fuerza a los agarraderos y posé los pies en las perneras. ¡Empuja! ¡Más, más, más, más, más!… Tres contracciones. Ocho minutos de expulsivo, que a mí me parecieron una eternidad. El niño no salía y yo no terminaba de rasgarme, por eso finalmente me hicieron una pequeña episiotomía. No fue automática como la vez anterior.

A las 23:55 de la noche un llanto enérgico nos anunciaba “Ama, papá, tato, ya estoy aquí, y estoy bien”.

Quizá no fuera un parto idílico. Quizá no fuera el parto que muchas mujeres quisieran para sí mismas. Pero para mí fue maravilloso. Espontáneo tal y como yo quería. Con la medicación y la ayuda justa y necesaria para alumbrar a mi hijo. Sentí, aun a pesar de la epidural como mi niño descendía, cómo presionaba, cómo se abría paso a través de mí. Sentí cómo salía. Me sentí en aquel momento la mujer más fuerte del mundo. Agotada, emocionada, feliz. Mi universo se acababa de dividir en dos. Mis dos hijos. Mis dos amores. Mis dos mitades.

Nunca olvidaré el momento en el que lo pusieron sobre mi cuerpo. Piel con piel. Desnudos. Sentí su calor. Sentí su vida en forma de movimientos ya fuera de mí. Su calma al estar pegadito a mí. Su olor. Y el dolor se esfumó y la mala experiencia del embarazo quedó enterrada en el baúl de los recuerdos olvidados, en la mochila de las experiencias e historias que algún día compartiré con ellos.

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41 pensamientos en “Y partiste mi universo en DOS. La llegada de Xabier.

  1. Fueron momentos increíbles y de una gran alegría, cuando nos reunimos con Xabier y todo había pasado, todo mereció la pena!
    La verdad que la narradora se comportó cómo una jabata y a mi me dejo impresionado!!!
    Fue extraordinario!!!!

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  2. No sabes cómo me alegra que fuera así de bien, y sobre todo que tú estés feliz con cómo fue.
    Te aseguro que si yo hubiera estado tantas horas como tú dilatando habría pedido epidural, es muy fácil hacerlo a lo natural cuando no da tiempo a hacerlo de otro modo 😉
    Curioso, como dices, que al final ambas lo hayamos conseguido. Está claro que no se debe renunciar a soñar 😉

    Un besote gordo y felicidades por ese morenazo guapo

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  3. No me extraña que le vieras el pelo, con esa melenita azabache que tiene. Felicidades familia, teneis un bebito precioso y ese bebito tiene una familia unica que le quiere muchísimo. Muassss.

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  4. Hola bichito! Para que luego diga alguien que la mujer es el sexo débil!!! yo no esperaba menos de ti…una campeona y un querubín para comérselo!! Pero te advierto y se lo que digo, que tu as parido un niño…dentro de poco sabrás que son dos como buen géminis, te receto mucho ginsen paciencia y que nunca olvides que tu ves uno…..pero en realidad son dos!!!! doy fe tengo un géminis. Cuídate mi niña y dale un besazo al primogénito un bocaete al chiquitín, un enorme abrazo de oso para ti y para el padre de la criatura lo que te venga de gusto a ti.

    besos

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  5. Un post supertierno y sentimental,me ha encantado, me alegra que por lo menos en segundos partos haya historias felices…yo no he conseguido que ninguno de mis partos me hagan sentir así,pero bueno, lo importante es que tenemos hijos a los que queremos con locura…
    Enhorabuena por Xabier…y por Diego que te hacen ser tan genial como eres

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  6. Aiiiiis que bonito amoore!!! Un parto muy parecido al mio, en breve también lo contaré en el blog. Eres una campeona y me alegro muchísimo por ese parto que era lo que tu deseabas, y aunque estemos lejos ahí estaremos para lo que tu desees ya lo sabes!! 😉
    Besazos

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  7. Muchas felicidades wapa.
    Me alegro un montón de que finalmente todo haya salido tan bien y que hayas tenido un parto natural.
    Ahora a disfrutar de ese precioso niño y de su hermano ^_^
    Besotes

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  8. Felicidades porque has renacido sin importar posturas, lugares, epidurales ni sueños has renacido de otra manera, has conectado y has tenido lo que más querías ¡tú hijo! Ahora a disfrutar de ese pequeño hermoso. Un besote desmadroso

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  9. Muchísimas felicidades! qué precioso es Xavier!!!
    Puede haber protocolo más absurdo que el de tener que cruzar la puerta andando!?
    No eres ninguna cobarde por pedir la epidural, es una decisión tan aceptable como cualquier otra, sólo una misma decide cómo desea su parto y, por eso, si tomaste tus decisiones y estuviste satisfechas con ellas, tu parto pudo ser el más idílico del mundo y nadie puede decirte lo contrario, tus vivencias son sólo tuyas! me alegro mucho de que para tí haya sido una experiencia tan maravillosa 🙂

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  10. Cuando estaba leyendo este post me he emocionado y todo al recordar mis dos partos. El momento en que te lo ponen encima después de 9 meses es lo mejor del mundo. Y parece mentira pero todo el dolor y demás se desvanece.
    El bebé es precioso!!
    Besos

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  11. Ohhhhhh!!!!😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍

    Jo que nervios, y que precioso. Y que bien que estéis perfectos los dos. Y que bien que saliera solo!!!!

    La epidural? Para eso está.

    Y nadie sabe cuanto me alegro por vosotros. Y por ti, disfruta que todo ha salido bien. Ves ? La vida da segundas oportunidades, y ahí la tienes.

    Mil besos a mis cachorros y otros mil para vosotros.

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  12. Y mi comentario?? Este móvil me la ha jugado 😦 te decía q me alegro de q no llegaras al 30 y que el peque tomara la iniciativa. Muchos besos!

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  13. Los pelos de punta!!! Por lo que cuentas no fue parto idílico 100% pero no te tuvieron que imponer nada porque él sólo tomó la iniciativa. Me alegro de que no llegaras al 30 de mayo. Disfruta de tus chicos. Muas!

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  14. Que testimonio más emocionante si parece que ibamos con vosotros en el coche camino al hospital!!! me alegro mucho de que te pusieras de parto antes de la fecha que te marcarón y pudieras sacarte la espinita que tenías.
    Enhorabuena por tu nuevo bombón y un beso muy gordo para el hermano mayor que ha entendido perfectamente su nuevo papel.
    Bsss

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  15. “así lo marca el protocolo”?? pero estamos tontos o qué?! en fin…
    me alegro muchísimo de que te pusieras de parto tú sola y que todo saliera genial! cómo me gustan las historias de partos!! 🙂
    un besote y enhorabuena por el nuevo universo que crece a tu lado 🙂

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  16. Estoy con los pelos de punta, precioso precioso. Ojalá puede tener yo un parto en el que sienta todas esas cosas, pues el anterior acabó en cesárea.

    Un par de cosas: maja, la epidural está para usarla si se quiere, así que estupendamente que la usaras si así lo creías conveniente, ¡faltaría más! Además pro lo que cuentas la pusieron muy bien: la dosis justa para aliviarte pero te permitió tener todas esas sensaciones, ¡genial!

    Y la segunda: ¿sabes por qué eso de tener que entrar andado por protocolo? Me has dejado muerta, pero seguro que es que hay algo que se me escapa…

    ¡¡MIL BESAZOS Y ENHORABUENA, TÍAAAAA!!

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  17. Ay, llorando como una tonta al leerlo. Muy emocionante y muy bonito. Enhorabuena y que disfrutes mucho de tus dos pequeños. Qué gusto que este segundo parto haya borrado los malos momentos del primero, me alegro mucho

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  18. Celebro que tu cuento también terminará con final feliz. Me has dejado totalmente emocionada, una historia preciosa y una ricura de niño, disfrútalo cada segundo.
    Lo de ver a un niño que en cuestión de segundos se ha hecho mayor me suena…bravo por él.
    Un besote guapa :-*

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  19. Qué bonito!! Hasta una lagrimilla ha asomado. Me alegro que fuera todo bien y aunque no haya sido del todo como querías espero que al menos haya sido mejor que el anterior.
    El mio fue inducido y aunque fue rápido, tengo esa espinita clavada, espero que el próximo si lo hay, sea lo más natural posible.
    Ahora a disfrutar mucho de tus dos soletes.
    Besote.

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  20. He de decir q es lo mas bonito Vero me han caído lagrimas d revivir ese momento contigo!me alegro tanto que estéis todos bien!un Super besazo familia!ah!keremos el resumen de como juankar vivió se momento!

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  21. Maravilloso. Tienes un bombonazo de niño. Tu hijo mayor es el mejor hermano y lo demuestra a cada rato. Y tú, eres una super mamá! Y el padre del pequeño es lo más!

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  22. Me alegro mucho que fuera mas i menos como deseabas.. A mi me paso igual aunque al final fuera instrumentado se que lo intente! Un beso enooooooorme! Para ti tu chiquitín y su hermano guaposos!!

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  23. Yo no creo que haya partos mejores o peores, al final el recuerdo que tenemos cada una de nuestro parto es lo importante, es que comparar un parto… jejeje
    Por eso me alegro inmenso de que tú tengas este recuerdo y que además lo compartas.
    Qué precioso tener así dividido el corazón, no puedo imaginar nada mejor.
    Enhorabuena!!!

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  24. Una historia preciosa, un parto precioso, el parto ideal es aquel en el que te respetan y actúan según las necesidades, y por lo que cuentas así fue. Tu pequeñín vino cuando estaba preparado para ello y tú lo has recibido de la mejor manera posible. Enhorabuena y a disfrutar de tu cachorro 🙂

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  25. Siempre me emociona leer las historias de parto, porque me hace revivir mis propios partos. Como añoro la sensación de un bebe recien parido encima de mi cuerpo, que calor desprende, que ternura, creo que no hay nada mejor en el mundo.
    Enhorabuena por tu bebe¡¡¡

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