La maternidad de la A a la Z: Con “I” de Intimidad

Con esta entrada llegamos al ecuador de este glosario maternal que semana a semana va creciendo. Poco a poco van quedando menos opciones y en esta ocasión me decanto por esta palabra que ya de por sí lo dice todo y no requiere de muchas más presentaciones. Y tenía que ser hoy y en este momento, porque es ahora cuando he acusado esa necesidad.

La “I” de mi diccionario es precisamente esa que brilla por su ausencia. La intimidad. Esa que en el momento que te conviertes en madre se esfuma, se desvanece, se diluye sin tener en cuenta las necesidades propias que como seres individuales a veces tenemos. Es como si el hecho de ser madre implicara esa pérdida… irreparable.

Según nuestros ilustrados señores de la RAE…

Intimidad.

1. f. Amistad íntima.
2. f. Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.
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OjoCerraduraComo es de suponer me quedo con la segunda acepción. Además, para variar, creo que en esta ocasión sí se adapta perfectamente a lo que siento, aunque diría que bajo mi punto de vista, esa misma descripción debería dividirse en dos conceptos. “Zona espiritual íntima y reservada de una persona”, digamos que esto sería para mí el antes de… el YO, y “… especialmente de una familia” y este sería para mí el ahora. El NOSOTROS.

Me encanta estar con mi familia, no concibo la vida sin ellos. Su compañía, nuestros rituales, el calor de nuestra casa. Esa confianza que se va forjando a medida que pasa el tiempo. Me encanta. Me gusta. Me resulta imprescindible. Nuestras conversaciones, nuestros juegos, planificar juntos, soñar… En fin… La vida en familia. Que a fin de cuentas eso es ¿no? Me ocurre en muchas ocasiones que cuando no estamos juntos siento que me falta algo, me siento intranquila.Creo que es importante comprender que un grupo, un equipo, una pareja, una familia, un NOSOTROS en todo su significado, es el conjunto de YOes. Que por encima de todo somos seres individuales y necesitamos nuestros momentos de eso, de individualidad.

Sin embargo… hay momentos, en los que ne-ce-si-to recuperar mi propia intimidad. Tener la libertad de enfrascarme en mis pensamientos sin interrupciones, de divagar en mi cabeza, de relajarme. No sentir la necesidad de que tengo que avisar ¡Familia, voy al baño y me gustaría hacerlo tranquila!…Gracias… De poder dedicarme a fregar unos platos sin secarme las manos una media de treinta veces, porque tengo que ir a mirar algo… En estos momentos, así me siento. Siento agobio, de no poder transitar a mis anchas por la casa sin tener satélites alrededor, sin escuchar una voz en off diciendo “¿Dónde está ama?” Algo tan sencillo como pensar, se me hace imposible. Disfrutar de mi silencio. Incluso por qué no, disfrutar del no pensar en nada.

Comprendo que mi hijo y mi marido necesiten de mí, al igual que yo necesito de ellos, pero también necesito de mí misma. Siento que necesito mis momentos de soledad, de intimidad. Pero ¿Cómo le dices a tu hijo de seis años que te deje pensar? ¿Cómo le dices a tu hijo de seis años que quiere contarte algo que en ese momento necesitas estar sola? Es harto complicado. Y ese cúmulo de necesidades insatisfechas, de posponer tus necesidades, va a parar justo al momento en el que me encuentro ahora. ¡Necesito estar sola!¡Necesito tener mis momentos del día PARA MÍ! ¡Necesito intimidad! Necesito poder desaparecer diez minutos de sus ojos y que no tengan tentaciones de llamar a los GEOs… Necesito no sentir fiscalizados todos y cada uno de mis movimientos.

Pero las obligaciones superan este tipo de necesidades y de un tiempo a esta parte mi parcela de tiempo y espacio individual se ha reducido a los treinta minutos matinales que dedico a desayunar a diario (Me levanto media hora antes sólo para tener ese tiempo para mí…), en el que me entretengo leyendo con total tranquilidad, o me centro en mi taza de café caliente mientras miro a través de la ventana y veo amanecer, sin esperar interrupciones. El único momento del día en el que la casa permanece en silencio. La única hora en la que puedo cerrar los ojos y puedo escuchar el silencio.

Soy consciente de que mi niño me necesita, necesita de mi atención, que le escuche, que juegue con él, que me siente con él a pintar, que le mire mientras se baña… Y me gusta hacerlo, soy feliz cuando lo hago. No es una protesta. No es mi intención restarle tiempo a él. Bastante me restan el resto de obligaciones… Pero reconozco que añoro esos espacios de tiempo. Incluso, el decidir CUÁNDO, me tomo esos espacios de tiempo para mí. Antes de ser madre era sencillo, simplemente se trataba de posponer unas u otras cosas, alterar el orden de las cosas era suficiente. Pero ahora hay otra persona en mi vida que se superpone a mis propias necesidades.

Y quizá, seguramente él también necesite tener su espacio y su propia intimidad, a su manera, o tal vez sea demasiado pronto… Pero algún día la necesitará. ¿Será entonces cuando yo recupere la mía?

¿Tenéis las mismas sensaciones?.

Consulta aquí mi diccionario completo de la p/maternidad de la A a la Z

La p/maternidad de la A a la Z es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada p/madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la p/maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser p/madre. El objetivo es crear en red, colaborando un@s con otr@s, un “Diccionario de p/madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

38 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: Con “I” de Intimidad

  1. Pingback: Mi diccionario maternal: EPÍLOGO. | El rincón de Mixka

  2. Empiezo por tu final. Sí, tengo exactamente las mismas sensaciones.
    Por un lado, siempre he luchado por momentos de intimidad con mi familia. Ya conté en alguna ocasión que cuando el Mayor era un bebé íbamos el sábado a casa de una abuela y el domingo a casa de la otra, para evitar mosqueos. Y fue terrible. Yo necesitaba estar a solas con la familia que acabábamos de formar. En ese sentido, creo que hemos conseguido algo.
    Luego está mi intimidad. Últimamente, la frase que más digo es “no oigo mis propios pensamientos”. Yo tampoco puedo ir al baño tranquila o fregar los platos sin interrupciones. Por seguir con tus ejemplos. Incluso cuando dejo a los niños con su padre, siempre hay un momento en que preguntan por mí y, a los cinco segundos, ya están conmigo.
    Entiendo, como tú, que me necesitan y por eso me buscan. Pero es cierto que a veces tanta dependencia me agobia. Intento aprovechar los momentos a solas conmigo misma. Yo también me reconozco en lo que cuentas de levantarse antes para disfrutar de un rato sin interrupciones.
    Creo que nos toca ser pacientes y buscar ratos de 5 o 10 minutos. Quizás tu hijo con 6 años empiece a separarse más de ti (el mío con la misma edad ya lo hace y busca a su padre también). Nos toca esperar, siempre a expensas de los demás.
    Pero piensa que un día volarán solos y quizás entonces recordemos con añoranza estos momentos que ahora nos agobian. Tenemos que aprender a vivir el momento y amoldarnos a nuestras circunstancias actuales.
    Menos mal que podemos desahogarnos con la tribu, ¿verdad? Y no hablo más, que más que un comentario, me ha salido casi un post O_O ¡perdón!
    Besotes.

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  3. Intimidad? Qué era eso? Gracias por recordarme las definiciones del diccionario 😛 Sobre todo ahora que mi niño ya aprendió a abrir puertas, y le encanta abrirla cuando estoy en el baño jijijiji Cuando mi hijito duerma de tirón (estoy empezando a pensar que eso es una fantasía…), haré como tú, me despertaré más temprano, y disfrutaré del amanecer solo para mí. Por ahora, la intimidad la consigo a estas horas de la noche, o cuando me baño, y me aseguro de que esté con su papá para que no me abra la puerta! jajaja 🙂 Un beso!

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    • Hola cielo…

      Jajajajajajajaja… ¡Tranquila! Llegarán tiempos mejores y podrás ir al baño sin pedir permiso… ¡Pero ojo! No te acostumbres… Estas madres… Tenemos unos caprichos más caprichosos… ¿Verdad? 😉 Creo que a medida que los pequeñiñes ganan libertad, nosotras la perdemos.

      ¡Un besito cielo!

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  4. Yo sí las tengo. Mi marinovio ha salido más de juerga, o cena, o a partidos con los amigos y familia, que yo. Llevo 4 años dedicada casi al completo de mis hijas. Y este año he comenzado a tener un poco más de vida. He ido a la peluquería, he ido a Madrid un fin de semana (#8J), doy clases por la tarde, sin tener que preocuparme de mis Genovevas… Creo que me hacía falta.

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  5. Yo coincido plenamente contigo… Con el añadido de un hijo más y probablemente la mitad de casa. Con el añadido de que necesito una doble intimidad: la miyomeconmigo y la tuyonosnosotros (hablo de pareja). Y me faltan horas para llenar ambas necesidades. Días, semanas podría decir. Así que cuando en fines de semana como este que se aproxima mi suegra se ofrece a quedarse con los niños, la perspectiva de pasar dos días en intimidad de pareja me parece un regalo de los dioses… Cómo no entenderte… Porque hay personas a las que parecen llenarlas solo los hijos, pero ¿qué pasa con las demás? Pues que la INTIMIDAD se convierte en un tesoro inalcanzable y codiciado más que cualquier otra cosa en el mundo. No me des dinero, no me hagas regalos materiales… Y dame espacio, dame tiempo para mí/nosotros. Para mí, el mejor detalle que se puede tener con una madre.

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    • ¡Hola preciosa!

      ¡Bien! Me alegro mucho… Disfruta, desconecta y “tuyonosnosotroseamos” a tope!!

      Miriam, yo creo que querer, adorar, AMAR a los hijos no está reñido con desear un poco de espacio individual… Al menos yo no me siento peor madre, o mujer por desear un poco de intimidad. Pero es cierto que hay personas que piensan así… Pues oye… Allá cada cual. Yo personalmente no me siento peor por NE-CE-SI-TAR-LO… Que supera al deseo de algo.

      En fin… ¡Aprovecha preciosa! 😉

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  6. No sabes cuanto te entiendo. Yo me siento igual en mucho momentos. El otro día guardé el aceite en la nevera porque mientras hacía la comida me estaban pidiendo cuarenta cosas a la vez.
    Yo he decidido dedicarme dos horas a la semana a mí y voy a pilates. Las saco de donde sea pero me han sentir fenomenal. Sobre todo porque los últimos 5 minutos los dedicamos a relajación y salgo como nueva.

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    • Hola guapísima…

      No sabes cómo te entiendo. O el hecho de tener que hacer dos cosas y que con tantas interrupciones sólo hagas una, mal y al revés… Yo acabo de empezar Pilates ahora, pero mi cabeza está más pendiente de llegar a recoger al enano que de relajarme… Ains… ¡Tengo quien aprender a desconectar más!

      ¡Un besazo preciosa!

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  7. Justo, justo es así! Te entiendo perfectamente. Yo tengo pocos momentos de intimidad y de silencio… oh!! el silencio!!!! eso si que lo echo de menos. ¿Mi truco? intentar cada día reservarme un espacio para mí. Y sin sentirme culpable. Todas necesitamos nuestros momentos y nuestros espacios, si no nos perderemos como lágrimas en la lluvia…

    Saludos gigantes

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  8. Te leí ayer desde el móvil pero comentar es odisea de las buenas!! intimidad….que es eso? esa palabra te la has inventado no?
    El momento baño es típico buaaaaaaaaaaa (lamento lamentoso) solo voy en absoluta calma cuando estoy currando y eso es lamentoso también!!!!!!!!!!
    Niña….un balneario pa nosotras solas!!!!!!!!!
    Besucos guapa…..y mucho ánimo pa nosotras, llegarán tiempos mejores, y más íntimos 😉

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  9. Es complicado, y muchos días termino diciendo “ni un momento para mi”. Pero también digo “ni un momento para nosotros dos”
    Poco a poco voy encontrando esos momentos, aunque no siempre cuando debo, y casi nunca cuando quiero.

    besotes

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  10. La las clavado guapa… Me siento exactamente igual, punto por punto. Y como decian más arriba, es estar 24 horas en estado de alerta permanente, creo que eso agota más que el cansancio físico.
    Yo cuando llegan las 5 ya estoy que no puedo más y me iría a dormir si pudiera.
    Lo que llevo peor es la sensación de no abarcar, porque si atiendo al bebé mi hija mayor me reclama, y si juego con ella entonces viene el niño implorando atención. Hace muchos meses que NUNCA estoy sola, nunc nunca nunca, ni un momento, y de verdad lo necesitaría. Sólo un ratito…
    Me ha gustado leerte y leer a las demás, y ver que todas estamos igual. Un besazo!!

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    • Hola guapa!

      Sí… ¡Eso es! Esa necesidad y ese estado de alerta constante, se acaba convirtiendo en agotamiento, físico y mental. Esa sensación de querer llegar a todo también me resulta familiar… ¡Y es que ni somos máquinas!

      ¡Un abrazo!

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  11. Ahhh, ya descubrí por donde ibas! Pues sí, te reconozco que a mí me pasa lo mismo muchas veces, sobre todo los días que todo te sobrepasa y estás más que saturada. Así que imagínate con dos…jajajaj, cuando no es uno es el otro y viceversa. Pero bueno, yo hay días que les dejo con su padre y digo en voz alta que me voy a dar un baño tranquila y es en esos momentos (30 minutos a lo sumo) que me reconcilio con ella, con mi intimidad. Seguro que tarde o temprana la recuperamos de golpe y entonces echaremos de menos el no tenerla…así somos..jajaja. Besitos guapa

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    • ¡Hola mi niña!

      No me animes… Que aún estoy a tiempo de quedarme como “monomadre”… Jajajajajaja… Sí, lo puedo suponer… Disfrutaré de mi nimio tiempo, antes de que se reduzca todavía más… Por el subsuelo. 😛

      ¡Un besitooooooo! 🙂

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  12. Esta misma mañana lo hablaba con otras mamás y todas nos sentimos igual. Y ya no es sólo el estar siempre pendiente de otros, sino el estar 24 horas como en estado de alerta. Parece que estamos siempre en tensión y es agotador. “Odio” (hoy necesito quejarme) tener que casi rogar una ducha tranquila, que los sábados a las 7 de la mañana me digan “mami es hora de levantarse”, que cuando quiero leer no paren de hablarme y hacerme preguntas, no poder depilarme con calma…ayyy, que necesario es tener un ratito de intimidad. Yo quierooooo!

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    • ¡Hola Sara!

      ¡Claro! Quéjate y desahogate, que eso mismo es lo que yo he hecho. Y créeme, te sientes mucho mejor. Realmente no es un consuelo, porque esa necesidad sigue estando ahí… Pero ver que otras personas sienten lo mismo… Es como… ¡Bueno, al menos no soy la única!

      Lo del madrugar con la hora del gallo lo he llevado siempre muy mal… ¡Es horrible! Nano ya tiene seis años… Y en ese sentido más o menos, se gestiona sólo, pero ¡te comprendo perfectamente!

      ¡Tenemos que buscar sí o sí esos momentos!

      Un besito…

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    • ¡Hola Vicky!

      Así es… ¿Pero por qué ese sentimiento ante una necesidad tan humana? Yo también me siento culpable a veces por desear espacio, pero es que luego estoy más receptiva, más abierta…

      Escribir y leer en fascículos es también mi especialidad… Jajajajajaja…

      ¡Un besazo!

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  13. Pero claro!!!! Otra vez más, parece que estoy leyendo mis pensamientos…llevo ya un tiempo con esa sensación. De echo, llevo unas semenas, pensando en escribir un post parecido, donde expresar mis sentimientos, pero no me centro, no puedo pensar con claridad (mini-momentos libres, las vacaciones…)
    Algún dia seguro vera la luz.
    Besiños.

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    • ¡Hola guapísima!

      Te prometo que cuando escribí estas palabras fue más una especie de catarsis, que otra cosa. Y realmente no fui plenamente consciente de que esta situación es mucho más común de lo que yo creía… No es que eso me consuele… Pero así es, y yo creo que hablarlo y compartirlo, ayuda a ver un poco de luz. ¡Tenemos que hacer lo posible para encontrar un espacio para nosotras!

      Un besazo… 🙂

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    • ¡Hola guapa!

      ¿Sí? ¡Anda! No lo había mirado… Jajajajajaja… Bueno, yo sólo tengo un peque. Las mamás que tenéis doscy tres… Bueno, no lo quiero ni pensar. ¿Tenéis que hacer instancia para daros una ducha? 😛

      Un besote y sí… Mal de muchos…

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  14. Vero… esa es una sensación que tengo a menudo y a veces entro en crisis existencial… a veces es dificil conciliar ambas cosas… en mi caso… me olvidé enteramente de mí y hoy me pesa… el de la intimidad es un tema de todas creo… hasta la pareja se ve tocada por esa falta… en fin…
    Besotes che… y a ver si un día la alcanzamos…

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    • Hola Pao…

      Sí… Los primeros meses… Años… La intimidad de la pareja también se ve alterada. Pero es que es tan necesario poder disfrutar de uno mismo… De pequeñas cosas, de momentos… ¡Pero tenerlos! Buscar y encontrar esas parcelas de tiempo.

      Un abrazo… Un día la alcanzaremos… 😉

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