Déjame equivocarme, déjame aprender…¡Mamá yo! ¡Mamá yo!

childs-hands-85781_1280Qué cosas…  Pero así es la vida y así es como aprendemos.  De nuestros errores,  a base de investigar,  tocar,  romper, marcharnos. Pero así debe ser.  Tenemos la tendencia de sobreproteger a nuestros hijos e hijas. ¡Ten cuidado Pablito no toques ahí no te vayas a manchar!…  ¡No corras Danielito no te vayas a caer!… ¡No cojas eso Juanito no te vaya a!… El resultado es, Juanito con seis años sin saber vestirse, bañarse sin ayuda, ni comer un plato de arroz solito y así nos luce el pelo…

Pero…  ¿Será que mi Fernandito es torpe? No…  Queridos papás,  Fernandito no es torpe… lo que ocurre es que Fernandito no ha tenido la oportunidad de aprender,  de descubrir,  de mancharse como todos los niños y niñas cuando comen por primera vez solitos un plato de macarrones de la abuela.

¿Cuál debería ser nuestro papel como padres, madres y educadores?

No podemos pretender que Fernandito se levante de la cama, se vista, desayune, prepare la mochila, se lave los dientes en quince minutos y ala!! vamos, que se nos escapa el autobús.

La adquisición de nuevos hábitos requiere tiempo, y sobre todo mucha paciencia. Quizá deberíamos plantearnos en primer lugar, una cosa por vez, respetar su ritmo, no todos los niños y niñas tienen el mismo ritmo de aprendizaje, ni las mismas destrezas a la hora de realizar ciertas cosas. Tampoco es viable que hoy tengamos que dedicarle tiempo al aprendizaje del comportamiento en la mesa, así es como debemos sentarnos, los cubiertos se cogen así, pero… Fernandito date prisa que tenemos que ir al super…

Quizá debamos plantear las actividades con más tiempo, sin prisas, sin agobios. Esto seguramente ayude a que el niño se tome la actividad con más tranquilidad, sin ser presionado, le dedique más atención y lo haga con más ganas. Para nosotros los adultos es fácil porque ya sabemos hacerlo (seguramente sea que no recordamos cuando nos tocó a nosotros y a nosotras representar ese papel), pero… ¿Y si le damos a papá carpintero, el del lápiz en la oreja un ordenador de última generación y le decimos para mañana quiero un plano en 3D, sólo formato digital…? Seguramente papá carpintero lloraría amargamente… Pero, démosle tiempo y la formación adecuada.

En definitiva, el aprendizaje y el hecho de que nuestros pequeños sean autónomos a su debido tiempo, sin crear pequeños seres absolutamente dependientes, pasa por mancharse la ropa, romperse los pantalones, pintorrajearse las manos y churretearse la cara entera de pasta de dientes. Démosles tiempo… Démosles la oportunidad de caerse, de levantarse, de aprender, junto a nosotros y cogidos de una mano. Con cariño, una sonrisa y toneladas de paciencia, todo es posible. Y un consejo… ¡Ten siempre a mano la cámara de fotos!

5 pensamientos en “Déjame equivocarme, déjame aprender…¡Mamá yo! ¡Mamá yo!

  1. Pingback: Iron Blogger. Compromiso NARANJA. Segundo Feedback. | El rincón de Mixka

  2. No puedo creer que hayas puesto un Danielito, con lo feo que es ese nombre en diminutivo. Vamos, lo leo y lo escucho y me descojono.

    Sobre tu post, yo creo que deberías releertelo para tu segunda semana del rinoceronte naranja. Los niños necesitan tiempo para aprender, pero también los padres. Es un mismo camino que hacemos ambos, en el mismo sentido.

    Pues ya está mi aportación o extra para esta segunda semana de #rinonaranja, fácil fácil y con fundamento, jajajaja

    Besos especiales.

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    • Hola guapa!!

      Pues la verdad… Mi padre se llama así… Pero nunca he probado a llamarle con ese diminutivo…. Por si acaso!! Jajajajajaja

      Me apunto los deberes… 😉 tienes toda la razón. Todo aprendizaje requiere su proceso. Y de los errores se aprende.

      Besos especiales…

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  3. Que buen post!! el Sr. Nenúfar debería leerte (pero recuerda que no se si sabe…..)
    Me muero de risa cuando Nenúfar pilla mis barras de labios y se pintarrajea la cara….bueno, cuando me las rompe no me muero tanto de risa, pero…son cosas que pasan

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    • Sí… Si te digo que el post lo escribí un día de mosqueo con maridín… Jajajajajaja…

      Los niños tienen que equivocarse, investigar, caeeeeeerse… También caeeeeerse!! Porque así aprenden 😉

      ¡De los errores se aprende! Hombre… Sin olvidar que son niños.

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