La maternidad de la A a la Z: Con “F” de Fobia

A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo o experimentando diferentes tipos de fobias. Miedos tan personales, variados y en ocasiones curiosos e incluso inconcebibles para las personas que nos rodean, como seres humanos habitamos este planeta. Pero las fobias son así, personales e intransferibles. Pero sobre todo libres.

Según la R.A.E. el significado de la palabra fobia es el siguiente:

Fobia.

(Del gr. -φοβία, elem. compos. que significa ‘temor’).

1. f. Aversión obsesiva a alguien o a algo.

2. f. Temor irracional compulsivo.

point-40695_1280Cuando era niña empecé a desarrollar un miedo atroz a quedarme sola en casa por las noches. Una fobia que lejos de ir desapareciendo con la edad, ha tomado si cabe más protagonismo en mi vida.

Mi pánico a las arañas y a las mariposas (Sí, son preciosas… Pero a mí me dan miedo. El miedo es libre, recuerda). Mi temor a la muerte, son algunas de las fobias que ejercen de compañeras de viaje a mi persona.

Mi actitud ante todas ellas siempre ha sido hacerles frente, unas veces con más éxito que otras (Reconozco que los insectos me hacen perder la compostura). He intentado buscar en mi interior, segura de que para esas emociones habría de existir un motivo. Pero no, no lo hay. Sencillamente y por alguna extraña razón en esas situaciones concretas el miedo florece en mí.

Cuando me convertí en madre, esas emociones no desaparecieron, pero sí pasaron a un segundo, incluso tercer plano, para dar paso a otro tipo de temores que hasta ese momento desconocía o lógicamente no me había tocado experimentar.

Primero llegaron las fobias propias:

¿Estará bien ahí dentro? ¿Irá todo bien en el parto? ¿Está entero?… Sí, algunas madres preguntamos eso en el momento de dar a luz…

¿Quién no se ha acercado sigilosamente a la cuna y ha observado el pecho de su hijo o hija para comprobar que respiraba?

La primera separación. El primer día de trabajo. Recuerdo cuando le dejé en la guardería la jornada completa el primer día. Fueron ocho horas eternas. Cada sonido del teléfono era un sobresalto, una taquicardia gratuita. ¡Él!… Gracias a dios nunca pasó nada.

La primera excursión con el colegio. ¿Y si se despista? Taquicardia ¿Y si le pasa algo? Taquicardia ¿Y si no le dejo ir?

Y así, un sin fin de, probablemente, temores infundados, pero tan presentes en nuestras emociones como los nuestros propios. Pero realmente ¿Terminan esas fobias que padecemos y que rodean a nuestros hijos con la infancia? Desde luego que no. En cada etapa van evolucionando, van desarrollándose junto con ellos. Y las aceptamos y afrontamos de buen grado porque no nos queda otro remedio. Son nuestras fobias.

Y después llegaron las fobias de nuestros hijos e hijas:

Nuestros hijos e hijas como seres humanos que son, también van experimentando esa sensación de miedo. Con la diferencia de que no tienen las herramientas que nosotros los adultos podemos tener para hacerles frente. Desconocen el motivo. No comprenden por qué… Y sin embargo serían capaces de relatarte una historia que motivara cada una de ellas. Porque lo sienten y lo padecen.

Como he dicho al principio y he recalcado muy bien, las fobias son nuestras, personales e intransferibles y sobre todo son libres. Con las de nuestros hijos ocurre exactamente igual…Y quizá nosotros que no las vivimos en nuestra propia carne en ocasiones no les damos la importancia que tienen. ¿Qué diferencia existe entre mi fobia a las mariposas y la fobia de Nano a las barbas? Realmente ninguna.

Nuestro papel como padres y madres ni siquiera es intentar entender a qué se debe ese temor. Porque quizá, al igual que en nuestro caso no exista una razón que lo justifique (Ojo, hay ocasiones en las que sí hay un motivo. Tanto en niños y niñas como en personas adultas). Nuestra labor es la de acompañar, empatizar, jamás amenazar con algo relacionado con ese miedo, y la de enseñarles poco a poco a superar o afrontar esa situación. Siempre desde el amor, la sonrisa, el abrazo y el respeto.

Aquí podéis encontrar seis cuentos infantiles muy útiles para contar o leer con vuestros niños y niñas:

El país de tus miedos

Gluf, el monstruo azul

Monstruos jugando al escondite

El niño que tenía miedo del miedo

Miedo por ser diferente

Edgar, el monstruo alado

.

Consulta aquí mi diccionario completo de la p/maternidad de la A a la Z

La p/maternidad de la A a la Z es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada p/madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la p/maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser p/madre. El objetivo es crear en red, colaborando un@s con otr@s, un “Diccionario de p/madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

47 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: Con “F” de Fobia

  1. Pingback: Mi diccionario maternal: EPÍLOGO. | El rincón de Mixka

  2. Hace poco reflexionaba yo sobre mi fobia a la muerte y al hecho de dejar de existir, y madre, me di cuenta de que sí mi hija tuviera esas fobias ¿cómo podré ayudarle si me sentiré tan identificada con ella? ¿Qué decirle si la angustia me estará comiendo por dentro? Deseando estoy que a ella le dé por otras cosas…

    Me ha gustado mucho tu reflexión. ¡Un beso gordo!

    Me gusta

    • Bueno… Primero decirte que compartimos fobia Almu.

      Quizá nuestro papel sea entenderles, apoyarles y acompañarles en ese temor. A mí muchas veces me dicen… “Has de tener miedo de los vivos, no de los muertos ni a la muerte”… Y yo digo… Ya… ¿Y? Eso lo sé. Lo tengo claro. Pero mis sentimientos y mis sensaciones siguen ahí a pesar de ser consciente de todo ello.

      Yo también espero que a mis hijos les de por cosas menos… Profundas 😉 En cualquier caso ahí estaré con ellos para darles mi amor y comprensión.

      ¡Un besazo!

      Me gusta

  3. Hola amiga querida! Al parecer compartes con mi niño el miedo a las mariposas 🙂 La semana pasada fuimos a un mariposario pensando que le iban a encantar y no, le da como cosa que se le acerquen. Al leerte, me puse a pensar en aquellos miedos que me perseguían antes de ser mamá y me pasa como a ti: han desaparecido. Ahora mis miedos tienen que ver con la vida, salud y felicidad de mi niñito, y van cambiando a medida que va creciendo, a medida que vamos atravesando sus diferentes etapas de crecimiento. Muy acertado este post. Te mando un beso!

    Me gusta

    • ¡Hola cielo!

      Así lo siento yo y esa es la palabra. Los miedos evolucionan a medida que ellos crecen.

      Aún no me ha tocado… Y aún falta mucho para eso… Pero no dejo de pensar en el día que por primera vez mi niño tenga que ir solito al cole, que él mismo quizá me pida que no lo acompañe más… Ese día sé que voy a sufrir lo que no está escrito. Pero, será una etapa más y tendremos que superarla.

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  4. Como siempre un post impecable Vero. No se que tienes, que atrapas! Jajaja. Me encanta leerte.

    Me siento muy identificada con este tema, porque mi gran fobia me condiciona mucho la vida, las cucarachas. Es un pánico total y completo que me paraliza. Vivo en el sur y desde ya, empezando el año, estoy sintiendo que llegue el verano porque si me aparece alguna en casa y estoy sola con el peque me muero, literalmente.

    Tengo el deseo y la necesidad de superarlo, por mi bien y por el de Príncipe, que lo que menos quiero es traspasarle el miedo. Pero no es fácil, nada fácil. Igual ahora que soy madre lo veo diferente y, como tú dices, pasa a un segundo plano.

    Yo me conformo con coger valentía y matarlas cuando aparezcan, nada más, pero es algo que me supera por completo.

    Me ha encantado tu post, solo espero poder borrar este concepto de mi lista.
    Un beso enorme!

    Me gusta

    • ¡Hola guapísima!

      Te comprendo perfectamente porque es el mismo pavor que yo tengo a las arañas… Si descubres cómo superarlo, no dudes en decírmelo. Yo creo que la clave en estos casos es aprender a asumirlo y vivir con ello. No hay motivo real para ese miedo, pero ahí está… Por lo que difícilmente se puede buscar una solución racional… No sé si me explico…

      Un besazo y ánimo… 😉

      Me gusta

  5. Me parece excelente que menciones que nunca se debe amenazar a nuestros peques con sus temores. Yo soy amante de las mariposas! Les hablo, y me encanta cargarlas. Pero entiendo de fobias y se que sin razon, suceden. Y buenoo, cuando eres madre se duplican. Mi nene de 4 entro a la escuela este año y yo era, y si se lo roban, si entra un terrorista (últimamente en EEUU han surgido varios atentados en escuelas) ya casi decido seguir con homeschool.
    Ahora con la bebé siguen los temores, pero creo que se les debe mostrar a ellos a ser valientes. No me gustaria que salgan mieodosa como yo jiji
    Abrazos a ti y la pancita!

    Me gusta

    • ¡Hola bella!

      Tú lo has dicho muy bien además… “Entiendo de fobias y se que sin razon, suceden”… Y así es. La gran mayoría de las veces no se trata de buscar motivos. Están ahí y hemos de aprender a vivir con ellas. Debemos respetar del mismo modo los miedos ajenos y sobre todo los de nuestros hijos. Acompañarles y ayudarles a superarlos o a que aprendan a vivir con ellos.

      Nuestros miedos sin duda cambian totalmente con la maternidad. Es un hecho…

      ¡Un abrazo y gracias por comentar!

      Me gusta

  6. Ainssss las fobias. Ya sabes yo con los bichos no me llevo nada bien y si hablamos de avispas… muerome literal.

    El miedo es libre y algunas veces se supera y otras no.

    Muakkkkkk

    Me gusta

  7. Hablas con la esperta en fobias, yo he descubierto muchas fobias al tener a los niños, antes no temia nada o casi nada sin embargo desde que han nacido mis hijos esas fobias han florecido como si nada, ademas en plan histerica en cuanto tengo un segundo que no los veo cerca de mi me dan taquicardias….
    Genial Post! Besotes!

    Me gusta

    • ¡Hola bella!

      Ay amiga… Cómo te entiendo… Esos cinco sentidos que se amplifican. Te entiendo porque lo he sufrido en carne propia. Sobre todo cuando su padre se lo lleva de vacaciones en agosto. Normalmente van a Alicante, que está a unos 700 kilómetros de donde vivimos. Hasta que no recibo la llamada de que han llegado sufro, me tiembla el pulso, noto cómo palpita el corazón… No lo llevo nada bien. Es una angustia enorme. De hecho hasta que no vuelve a casa conmigo no estoy tranquila. ¿Y si se escapa?¿Estará tan pendiente como yo de él?… Y mil cosas que me rondan la cabeza, que lejos de tranquilizarme…

      ¡Un besazo guapa!

      Me gusta

    • ¡Hola Vero!

      Totalmente… De repente ellos toman todo el protagonismo y “nos arrebatan” hasta nuestros propios miedos. Forma parte del instinto animal y de protección de toda madre.

      Gracias, cielo. Me alegro de que te haya gustado.

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  8. Mi hijo más chico ya tiene un año y sigo viéndolo detenidamente a ver si respira. Con el más grande, mi fobia es que se escape a la calle… Aunque no es infundada, ya que estar en la calle es lo único que quiere hacer ahora!

    Me gusta

    • ¡Hola Vanesa!

      A mí esa cuestión también se me ha pasado por la cabeza alguna vez… Y por eso tengo la costumbre de cerrar la puerta con llave cuando ya nadie más tiene que llegar. La verdad es que nunca le ha dado por ahí, pero por si acaso…

      A fin de cuentas no somos tan diferentes, ¿Verdad? Al final si lees el resto de comentarios todas compartimos muchos miedos cuando nos convertimos en madres.

      Un abrazo.

      Me gusta

  9. Pues sí, es curioso como miedos que desaparecen dan lugar a nuevos miedos… pero bienvenidos sean mientras no sean paralizantes, que mi abuela solía decir que “el miedo guarda la viña”. Yo lo que son viñedos no tengo… pero me lo aplico a lo mío, vaya.

    Me ha gustado mucho la recopilación de cuentos sobre el tema. Me los estoy imprimiendo que la hora del cuento siempre me pilla fuera de juego y… la verdad es que no hay mejor manera de llegarle a un niño ¡que contándole un cuento! ¡Gracias por los enlaces! 🙂
    (Por fin podremos darle un respiro a Pulgarcito…)

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Pues sí… Ese tipo de miedos sí son bienvenidos. Aquellas que de alguna manera nos salvan de hacer burradas y protegen nuestra integridad física… ;). El otro día contaba en otro blog lo que me pasó con Nano… Salió disparado de mi lado y aunque no lo hubiera dicho nunca. Siempre insisto mucho, muchísimo en que no lo haga y me espere, cruzó la carretera como una exhalación, SIN MIRAR. ¿Te imaginas el miedo que pasé? o ¿Lo que podría haber pasado de pasar un coche en ese momento? Desde luego si le hubiera dado o le daría miedo pararía en seco al llegar al paso de cebra. Un punto negativo para mí por otro lado…

      Ya me contarás qué te han parecido los cuentos. 🙂

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  10. con lo asquerosa y repugnante que me parecen mis amigas las cucarachas( a mi se me descompone el cuerpo y algo más…) nada que ver con el miedo incontrolable que tengo cada vez que voy a recoger el resultado de una prueba o a hacerle daño al bebé. Se que es de vergüenza, pero he llegado a ir a urgencias por que me resbalé y me hice daño en la barriga, para que le hicieran una eco al bebé y me dijeran que todo estaba bien y el hematoma no sangraba (tengo un hematoma en la placenta,. en fin cuando nazca me el pequeñín me comprare un libro de autocontrol para mamas primerizas jejejeje

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Bueno… De vergüenza nada. Ante una caída yo también hubiera acudido a urgencias. Créeme. Y en tu caso con el hematoma, mucho más.

      Cuando nazca el peque los miedos serán otros, pero los habrá. Ya me contarás dentro de unos meses cuando te acerques a la cuna a ver que todo está en orden… Cuando sin darte cuenta te acuerdes de este post y digas… ¡Leñe! ¡Qué razón tenía!

      Como educadora que eres, de sobra sabes que hay miles de recursos en la red y en los libros para ayudar a los niños a superar los suyos. Échales un vistazo a los cuentos, a ver qué te parecen.

      ¡Un besazo guapísima!

      Me gusta

  11. A mí tampoco me gustan las mariposas, y a las polillas sí les tengo fobia absoluta!!! 😦
    Creo que todas las fobias que podamos tener se multiplican cuando tenemos hijos (lo de comprobar si respiran es inevitable totalmente!!!)
    Un beso! 🙂

    Me gusta

    • ¡Hola María Isabel!

      Bueno… ¡Un placer! Eres la primera persona que comparte conmigo esa fobia. Las polillas no las había mencionado expresamente, pero porque van en el mismo paquete que las mariposas… 😉

      Estoy de acuerdo contigo. Se multiplican. Se magnifican. Y es un hecho que así es. Lo de la comprobación de rigor, insisto. La que diga que no lo ha hecho nunca… ¡No me lo creo! 😉

      ¡Un besote!

      Me gusta

  12. Me encantó tu az de hoy, che… cuántas fobias pueden existir, eh!!!… la mía son las cucarachas y todo “bicho” que se arrastre sin patas!!! Wiiii
    Me gustó la recomendación de cuentos!!! Voy a tomar nota!!!

    Un besazo panzona!!! Cuenta regresiva!!!

    Me gusta

    • ¡Gracias Pao!

      Es obvio que cada una tenemos lo nuestro… Mi relación con las arañas creo que no dista mucho de la tuya con las “cuquis”.

      Creo que estar preparados y saber que es muy posible que esa etapa se de en nuestros peques ayuda y mucho a saber afrontarlo cuando llegue el momento.

      ¡Un besazo de vuelta, raudo y veloz cruzando el charco!

      Me gusta

  13. Fobias… entre fobias y manías podría coparte todo el espacio del blog… aunque sinceramente con el tiempo se han ido mitigando todas bastantes. Ahora bastante tengo con lidiar con las de mis hijas. Ser respetuosa, mostrarme comprensiva, aunque por detrás esté “descojonándome” de risa. Porque, vamos a ver! tener tener fobia al lado de la pared de la cama es de traca… o manía a los ascensores públicos porque huelen a “bises” -todo ancianete que sobrepase los 70- es pa morirse…

    Me gusta

    • ¡Hola guapísima!

      Bueno… El tema de las manías es otro mundo aparte en el que no quiero entrar… Porque yo debo de tener ascendencia alemana (con todos mis respetos a los teutones…) 😉

      Bueno, yo reconozco que cuando Nano empezó a manifestar su PÁ-NI-CO por las barbas lejos de hacerme gracia, me hacía pasar vergüenza… Imagina la situación, familiar con barba, se acerca al niño… Y éste que se pone como si le estuvieran matando. Luego sí hay otras que hacen gracia, como cuando empiezan a hacer cábalas sobre cómo y por dónde puede entrar el lobo en casa (para escribir una novela). Sin embargo, aunque nosotros lo tomemos a cachondeo… Ellos lo pasan fatal. Yo debía de tener miedo a los sombreros, fíjate tú qué chorrada más grande, de hecho a día de hoy lo sé porque mi madre me lo ha contado, no porque realmente lo recuerde, pero… Era mi miedo, eran sus miedos y hemos de estar ahí. Aunque tengamos que hacer escapismo o darnos la vuelta para esbozar media sonrisa cuando tienes esas crisis. Realmente si lo piensas… ¡Somos la monda los seres humanos!

      ¡Un abrazo gordo!

      Me gusta

  14. Ainsss esas fobias..yo de insectos tengo algunas pero la de sola en casa de noche soy la antítesis a ti :-p de hecho me encantaba y también me he quedado sola con los tres enanos y tan agustito…como dices no hay dos iguales. Pero más miedo me dan cuando llegaron las de los hijos sobre todo tema “convulsiones” intento relajarme pero oye me puede..ser madre que le vamos a hacer. Gracias por los cuentos 😉

    Me gusta

    • ¡Hola bella!

      Así es, cada persona somos un mundo con nuestra peculiaridades. Y sí, igual que tú, en el momento que te conviertes en madre, tus miedos pasan a un segundo plano total. En tu caso no me extraña… ¡Mas que miedo, el susto tiene que ser morrocotudo!

      En la red se pueden encontrar miles de recursos adaptados para los peques. No son la panacea, pero sí una ayuda interesante. 😉

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  15. Muy buen tema Vero, los miedos sí que aparecen en el embarazo y en la maternidad, yo desde que nació la Muñe tengo pavor de que se la roben, si tengo que escoger un miedo irracional de mi maternidad pues es ese. De mi hija pues está aún muy pequeña, así que aún no se le notan miedos, espero que no sea miedosilla.
    Un beso

    Me gusta

    • ¡Hola preciosa!

      En realidad es una fase muy común en los niños. Unos tienen miedo a los lobos, otros a los balones, incluso muchos a los reyes magos. La imaginación a veces juega esas malas pasadas. Sólo decirte que la acompañes y que estar preparada para cuando llegue el momento es de mucha ayuda. 🙂

      Respecto a los adultos pues qué decirte… Nano tiene ya seis años y cuando le da por dormir más de la cuenta por las mañanas (suele ser muy madrugador), reconozco que suelo entrar a mirar si “todo está en orden” y es más, lo hago con verdadera angustia. No soportaría que le pasara nada.

      ¡Un besazo!

      Me gusta

  16. ¡Jajaja! Justo antes de leer tu post venía de comprobar que la bichilla sigue respirando en su cunita. Yo no soy de fobias, pero mi madre me tiene obsesionada con lo de ir a vigilarla a cada minuto y es verdad que a veces se queda tan quietecita que es necesario hasta tocarla para ver que tiene algo de movimiento. Tú deja a un lado tus miedos que seguro que tu embarazo va súper bien, y ya mismo estarás disfrutando de tu segundo bichillo. Por cierto ¡que estoy de sorteo en el blog! Así que a lo mejor te interesa pasarte para ir completando el nuevo ajuar.

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Ese gesto creo que va ligado a la maternidad, sinceramente. Quien diga que no lo ha hecho nunca… Lo siento, ¡No le creo!

      Yo creo que los miedos simplemente se sienten. Es algo que uno no puede controlar. Y si a las personas adultas nos ocurre, figúrate a los niños y a las niñas… 😉

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  17. Uffff… Las fobias y miedos absurdos son algo a la orden del día. Yo creo que el problema no es el miedo en sí, sino cómo nos enfrentamos a él y, por tanto, cómo enseñamos a nuestros hijos a afrontar los suyos propios.
    Muy buena palabra para el diccionario maternal.
    Besotes!

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Sí, es importante afrontarlos y enfrentarlos. Pero por muy absurdos que sean para la persona que los sufre no dejan de ser importantes, angustiosos, paralizantes, etc. No todas las personas reaccionan de la misma forma ante las situaciones críticas. Ni manifestamos las mismas emociones. Aunque es cierto que como padres nuestra labor es enseñar a los niños a “afrontarlos”, jamás debemos menospreciar sus emociones ante una determinada cuestión. Para ellos es grande. Igual que para nosotros los nuestros.

      Controlar las emociones requiere en primer lugar saber identificar esas emociones y después gestionarlas… Si muchos adultos no saben/mos hacerlo, ¿Cómo enseñar a sus/nuestros hijos?… Es un tema mucho más profundo de lo que parece. 😉

      ¡Un besote!

      Me gusta

      • Muy cierto, nunca hay que menospreciar los miedos de nadie. Ni de otra persona ni de un niño. No quise decir eso. Perdona si dio esa impresión al usar la palabra “absurdos”.
        Respecto a mis hijos, siempre intento ponerme en su lugar e intentar que afronte su miedo, igual que yo hago con los míos. Pero las fobias a veces son ilógicas y no desaparecen por muchas razones que tengamos para ver que no deberían asustarnos.
        Como bien dices, es un tema muy profundo. Supongo que cada uno nos enfrentamos a nuestras fobias como buenamente podemos.
        Un besote, guapa!

        Me gusta

  18. Muy bueno, Vero!! Tengo que volver para seguir los enlaces a los cuentos con más detenimiento, pero me ha gustado mucho como defines fobia. Aunque yo no la hubiera usado para las dudas que nos surgen durante el embarazo o en las separaciones, porque la segunda acepción es tan poco conocida!! Pero es correcta :p

    Besos especiales!

    Me gusta

    • ¡Hola guapa!

      Realmente iba a coger la palabra “miedo”, pero ya la había elegido otra mamá y no quería repetir. Consulté la definición en la RAE y vi que encajaba también. Parece que esa palabra la asociamos más a miedos extremos.

      Ya me contarás qué te han parecido los cuentos. Me interesa especialmente tu opinión. 🙂

      ¡Un besazo enorme!

      Me gusta

¿Me dejas un pensamiento?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s