Premios y castigos ¿Son la solución?

certificate-98472_1280Acudía recientemente a una conferencia que titulaban justamente así “Premios y castigos”, dirigida a padres y madres de niñ@s de entre 2 a 7 años. Me pareció muy interesante asistir por varios motivos:

Uno de ellos, fue que el tema del que trataba el taller ha formado parte de una de las asignaturas que he cursado a lo largo de este año, “Autonomía personal y salud” y me pareció importante conocer y testear otros puntos de vista. Creo que para poder valorar, criticar o incluso adoptar ciertas técnicas, primero debemos conocerlas. No voy a entrar a valorar si estoy o no de acuerdo con las técnicas conductistas para la instauración de nuevos hábitos o la eliminación de conductas no deseadas en nuestr@s hij@s, pero me pareció interesante tomar notas, ordenar las ideas y compartirlo.

Otro motivo que me empujó a asistir a la charla fue que quizá, por algún extraño motivo, aquel era el momento, el día, el profesional, que con su gran sapiencia y sacando del bolsillo su gran piedra filosofal me daría “la receta” para saber orientar y llevar por el buen camino a mi hijo… Lógicamente, no pasó tal cosa.

Pero, sí tengo que decir que tras escuchar su ponencia he sacado mis propias conclusiones. Voy a comenzar por compartir a modo de pinceladas las ideas que fueron saliendo durante la charla, iré analizando algunas de ellas (Todas son apreciaciones personales y cualquier punto de vista diferente a este será bien recibido).

La buena conducta de nuestr@s hij@s depende cuanto menos en un 90% de nosotr@s, los padres y madres. Bueno, creo que esta observación es más que obvia, aunque, también es cierto que en algún momento, aunque seamos nosotr@s los que inculquemos ciertos valores, su carácter florecerá. A veces olvidamos que las personas somos seres individuales. Sin embargo, es claro que los padres y las madres somos un espejo para los niñ@s.

Los niños y niñas desde que nacen y hasta que son capaces de comunicar sus necesidades (hambre, suciedad, mimos, dolor) simplemente lloran, y debemos atenderles. ¿Pero, hasta cuándo es permisible acudir a la llamada del llanto? Me gustaría saber sinceramente si alguien conoce a algún adolescente de dieciséis, diecisiete años que llore o monte “el pollo” porque quiere ver la televisión, o porque se le ha gastado el bote de gomina… Por favor, si alguien conoce a algun@ ¡que me avise! ¡¡Importante!! ¡¡Algunos padres y madres… también tienen rabietas!!

¿Cuál es la mejor forma de atajar una rabieta? Ignorar. Bueno ahí, tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo. Yo escucho, negocio si lo considero, hago concesiones en ocasiones, pero ante una rabieta (gracias a dios yo ya pasé esa época), ignoro.  

Algo que debemos diferenciar PREMIO O CASTIGO ≠ AMENZACA O CHANTAJE. Creo que a cualquier persona le resulta mucho más agradable recibir un premio que un castigo. A los niñ@s les ocurre lo mismo… Y ahora es cuando la gente piensa… “Esta se ha quedao calva…”

Por tanto, es razonable pensar que obtendremos mejores resultando estimulando al niñ@ positivamente. Dejemos los castigos como último recurso. Por otro lado, es importante marcar las pautas desde el principio, tod@s partimos desde el conocimiento de las consecuencias, y a partir de ahí somos libres de decidir, asumiendo que en función del camino que tome, las consecuencias serán unas u otras. Deben conocer las consecuencias que acarrearán sus actos y que ell@s decidan el camino que quieren seguir… Sólo avisaremos una única vez las cosas, siendo algo más permisiv@s dos.

El hecho de repetirles continuamente ciertas cosas no es sinónimo de conseguir la adquisición del hábito, sino únicamente estar presentes: ¡No bajes corriendo las escaleras! ¿Cuántas veces has repetido esta frase? ¿Cuántas veces ha bajado corriendo las escaleras? ¡Y no me hace caso!… No le digas nada. O pon remedio antes de que lo haga.

Los cambios de conducta o aprendizajes se producen a medio plazo. Elemental querido Watson!! No podemos pretender que un niño o una niña que hasta el día de ayer conseguía casi cualquier cosa aporreando a patadas la puerta, o tirándose en el suelo en plena calle y haciéndonos ponernos de mil colores, de la noche a la mañana deje de lado tal comportamiento. Todo requiere un tiempo y debemos brindárselo.

Quizá estemos errados y somos las personas adultas las que tengamos que entender que a veces l@s niñ@s no son capaces de hacer lo que les exigimos, es importante que interioricemos. No tienen adquiridas las habilidades necesarias.

¿Cuándo tienes autoridad? Cuando cumples lo que dices… ¡Ay como vaya! ¡La próxima vez!… Nunca fue, y hubo mil y una noches más, pero nunca fue…

Como padres y madres debemos APRENDER a dar una orden, pero también a “PEDIR las cosas”.

Reflexionando… ¿Es todo igual de importante? ¿Debemos darle la misma relevancia a todas las cosas? Comprender qué cosas son realmente importantes y saber priorizar entre los hábitos y conductas que verdaderamente lo son. No es posible trabajar de una manera eficaz cincuenta conductas a la vez. Tendremos que priorizar y centrarnos en las más importantes.

Como ejercicio te propongo: Busca 1, 2 o incluso 3 conductas que realmente sean tan poco importantes que seas capaz de tomar la decisión de que a partir de este mismo momento no vas a decir absolutamente nada cuando se produzcan. (Créeme, llevo tres días pensando y todavía no he encontrado ninguna. Pero ojo, cuando digo ninguna es NINGUNA. Es decir, no he encontrado, actitudes o acciones que realmente tengan la suficiente relevancia como para descartar o no, si las voy a obviar…)

¿Somos conscientes de que nuestr@s hij@s aprenden tanto conductas positivas como negativas de nosotr@s los padres y madres? Como padres y madres debemos incidir en nuestras conductas negativas y cambiarlas. No es de recibo decirle a un niñ@ que no grite… gritando. No es razonable decirle que no deje las cosas tiradas en el suelo, si tú lo haces… En los primeros años de vida y se va consolidando con el paso del tiempo… la comunicación es un intercambio de conductas, en toda su magnitud.

¿Cuál es la mejor manera de conocer a nuestros hijos? ESCUCHAR. Nos pasamos la vida diciéndoles lo que deben y no deben hacer, pero… ¿Les escuchamos lo suficiente? ¿Sabemos lo que quieren? ¿Lo que piensan? Practicar una escucha activa será una de las claves para conocer sus inquietudes.

¿Cuál es el mejor momento de solucionar un conflicto? Elegir el momento. Y ese suele ser generalmente nuestro fallo. No sabemos elegir el momento. Cuando el conflicto está en su momento más álgido… NO ES EL MOMENTO. ¿Es el mejor momento en el que están sucediendo las cosas? No. Anticípate. Si sabes que no va a venir… ¿Por qué le llamas?

Habla tranquilamente, eligiendo un instante adecuado de calma. Elige las consecuencias de antemano y  házselas saber: Si mañana en el parque cuando te llame no vienes, nos iremos a casa. Y al día siguiente, cuando estés en el parque y le llames y no venga, OS VAIS A CASA. Conoce las consecuencias, sin embargo decide no acudir.  NO ME ENFADO. Nos vamos,  y punto.

En el siguiente enlace tenéis a vuestra disposición, para descargar de manera gratuita una publicación muy interesante y recomendable, elaborada por Save de Children con el propósito de hacer extensiva la educación en positivo y el buen trato. El nombre de la guía es: ¿Quién te quiere a ti? Guía para padres y madres. Cómo educar en positivo.

14 pensamientos en “Premios y castigos ¿Son la solución?

  1. Un post genial. Pero genial de verdad, guapa! Estoy de acuerdo prácticamente en todos los puntos, aunq también es verdad que tengo un pronto con el que me cuesta mucho llevar esta teoría a la práctica, bien porq creo que exijo demasiado al peque a veces, bien porq no se estar tranquila cuando entra en alguna rabieta. Pero bueno, seguiré trabajando en ello… Muak!

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    • Claro…

      La teoría nos la sabemos todas… 😉 de todas formas, cada uno es como es y lo hace de la mejor manera que sabe. No hay técnicas magistrales… Sigue tu instinto que seguro que lo haces genial.

      Estas son las pautas que dio el ponente… Pero es como todo ¿Tú al pediatra le haces caso a pues juntillas? ¿A que no? Tomemos de la teoría lo que se adapte a nosotros y deshechemos el resto. 😉

      ¡Besos guapa!

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  2. ANda Mixca, muy buena entrada, me gustaría poder contestarte con una gran charla. Pero te dire en resumen:
    -Los profesionales no tenemos gran piedra filosofal, no existen “recetas” cada situación debe ser analizada al milímetro.

    -Un alto porcentaje es de los padres, pero también del contexto de los padres, de los otros contextos del niño, la genética y un mundo de matices que echamos a la coctelera, batimos bien, y nos sale un sujeto único, parecido a… pero único 🙂 en formación hasta que muera 🙂

    ¿Pero, hasta cuándo es permisible acudir a la llamada del llanto?
    Hasta que tu decidas. Es mejor observar para conocer a los niños, a veces la falta de tiempo nos hace no poder observarles, o incluso situaciones nuevas nos hace desconocer qué está ocurriendo, qué necesita y es muy angustiante no saber qué hacer ante ese llanto que queremos que deje. Como tu bien dices paciencia y tiempo, se va aprendiendo que a veces quieren algo, otras necesitan mimos, otras atención, otras comidas, otras simplemente llorar 5 minutos y sacar lo que llevan dentro y aprenderemos poco a poco a detectar cada situación y darles respuesta.

    ¿Cuál es la mejor forma de atajar una rabieta? Ignorar. Uhmmm discrepo si entendemos ignorar con radicalidad. Como dice Alesandrilla, es duro sentirse ignorado cuando más se necesita, pero esto no quiere decir que acudamos y cedamos ante el llanto o los gritos. Hay que evaluar qué está pasando y un truco que uso mucho es, decir en voz alta posibles cosas que puede ocurrirles, ah! que no has podido hacer esto y te has enfadado? que tienes muchas ganas de esto y no se puede ahora? no sé qué te ocurre, pero cuando se te pase puedes contármelo… Sí es que te has enfadado porque no puedes tener esto, es que no se puede porque (RAZONES)
    Si damos razones aprendemos a razonar juntos y a dialogar. 🙂

    Algo que debemos diferenciar PREMIO O CASTIGO ≠ AMENZACA O CHANTAJE.
    Todo requiere un tiempo y debemos brindárselo.
    Exacto en positivo, pero más que amenaza o premio, me gusta más poner normas dialogadas, acuerdos, vamos a tal sitio no podemos saltar encima de esto o romper esto otro, vamos a ir a una tienda no podemos tirarlo todo, mamá tendrá que mirar cosas y puede que te aburras, qué hacemos (si es pequeño y no puede interaccionar, se le explica y se prevee que se va a aburrir, que va a querer algo…) Conocer situaciones y darles solución, 🙂

    ¿Cuándo tienes autoridad? Cuando cumples lo que dices… ¡Ay como vaya! ¡La próxima vez!… Nunca fue, y hubo mil y una noches más, pero nunca fue… (ESTO ES MUY IMPORTANTE, si no cumplimos, si somos variables, nuestros hijos aprenden que mentimos, o que no hay consecuencias; entendiendo consecuencias como que no ocurre nada, quitemos cualquier matiz negativo de esta palabra).

    Como padres y madres debemos APRENDER a dar una orden, pero también a “PEDIR las cosas”. Más que órdenes es diálogo, hablar-escuchar-consensuar. Sé que a veces os parece ridículo, pero es muy eficaz, y claro está un adulto no tiene porque saber dialogar, pero siempre puede aprender, y comprobar que con un niño/a se puede si se entiende el dialogo dentro de todo lo que ello implica.

    Ya sabes que en mi casa en la pestaña infancia y en reflexión tocamos muchos de estos temas, pásate cuando quieras, es complejo abordar todas tus inquietudes en un sólo comentario 🙂

    Saludos

    Creandyy 🙂

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    • Hola preciosa!!

      En primer lugar un lujazo que una profesional en la materia como tú opine sobre esto. Gracias, de verdad. Y no seas modesta, para mi es un placer…

      Respecto al tema rabietas que comentas, cuando yo, en mi caso, hablo de ignorar, no me refiero a dejarle… abandonarle… Enlazando con el punto anterior que tú comentas, es decir, las características propias de cada individuo, en mi caso, (quizá el problema sea generalizar), mi niño es un poco como yo en ese sentido, necesita su espacio. Necesita desahogarse, gritar, o lo que sea menester, y en ese momento créeme que no hay posibilidad de diálogo. Es más, se enfada mucho más. Por eso he determinado que lo mejor es dejarle, que se relaje, que se desfogue y luego, hablamos juntos. A mí así me funciona, realmente no tengo la sensación de dejarle de lado, todo lo contrario, RESPETO su necesidad de tener su espacio, de estar enfadado y desenfadarse en soledad.

      Respecto al tema de dar órdenes, y aprender a escuchar, me refería justo a eso. A veces nos centramos en mandar, mandar, mandar… exigir… y no tenemos en cuenta sus pequeñas, pero claras opiniones o inquietudes y totalmente de acuerdo contigo, el diálogo es totalmente necesario y la ESCUCHA… muy importante.

      Yo desde que el niño era bien pequeño, no sé si con mejor o peor criterio he sido de explicarle las cosas claramente, adaptándome a su lenguaje, y demás, pero diciéndole las cosas como son. Creo que son perfectamente capaces de entender las cosas, solemos tender a subestimarles… y son muy inteligentes. Ojo, hago hincapié, adaptando lo que decimos y cómo lo decimos a la edad de la criatura!!

      Creo que los padres vamos desarrollando un aprendizaje de la pera cuando nos convertimos en padres, día a día y a veces hay que hacer algo mal para darte cuenta de que esa no es la forma de hacer las cosas. Pero como tú bien dices las fórmulas maestras y las piedras filosofales no existen… porque cada persona somos un mundo…

      El tema rabietas da para mucho… mucho… mucho. Y es curioso ver cómo los propios profesionales trabajáis diferentes teorías. ¿ignorar sí o no? Buf… Es un mundo… Lo que sí debe primar siempre es el respeto, POR ENCIMA DE TODO.

      Un abrazo!!!

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  3. Yo no sé como seré. Mi niño tiene once meses y veo que cada vez sabe mejor lo que quiere. Yo intentaré darle lo mejor eso está claro pero el rincón de pensar a que años sé empieza a darle uso?

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    • Hola guapa!!
      Bueno, yo creo que los castigos son el último recurso, siempre. El peque es aún muy pequeño para entender ciertas cosas. Aplicar la paciencia… es lo que toca y escucharle, que a veces se nos olvida escuchar también. A veces no tampoco tenemos en cuenta que cuando aplicas un castigo (como último recurso…) el niño o la niña tiene que saber por qué y comprender por qué… está castigado. Sino, no sirve absolutamente para nada. Por eso el diálogo es super importante.

      Un besito guapa. De todas formas… tu niño es un sol, bueno como el sólo. 😉

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  4. Por mucho que quieras…..al final no lo podemos hacer tan bien como nos gustaria, pero el consuelo de” como yo no la quiere nadie” , nos vale para pensar q aunque te equivoques es con cariño.
    Bsss

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    • Esto es como todo… Los padres no nacemos “sabidos” y también es lícito cometer equivocaciones. Se rectifica y punto. El aprendizaje es por ambas partes yo creo. Se sobreentiende que no vamos a hacer mal a nuestros hijos, aunque a veces es cierto que tomar ciertas decisiones… cuesta mucho.

      Un besito guapa!!

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  5. Ya veremos como afronto yo estas situaciones cuando llegue el momento. Lo de ignorar las rabietas creo que conseguiría hacerlo en casa pero en la calle me pondría nerviosa pensando en “qué pensará la gente de lo malísima madre que soy”. ¡Ay, menos mal que aún me queda tiempo para aprender!

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  6. Me ha gustado mucho tu post y también sus comentarios. Tengo una niña de cuatro años, y estoy viviendo estas situaciones.
    Gracias por la aportación.

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  7. En lineas generales estoy bastante de acuerdo. Hay dos cosas con las que no, de manera personal, que ya es criterio de cada uno cómo decida hacer las cosas.
    Una de ellas es la de ignorar las rabietas. Yo lo he hecho, no me ha funcionado y me he sentido mal. Para mi ha sido mucho más positivo, y sobre todo para mi hijo, gestionarla de otra manera: intentar calmarlo, darle un abrazo en silencio o simplemente permanecer a su lado. Mi empatía me lleva a pensar cómo me sentiría yo si de repente me viera llorando a pleno pulmón y la gente me ignorara. Puede que a lo mejor lo que me lleva a llorar no tiene importancia pero en ese momento lo necesitaba hacer, y al verme ignorada probablemente no vuelva a hacerlo pero no porque haya aprendido a no hacerlo, sino porque se que nadie se interesará por mi, y lo que necesitaba soltar se quedará dentro, aunque sea la mayor tontería del mundo. No quiero ni pensarlo.
    La otra es dar órdenes, yo creo que ese es uno de los puntos flacos de la educación, y de nuevo hablo desde mi misma. Cuando recibo una orden me siento inferior y hago las cosas porque me están obligando, ya de cierta mala gana; cuando me piden las cosas mi actitud es otra. Así que por mi parte intento hacer lo mismo con mi hijo y obviamente el resultado es diferente. No voy a decir que mi hijo hace todo lo que le pido, ni mucho menos, pero es que no creo que se deba dar órdenes a un niño como si fuera un soldado en la mili, las órdenes suponen una jerarquía y sí, soy su madre y estoy por encima pero no como un ser supremo que manda y ordena, sino como la persona que lo educa, lo guía en la vida y, sobre todo, lo quiere. Creo que una orden no puede provenir de alguien que te quiere.

    Y hasta ahí jo, casi tengo para un post en mi blog, de hecho me ha encantado como tema y me lo copio para desarrollarlo ;).

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    • Hola guapa,

      Muchas gracias por aportar tu punto de vista. Quiero que quede claro que aunque sí he hecho mis anotaciones sobre el tema, en el post he recogido sobre todo las ideas que nos transmitieron. Yo tengo mi forma de pensar ante ciertas cosas, con algunas estoy más de acuerdo que con otras.

      Respecto al tema tema que comentas de pedir en lugar de ordenar, quizá no lo haya espresado bien, pero precisamente ese es el mensaje. Debemos aprender a pedir las cosas, de la misma forma que a nosotros nos gusta que nos pidan y no nos ordenen. Ante una orden somos mucho menos receptivos, es menos agradable y además nos hace no sentirnos partícipes… En resumidas cuentas, igual que pasa cuando somos adultos. Sentirte “parte” de algo lo es todo. Osea, que estoy totalmente de acuerdo con tu forma de verlo.

      Respecto a las rabietas, la verdad es un tema complicado de gestionar… Realmente creo que aquí se combina quizá la parte de “elegir el momento”. Mi niño particularmente no era muy receptivo que digamos, y en plena crisis el diálogo era inviable. Creo que también es necesario enfatizar en el punto de atender al niño o a la niña cuando realmente pide algo, eso debe ser prioritario, no cabe duda. Pero, la actitud de rabieta, de llorar porque no consigo algo, creo que debe gestionarse de otra forma, lógicamente esto sólo es un punto de vista. También hay que tener en cuenta los caracteres de cada persona.

      Estoy segura de que no hay una fórmulas maestras ni únicas de hacer las cosas y cualquier término medio se ajusta a cada circunstancia. Nuevamente gracias por tu aportación. Un placer!!

      😉

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