La maternidad de la A a la Z: Con “Q” de Quimera

De mente cuadriculada, ordenada, la reina de las listas de tareas, plenamente convencida de que las cosas tienen su lugar, el suyo, ese y no otro. Aquel en el que buscas y encuentras. Maniática… Incluso a veces con la firme sospecha de que alguna raíz alemana debo de tener… Y sin embargo te quiero la maternidad ha traído a mi vida el desorden total y absoluto, el busca y rebusca y sigue buscando. El ve al cajón de las sábanas para hallar dos toallas de piscina. El convertir en una verdadera “gincana” la búsqueda del libro de familia porque NO estaba en su lugar, el abre el cajón de la ropa interior de tu hijo y hallarás una braga tuya… Y una innumerable, eterna y agotadora “lista” de etcéteras.

Y en eso se ha convertido en mi vida el orden desde que me convertí en madre, en una auténtica quimera… Pero si os parece, antes de entrar en detalle y para no perder las buenas costumbres cuadriculadas, vamos a ver qué nos dicen sobre esta palabra nuestros buenos amigos de la Real Academia Española.

Quimera

1. f. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.

2. f. Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.

3. f. Pendencia, riña o contienda.

Mi mente sueña, flota, imagina que es posible, que un día giraré la llave y al cruzar el umbral de la puerta de casa brillará el orden. El mueble de la entrada habrá dejado de ser un “archivo” improvisado de cartas y apuntes. El tendedero ya “nunca mais” será el almacén de juguettos (post no patrocinado). Que algún día… Volveré a ver el maravilloso cristal de la mesa de centro del salón. Que las películas (cientos de películas) volverán a estar cada una en su caja, perfectamente ordenadas sin tener que ponerme la gabardina de investigadora privada para localizar una en particular. Un día, entraré en mi casa y miles de chispitas y estrellitas iluminarán mi cara. Deslumbrarán mi mirada porque el orden volverá a reinar en mi hogar…

Pero de repente abro los ojos, y despierto. El orden es una quimera. Aquello que parece posible, que cada vez te acercas más peligrosamente, que ya casi lo tocas con la punta de los dedos, que lo sientes, que te estiras y te estiras y ya casi lo tocas… De repente en un abrir y cerrar de ojos se vuelve a convertir en un objetivo lejano. Imposible de alcanzar.

quimera (1)Y es entonces cuando un buen día, harta de estirarme como una culebra, de rozar con la punta de los dedos eso que en realidad no debiera de ser inalcanzable a mi entender, de aguantar marea, de fiscalizar y ordenar y reordenar… y vuelta otra vez a ordenar como una loca… en mi cabeza algo hace “clic”… Y mi persona muta y se convierte en ese monstruo que todos temen… (pero no debe de ser mucho, porque la historia se repite, tipo Déjà vu) mi persona se convierte en una peligrosa quimera, no vomito llamas, ni me sale cola… Pero mis ojos se abren casi a punto de salirse de sus cuencas, mis fosas nasales se expanden y mi ceño se arruga, cojo aire y vomito un paralizante alarido…

¡Hasta aquí, queridos míos! ¡De aquí no se mueve “nadie” hasta que el orden reine en esta casa! Todo aquello que esté fuera de su lugar, será archivado en el contenedor de basura. ¡Digo!

Y ahí entra la tercera y ultima acepción en juego, nuestra quimera particular. En la que dimes y diretes cobran protagonismo. En la que lanzas en forma de acusación cruzan la estancia… ¡No he sido yo! ¿Por qué tengo que recogerlo si no he sido yo?… ¡Porque lo digo yo y punto pelota koñen! Y por un momento, durante unas horas, siento que esa quimera deja de serlo, se esfuma. Nuestra “misión se convierte en posible”… El orden se materializa, lo palpo, lo siento, sonrío pensando que esta vez sí que sí, me proclamo vencedora. Pero nooooooooo… Nooooooooooo… Esas chispitas se convierten en espejismo, una y otra vez. Y vuelvo a ser yo, hasta la próxima vez que el monstruo que habita en mí surja y resurja dando lugar a la que ya he asumido poco temible quimera.  

¿El orden es la mía, cuál es la tuya?

Consulta aquí mi diccionario completo de la p/maternidad de la A a la Z.

La p/maternidad de la A a la Z es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada p/madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la p/maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser p/madre. El objetivo es crear en red, colaborando un@s con otr@s, un “Diccionario de p/madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

28 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: Con “Q” de Quimera

  1. Pingback: La maternidad de la A a la Z: Con “Z” de Zapeo | El rincón de Mixka

  2. Fantásticos los tres usos de quimera, jajaja.

    Ahora, momentos de confesiones: soy una desordenada de nacimiento. Lo intento, pero no. Es más, cuando empiezo a ser ordenada ¡¡no encuentro las cosas!! Cuando no lo soy sé “por dónde andarán” y las encuentro, jajaja.

    Es verdad que muchas veces me da cargo de conciencia y me aplico en no serlo porque vivo con otra persona. Pero lo que tengo claro es que con el ritmo que llevamos no voy a perder tiempo ordenando si puedo estar disfrutando con mi hija. SALVO los momentos en que hay que inculcarle el orden a ella, porque frente a ella me transformo en la persona más ordenada del mundo para que el ejemplo valga para algo… pero fijo que se da cuenta de que soy un desastre, jajaja

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    • Hola Almu…

      Bueno, yo reconozco que soy un “extremo”… Que ni tanto ni tan calvo. Soy exageradamente ordenada y escrupulosa con esas cosas. Sé que debería ser más flexible…

      Y tú… Jajajajajajaja pues oye, si eres feliz y a ti no te importa pues ole tú, eso que ganas en salud!

      ¡Un abrazo, preciosa!

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  3. jejejejejejejeje orden y pekes????? eso es totalmente incompatible!!!!!! pero con el tiempo y paciencia las cosas vuelven a la normalidad……..o eso creo:) Ha sido muy buena la descripción jejeje, pero para mayor seguridad ten siempre localizadas las llaves de casa

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    • ¿Tiempo? ¿Cuánto? Jajajajajajaja… Respecto a las llaves de casa te diré que mi señor marido se las ha dejado puestas dos veces. Por dentro de casa. ¡Dos! Nada más y nada menos… Por lo que… No hables muy alto ¡No vaya a haber una tercera!

      ¡Un abrazo preciosa!

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  4. Pues qué decir de este post, querida?? Que hago un copio y pego, y como si lo hubiera escrito yo, jajajaj. Me encanta tu diccionario. Yo estoy en ello, a ver si consigo dar salida a la primera parte :p

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    • Jajajajajajaja… Osea que tú también eres doña listas? Las cosas tienen su sitio. Y punto pelota. No hay opción B… ¡No! 😉

      ¡Un besazo gordote!

      Por cierto… ¡El carnaval finaliza en abril! Si quieres hacer tu diccionario… ¡Ponte en marcha!

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  5. Compartimos la misma quimera. Yo solía ser una control freak total, maniática del orden en absolutamente toda, pero TODA mi casa. Antes de ser mamá, me tomaba mañanas sabatinas para ir ordenando clósets, cajones, escritorios, libreros, más closets, más cajones… y qué te puedo decir? Quedaba con la sensación de haber ido al spa 😀 Esto se lo debemos a mi madre, mujer tan desordenada que ya me estoy estresando de solo pensar que tenemos que quedarnos en su casa por estas fiestas jajaja 🙂 Pero bueno, seguramente cuando mi niño crezca, volveré a tener todo ese tiempo del mundo para ordenar y extrañaré los sábados como hoy que no me queda otra que tirarlo todo en un clóset, cerrar la puerta y escapar 😉

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    • Jajajajajajaja ¡Hola preciosa!

      Me he imaginado la escena de abrir un armario y que se te venga todo encima… Yo de momento cierro los ojos y la boca, tomo aire una y mil veces…

      Piensa que lo de estos días será pasajero y luego volverás a tu propia jungla… Jijijiji :O

      ¡Un abrazo preciosa mía!

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    • Hola Bego…

      Sí… En mi caso la maternidad también fue algo que incrementó el desastre y la lucha que ya tenía… Con el segundo tengo dos opciones, acabar cazando moscas por locura, convertirme al desastre o como tú dices, que otra quimera entre en mi vida a aumentar mi caos… Jajajajajajaja

      ¡Un besazo peeciosa!

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    • Bueno…

      En tus palabras detecto parte de propósito… Pero también parte de confesión… Y ¿Sabes qué? Que seguro que vives mucho más tranquila sin ser tan rematadamente “radical” jijijijijiji… Esa manía va en mi personalidad, y confieso que muchas veces, me cuesta horrores retener a la quimera llena de ira.

      ¡Un besazo! 😉

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  6. Lo que echo yo de menos el orden en casa madre mia!!! Y es que sino es uno es otro el que lo deja todo tirado!! Jajaja menos mal que saco el monstruo que llevo dentro y se ponen al orden!! Jaja

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    • Bueno…

      ¡Menos mal que al menos me queda la sensación de que me estáis entendiendo! Has hablado en plural… Eso mecha hecho recordar que lo que vivo ahora es sólo una broma y un pequeño entrenamiento para lo que está por llegar… Jajajajajajaja…

      ¡Un abrazo preciosa!

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  7. Oooooohhhh lo q daría yo por ese maravilloso orden…y digamos q yo no soy el orden personificado ni hago listas ni nada pero soy d las q piensan q no es más limpio el q limpia sino el q mantiene,vamos a ver si ahora dispongo d un maravilloso lavavajillas q esta a escasos 60 puñeteros centímetros de la fregadera,porque porque porque? Me dejais los vasos sucios en la fregadera?porque si dejo un dia una carta en la encimera por arte de magia se abre la veda para dejar cualquier cosa en ese rincón?? porque si digo los zapatos a la balda del trastero todo dios los deja en el suelo?porque si dejo la ropa doblada y os la doy para guardar porque tarda días en llegar al armario?(y d los armarios ni vamos a tocarlo porque sino me tiro a la carretera?)buaaaaah kiero volver a ser una adolescente para q me resbale todo

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    • ¡¡Hola preciosura!!

      Jajajajajajaja lo del lavavajillas es de “Cuarto Milenio” por lo menos… Yo amenazo incluso con tirar todo aquello que no esté en su sitio… Pero oye ni gotirrinina de autoridad ¿Qué te parece?

      Si yo en fondo reconozco que mis manías son un poco Hitlerianas, que rozo el extremismo del orden… Pero recoñooooo… ¡Es que ellos son activistas radicales del desorden despiadado!

      Lo de la ropa que comentas creo que lo he ido superando (paso a paso…) a base de insistir y estar encima… Nos queda mucho por andar, pero al menos ahora no tengo que relavar ropa por capa extrema de polvo!

      Vicky… Huelga de brazos caídos mi niña… Que tenemos dos hombres como dos soles, con dos brazos y piernas cada uno…

      ¡Muak! ¡Siempre un placer leerte! 🙂

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    • Me encanta el post porque me siento identificada en todo….y además me guardo esta frase de comentario de La Alcoba de Blanca,como la vida misma.
      Si no,que se lo digan el otro día a Un Papá en la Cocina que me mandó un vídeo que daba miedito del salón decorado por Mis Piratas

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    • ¡Hola guapa!

      Fíjate que después de leer esa frase por primera cez en tu comentario, luego la he visto algún día en Facebook. Jajajajajajaja, supongo que es algo que ocurre en todas las casas con niños.

      Mil años de paciencia y… ¡Creatividad infantil!

      ¡Un abrazo!

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    • ¡Ay Pao!

      No me animáis nada ¿Eh? Jajajajajajaja… 😉 Si yo de paciencia intento armarme, cerrarvlos ojos se ha convertido en mi deporte por excelencia. Pero la quimera de tres cabezas un buen día decide salir y da al traste con mi paciencia artificial… Jijijijiji

      ¡Un abrazo directo a Kabul!

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