En el saloncito con… Mamás al borde de un ataque de besos

Después de la resaca cumpleañera… Y con perdón de mi invitada, aprovecho para recordaros que el sorteo sigue super abiertísimo aún ¡Y paso lista…! volvemos como cada martes alterno, puntuales a la cita del saloncito. Pastas listas, café recién hecho… Y hoy nos acomodamos en este confortable salón virtual para sentarnos con Silvia. Una mamá que acaba de cumplir también hace muy poquito un año con su blog. Quizá la conozcas un poquito mejor por “Mamás al borde de un ataque de besos”

Te invito a que, si alguna de las palabras te sugiere algo, un pensamiento, un momento, un sentimiento ¡¡Silvia y yo estaremos encantadas de que lo compartas!! Vamos allá…

Olores. Leo a menudo por los blogs que uno de los síntomas que han padecido muchas mamis durante el embarazo son los ascos hacia determinados olores. Si me libré de alguno de los síntomas del embarazo os diría que fue éste. Y ojalá le hubiera cogido asco al jamón, ¡lo pasé fatal no pudiendo comer jamón durante todo el embarazo por la maldita toxoplasmosis! ¡Era llegar a mi nariz el aroma de un buen jamón y empezar a babear hasta por las orejas! Si alguien conoce al inventor de la toxoplasmosis, por favor, que me lo presente, tengo unas cuantas cosas que decirle grr grr.

wpid-wp-1396908812460.pngPara olores, aunque no tan buenos, también los de las caquitas (por decirlo fino) del peque en sus primeros meses de vida y sobretodo en épocas de virus de barriga. Lo siento, pero por mucho que digan eso de “el día que seas madre no te dará cosa cambiar el pañal a tu hijo” ¡y una mierda! Y nunca mejor dicho. Sí que es verdad que da menos asco, pero de ahí a ser inmunes hay un buen trecho. (Aviso para escrupulosos, ¡no seguid leyendo!) Recuerdo un día que el pobrecito iba ligero y dejó ir una papilla intestinal que le llegó hasta la nuca. Parece que fue ayer cuando abrí el pañal y me encontré con el regalito. Tengo aun el olor metido en las fosas nasales y la imagen del pelo del peque y de mis manos rociadas con la encantadora secreción intestinal del peque. Tuvo que continuar cambiando al peque mi madre porque me dieron unas arcadas que ni en el embarazo. Y eso que siempre me he considerado poco escrupulosa, pero ¿habéis olido algo peor que una evacuación de virus de barriga de un niño de pocos meses?

Inseguridad. De eso toda la que quieras, vamos, ¡A borbotones! ¿37,2 es o no es fiebre? ¿Este color de caquita es normal o no? ¿Lo llevo ya al médico o espero? ¿Toca quitarle de una vez por todas el chupete sí o no? ¿Le dejo llorar o no? ¿Empiezo ya con la papilla de fruta o espero un poco más? Y así un largo etcétera. Pero hay algo muy curioso, a medida que pasa el tiempo te das cuenta de lo tonta que eras y que todas esas dudas eran unas pequeñeces.  ¡Qué fácil se ve todo cuando ya ha pasado!

Placer. Dormir… ¡Por favor, quiero volver a ser la marmota de antes!! Lo de ir al lavabo siempre acompañada (y repito: SIEMPRE) lo tengo más que superado, pero lo de no dormir lo de antes NOOOO. Suerte que de tanto el tanto el papi me regala con un “hasta que el cuerpo aguante” encargándose del peque alguna mañana de los fines de semana. Pero, ¿sabéis qué es lo peor de todo? ¡¡Que mi cuerpo ya no aguanta en la cama más tarde de las 9 de la mañana!! ¡¡Y me da una rabia!! ¡¡Quién me lo iba a decir hace unos añitos!!

Nervios. Los que pasé durante el primer curso de la guardería. Los virus causaron más que estragos. Y como sabéis los peques se suelen poner malitos por la tarde-noche, así que cada dos por tres aquí nos veíais, a los papis, con eso de “¿Mañana lo llevamos a la guarde o no? “¿Llamamos a tu madre o a la mía?”, “¿Y si esperamos a ver cómo pasa la noche?” “¡Mierda, se ha levantado con fiebre y tenemos que ir a currar! ¿Qué hacemos?”. Futuras mamás, futuros papás… Siento deciros esto, pero si esperáis ansiosos a que el peque entre en la guardería para poder organizaros mejor, pues nasti de plasti, todo lo contrario. No habrá dos días iguales.

sun-151763_640Sol. Me encanta tomar el sol de invierno, pero para nada el de verano. Además tanto el papi, como yo y el peque somos requete-blanquitos así que tenemos que andar con mucho cuidado en verano para que el Sol no haga de nosotros una parrillada. Así que si algún día vais a la playa y veis a una familia debajo de una mega-sombrilla anti-todo-rayo-ultra-e-infra-violado, con un kilo de potingues de cremas solares, gorras, gafas de Sol y camiseta no os penséis que son los de Crepúsculo, no… ¡Somos nosotros!

Trabajo. No me puedo quejar de mi trabajo, pues me han permitido conciliar bastante bien mi nueva vida de mamá con la profesional. Pude estar hasta los diez meses cuidando de mi bebé cobrando lo mismo y posteriormente me han permitido siempre la reducción de la jornada laboral que he querido y en los horarios que he elegido. La lástima es que muchas otras madres no puedan tener la oportunidad de conciliar mejor su vida laboral y familiar, porque no se trata de privilegios sino que de una vez por todas las empresas y administraciones valoren como toca el papel de la mujer y de las madres, sin prejuicios ni injusticias. Porque ser madre y conciliar ambas vidas, la laboral y familiar, ¡No es sinónimo de no dar el callo! Todo lo contrario, si nos miman más mimaremos a nuestro trabajo, y mejor tanto para nosotras como para la empresa, ¿O no lo creéis así? ¿No nos quieren comparar siempre con el resto de Europa? ¡Pues en esto a ver si también se aplican el cuento! Muchas intenciones, pero nada se hace…

Orgullo. Sé que puede sonar políticamente incorrecto, pero soy de las que piensa que todos tendríamos que ser un poco orgullosos. Para mí ser orgulloso no es algo malo, siempre que sea en la justa medida, sino todo lo contrario. De la misma manera que nos machacamos cuando algo no lo hacemos bien también tendríamos que sentirnos orgullosos y darnos una palmadita en la espalda cuando algo nos ha salido como nosotros queríamos y además muy bien. Si no nos queremos a nosotros mismos muy difícilmente podremos querer en mayúsculas a los demás y al igual que los demás nos echan continuamente en cara lo que no hacemos bien también deberíamos tirarles en cara lo que sí hacemos requetebién. ¿No creéis?

Miedo. Desde que soy madre ha aparecido en mi vida un miedo que antes no tenía: Miedo a que le pase algo malo a mi peque o a que algún día pueda faltarle yo a él. Ese miedo está ahí, pero no dejo que paralice mi vida ni que amargue ni uno de los minutos que vivo con mi hijo, por eso lo mejor es dejarlo marginado en un rinconcito bien escondidito de mi cabeza. Además, yo soy de las que piensan que lo bueno no existiría sin lo malo, que la valentía no existiría sin el miedo y por lo tanto ese miedo también tiene cosas positivas, el hacernos valorar más las cosas, el estar alerta y el querer aprovechar a tope cada minuto de nuestras vidas.

1195423166415281351johnny_automatic_veggies.svg.medAlimentación. Por una parte está mi peque, que tengo que decir que he tenido mucha suerte, no es de los que comen mogollón de cantidad, pero a excepción de los huevos duros y fritos y alguna cosilla más, come de casi todo y en variedad. Y por la otra parte estoy yo, la mami, que desde que tengo el peque hago una dieta mucho más equilibrada. Como tengo que hacerle la comida a él y quiero que coma sano pues todos a comer muchas más frutas y verduras ;). Lo que me saca de quicio en este tema son las “bolas”, sí, me refiero a cuando el peque remueve y remueve un trozo de carne en la boca hasta que hace una pelota tan seca que si te la tirara a la cara te rompería los pómulos. ¡¡Cuando empieza con esa tontería es que me subo por las paredes!!

Manía. ¿Cuenta como manía organizar el armario del peque escrupulosamente? Camisetas lisas, camisetas más viejas, camisetas de fin de semana, pantalones finos, pantalones gruesos… Cada cosa en su montoncito. Por lo demás no me considero una mujer maniática.

Rabieta. Las rabietas del peque están bastante controladas, aunque haberlas hay las. Cuando tiene una rabieta me han funcionado bastante bien estas estrategias: Imitarle pataleando como él, pasando olímpicamente de su rabieta o la distracción (“¡Mira! ¡Mira! ¡Qué pajarito hay allí!”. Las rabietas que no tengo tan controladas son las mías cuando el peque me lía alguna jajaja…

Sueño. Léase lo que he dicho antes sobre el dormir. Es lo que peor llevo, el levantarme pronto los días de fiesta, y eso que tengo la suerte de que el peque desde los 4-6 meses duerme de un tirón la noche y se levanta entre las 7 y las 8. Pero las 8 en domingo para mí sigue siendo muy pronto ¡Buaaa buaa buaa!

Límites. Difícil este tema… ¿Dónde marcamos la estrecha línea de los límites? ¿Dónde encuentras el equilibrio entre dejarles hacer lo que quieran y prohibirles? Hay cosas que tengo claras que un hijo no puede sobrepasar (como pegar a los padres o faltar al respeto), pero hay otros límites que supongo que dependerán de cada familia, del lugar donde vives, de la forma que quieres criar a tu hijo. Lo que no me gustaría es limitar demasiado a mi hijo, me gustaría dejarle el suficiente margen de maniobra para que él mismo se vaya construyendo, eso sí, siempre basándose en el respeto y la empatía y en que… ¡En casa mando yo! jajaja

Silencio. Os sonará una tontería, pero uno de los silencios más placenteros del día es cuando antes de irse a dormir le doy el “bibi”. Es el único momento en que calla, ¡Cuando tiene la tetina dentro la boca! ¡Porque habla hasta debajo de agua! Y después de un día de no parar es un silencio que sabe a gloria…

Crisis. Lo que me podría enrollar aquí. Pero os haré un resumen. Nosotros y nuestros hijos estamos pagando una crisis que, a lo mejor ayudamos, pero que no provocamos. Fruto de esta crisis no son los hijos de los que la provocaron los que la padecen, sino nuestros hijos, hijos que tienen que ir a estudiar en barracones y con menos profesores, hijos que tienen una larga lista de espera para cualquier visita al especialista o intervención, hijos que se quedaron sin becas, hijos a los que les están negando un futuro de oportunidades. Y padres que tienen que hacer grandes ecuaciones logarítmicas para llegar a final de mes y poder ofrecerles un futuro digno a sus hijos.

Y para finalizar, quiero dar las gracias a Mixka por invitarme en su saloncito. Ha sido todo un placer y tanto el café como pastitas han estado espléndidos 😉

¡Gracias a ti preciosa!

6 pensamientos en “En el saloncito con… Mamás al borde de un ataque de besos

  1. Oissshhh, que no la conozco!!! Me paso por su blog a lo largo de esta mañana.
    Qué original el nombre 🙂
    Lo de los olores, el que no soportaba, ni soporto es el de la leche cuando les llega un buche… Fatal, era lo que peor llevaba de la época bebé. Y l’aînée fue de las buchonas…
    Dormir dice… Jajajaj, eso se ha acabado ya!! o te acuestas a las 9 o no puedes ser persona normal a las 6. Y dura hasta… los diecialgo.
    Con lo de orgullo estoy completamente de acuerdo, de hecho, dediqué una entrada a este sentimiento 😉
    Genial la entrevista.

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  2. A mí la gente ya me mira mal porque me paso el día hablando de lo absolutamente apestosas e incontrolables que son las cacas de mi bichilla. me dicen que exagero, que al ser niña de pecho eso debe oler súper poco y que empeora siempre con la alimentación complementaria. Pues yo como tú, pienso que la gente anda mal de la cabeza o se han sometido a tratamientos para auto convencerse de lo contrario pero las cacas de bebés huelen fatal. O eso, o mi bichilla anda podridita por dentro (Dios no lo quiera). Una entrevista muy completa.

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  3. Pues no ,no la conozco ( su blog , digo) , porque soy novata en esto de los blogs , sigo muchos hace un tiempo y recién hace poco más de una semana que venciendo a la terrible pereza que me daba hemos comenzado uno ( mis dos niños y yo), donde queremos compartir todas las manualidades,experimentos y actividades que realizamos.
    Suscribo lo que expone en cada uno de los puntos , vamos ,que podría decirlo yo exactamente igual.
    Por los hijos hacemos lo que sea.
    Saludos

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